Investigadores australianos han examinado recientemente los huesos de dos enormes canguros antiguos, y han descubierto que pertenecen a una especie desconocida: los llamados canguros semiarbóreos o Congruus kitcheneri, caracterizados por pasar la mitad de su vida en los árboles. Esta clase de canguros trepadores de árboles existen en la actualidad, pero su tamaño es muy inferior, alcanzando un máximo de 14 kilos. En cambio, el recién nombrado Congruus Kitchenneri podría haber llegado hasta los 60 kg, tal y como sostiene este reciente estudio.
Congruus Kitchenneri, un enorme canguro que trepaba árboles en Australia hace 40.000 años
El descubrimiento del Congruus kitchenneri se debe a los esfuerzos de la Dra. Natalie Warburton y el profesor Gavin Prideaux, así como a los espeleólogos Paul Devine y Eve Taylor, quienes encontraron los huesos en las cuevas de Thylacoleo en la llanura de Nullarbor, una meseta de piedra caliza prehistórica que se encuentra localizada entre Australia Occidental y Australia del Sur. El hallazgo de esta especie de canguro es aún más impresionante porque, hasta ahora, se pensaba que esa zona no había tenido árboles desde hacía millones de años.
"Los especímenes que analizamos, incluidos varios esqueletos craneales y dos casi completos, sugieren que esta especie de canguro treparía y se movería lentamente a través de los árboles para buscar material vegetal que no está disponible para los animales que están atrapados en el suelo", explica la Dr. Warburton.
Estos canguros vivieron hace 40.000 años en Australia, en un hábitat que al parecer estaba cubierto por una frondosa foresta a pesar de lo que se había creído anteriormente. "Esto es realmente interesante, no solo desde el punto de vista del inesperado comportamiento trepador de un ualabí de esas dimensiones, sino también porque estos especímenes provienen de un área que ahora carece de árboles”, continúa Warbuton. “El hábitat y el medio ambiente de esta zona eran realmente diferentes a como son ahora, y quizás diferentes a lo que podríamos haber interpretado anteriormente para aquel momento”.
El canguro en cuestión contaba con "poderosos músculos de los brazos para levantarse y sostenerse en los árboles, y un cuello más largo y móvil que el de otros canguros, que sería útil para extender la cabeza en diferentes direcciones para buscar hojas", agregan los investigadores. El hallazgo ha sido calificado de "inesperado y emocionante", ya que ayuda a comprender mejor cómo han ido cambiando los paisajes de Australia a través del tiempo.
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