Muy por debajo del lecho del río Amazonas, en un territorio donde la ciencia apenas ha empezado a mirar con detalle, los investigadores han identificado señales de un vasto sistema de circulación de agua subterránea que atraviesa la cuenca amazónica de oeste a este. No se trata de un río en el sentido convencional, pero sí de un fenómeno hidrológico de enorme escala que ha reavivado el interés científico por el subsuelo de la mayor cuenca hidrográfica del planeta.
El sistema fue bautizado como Hamza, en honor al geofísico brasileño Valiya Hamza, y pronto empezó a popularizarse en los medios como un “río subterráneo”. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, los especialistas lo describen de una forma mucho más precisa: un flujo profundo que circula lentamente a través de capas sedimentarias porosas situadas a gran profundidad.
La ciencia redescubre un coloso oculto bajo el Amazonas: un “río” subterráneo de 6000 km que recorre toda la Amazonia
Los modelos propuestos por los investigadores sugieren que este flujo recorrería cerca de 6000 kilómetros bajo la Amazonia, alcanzando profundidades de hasta 4000 metros y siguiendo, en términos generales, la misma dirección que el propio río Amazonas, desde los Andes hasta el océano Atlántico.
A diferencia de los ríos visibles en superficie, el Hamza se movería con una velocidad extremadamente lenta. Las estimaciones apuntan a desplazamientos de apenas decenas o cientos de metros al año, una diferencia enorme respecto a las rápidas corrientes del Amazonas. En lugar de un canal abierto, el agua se filtraría gradualmente a través de las rocas permeables del subsuelo.
El origen de la investigación se remonta al análisis de 241 pozos profundos perforados por Petrobras entre las décadas de 1970 y 1980. Al estudiar los datos geotérmicos registrados en esas perforaciones, los científicos detectaron anomalías térmicas que podían explicarse por el movimiento de agua en profundidad.
Los resultados fueron presentados inicialmente en un congreso de la Sociedad Geofísica Brasileña y posteriormente publicados en una revista científica sudamericana especializada en ciencias de la Tierra. El estudio también planteó la existencia de flujos descendentes en zonas más superficiales de varias cuencas amazónicas, como Acre, Solimões, Amazonas, Marajó y Barreirinhas.
Aun así, el término “río subterráneo” sigue siendo objeto de debate. Muchos geólogos señalan que esa expresión suele reservarse para corrientes que circulan por cuevas o conductos, como ocurre en sistemas kársticos, y no para agua que se desplaza lentamente entre rocas porosas. Por ello, en la literatura científica se prefiere hablar de un sistema regional de flujo profundo.















