La gravedad, la fuerza que ha regido desde siempre la formación de galaxias hasta la estabilidad de los sistemas planetarios, podría no ser tan fundamental como pensábamos. Un estudio reciente en física y matemáticas abre la puerta a una visión radical: según Ginestra Bianconi, de la Queen Mary University de Londres, la gravedad podría ser un fenómeno emergente, una consecuencia de la entropía cuántica, capaz de unir relatividad general y mecánica cuántica bajo un mismo marco conceptual.
Gravedad como efecto entrópico: la audaz teoría que intenta explicar todo el universo
El planteamiento de Bianconi desafía la intuición clásica: lejos de ser una fuerza primaria, la gravedad sería el resultado del comportamiento colectivo de los estados cuánticos y la información que contienen. En lugar de masas que curvan el espacio-tiempo -como sostenía Einstein-, la interacción gravitatoria surgiría de una acción entrópica que vincula materia y geometría del universo.
En el corazón de esta teoría está el concepto de entropía cuántica relativa, una herramienta para diferenciar estados cuánticos y dotar al espacio-tiempo de un papel activo. En este enfoque, el espacio-tiempo deja de ser un escenario pasivo y se convierte en un operador dinámico que remodela y guía la información cuántica, manteniendo un universo de baja energía y suavemente curvado, coherente con nuestras observaciones actuales.
La propuesta introduce el campo G, un vector que actúa como mediador entre la materia y la geometría del cosmos, llevando la influencia de la información cuántica al comportamiento gravitacional. De este modo, la gravedad deja de ser algo que se intenta cuantificar directamente y se entiende como un fenómeno emergente, evitando la histórica tensión entre relatividad y mecánica cuántica.
Si esta teoría se confirma, podría revolucionar nuestra comprensión de la materia oscura. Bianconi plantea que los efectos atribuibles a esta “materia invisible” podrían explicarse por campos gravitacionales moldeados por información cuántica, en lugar de partículas aún desconocidas. Además, el modelo predice una constante cosmológica emergente que podría arrojar luz sobre la expansión acelerada del universo, uno de los enigmas más persistentes de la astrofísica moderna.
Aunque todavía genera escepticismo, la propuesta reposiciona la gravedad como consecuencia de la entropía cuántica y abre nuevas vías para explorar la arquitectura del cosmos desde la física fundamental.















