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Conexión Japón

Leo Carrascosa, nuestro corresponsal en Japón, nos cuenta sus experiencias. Anécdotas, curiosidades y artículos relacionados con el mundo de los videojuegos desde el día a día de un español en Japón.

Omiyages desde Japón

Pequeños detalles típicos del país.
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Actualizado: 17: 0/0/21:31

Ya hemos hablado en otras entradas, y es de sobra conocido, el hecho de que la sociedad japonesa no es muy pródiga en mostrar su afecto. Dentro de las familias casi no existen los besos, los abrazos son escasos y en general el contacto físico es bastante inexistente incluso entre padres e hijos. A pesar de la poca muestra de sentimientos, lo que los japoneses sí son es especialmente detallistas. Sí, en muchos casos fruto de una establecida y marcada norma de comportamiento social, pero bueno, lo cortés no quita lo valiente.

Entrando en materia, en pasadas entregas hemos hablado por ejemplo del día de san Valentín, donde las chicas regalan chocolate a los chicos, el White Day, el 14 de marzo, donde los chicos regalan dulces a las chicas, o bien la importación de la Navidad que también se puede representar en forma de algún que otro regalo dependiendo de la persona. En otro orden de cosas, también os hablé sobre el dinero que se tiene que dar a los novios en caso de que vayas a una boda (mínimo establecido y estándar de unos 300 euros y siempre en billetes nuevos) o bien el dinero por la pérdida de alguien en un funeral.

Ahora bien, existen otros pequeños regalos que no requieren el considerable desembolso económico que supone que te inviten a una boda (de verdad que puede llegar a trastocar profundamente tu economía familiar). Hablo de los omiyages.

Los omiyages son los pequeños detalles de se ofrecen en muchas ocasiones a compañeros de clase o de trabajo cuando realizas un viaje. Por ejemplo, si decido tomar unos días libres en la escuela y voy al sur de Japón, cuando vuelva es de buena educación japonesa traer un detalle para tus profesores y compañeros de clase. Basta con que sea un pequeño detalle, incluso algo de lo que puedan disfrutar todos como una caja de dulces del lugar, etcétera. Es por ello que cuando viajas en autobús por Japón, prácticamente todas las paradas en las áreas de servicio tienen una sección de dulces, bombones y productos de la tierra, perfectos para comprar y llevar como regalo.

Por supuesto, nosotros españoles o compañeros sudamericanos, cuando visitamos otro país también solemos traer algún detalle para nuestros seres queridos, aunque esta costumbre puede variar con la persona, y normalmente no traemos cosas para nuestros compañeros de trabajo sino que solemos dirigirlos más a la familia. Así pues, como turistas también tenemos zonas para comprar ciertos detalles típicos japoneses como el mercado que se encuentra en el templo de Asakusa en Tokio.

Con respecto a esta compra de regalos, algunas personas me han hecho ciertas preguntas sobre la tecnología. ¿Es la de tecnología más barata en Japón? No necesariamente. Primeramente, con la fortaleza del yen, las cosas no son como eran hace unos años. En segundo lugar, a pesar de que puedes encontrar cosas que no podrás encontrar en España, por norma general ordenadores, portátiles y cámaras suelen salir prácticamente al mismo precio (o incluso más) actualmente. Otros artículos como auriculares o videojuegos y consolas (especialmente en el gran mercado de segunda mano) puedes encontrarlo más baratos aún. La verdad que para encontrar chollos tecnológicos en Japón lo mejor es visitar Akihabara, pero no ir a las grandes tiendas, sino moverte por los rincones de segunda mano.

En cuanto a otros regalos típicos encontramos el kimono (normalmente de mujer). Mucha gente (yo entre ellos) opté por traer un kimono como regalo a mi matriarca la primera vez que fui a Japón y la verdad que me arrepentí con el tiempo. Los kimonos tienen diferentes piezas y una forma un tanto complicada de poner. El hecho de que para ponerlo tardes más de 10 minutos, que necesites ayuda y que una vez puesto sea algo incómodo lo convierte en un regalo muy bonito, caro, pero poco útil. Por ello yo suelo recomendar que se compre yukatas y de los simples (kimonos de verano), son más fáciles de poner, más parecidos a batines y se pueden usar para andar por casa de forma cómoda y con estilo nipón. Otra buena elección es el jinbei, una especie de pijama para hombres de dos piezas muy resultón (y barato).

Por otro lado, si sois amantes de las artes marciales, seguramente la compra de una katana sea un obligatorio. Hay muchas tiendas, ofreciendo katanas de diferentes tamaños y materiales dependiendo de lo real o decorativas que sean. La compra de una espada japonesa siempre contiene un riesgo, y es que al pasar por aduanas se os pueda solicitar una licencia de armas. No suele pasar, ya que se suele dar como un elemento decorativo. Pero existe un riesgo de que tengáis un problema por esto.

Por último, otro regalo típico de Japón es el Maneki Neko. Seguramente hayáis visto en la tienda regentada por chinos de cerca de vuestra casa, una figura de un gato normalmente de porcelana que mueve una pata como saludando de arriba abajo. Pues bien, el Maneki Neko no es de procedencia china sino japonesa, y no saluda sino que está haciendo un movimiento de llamada (algo así como "ven, ven"). Lo hay en varios colores, aunque el más común es el blanco, negro y naranja. Dependiendo de la pata que tenga levantada servirá para atraer el dinero (pata derecha) o bien ser próspero en relaciones sociales (pata izquierda). Lo que poca gente sabe es la historia que hay detrás del gato. A pesar de que existen varias teorías, la más conocida cuenta que durante la era Edo, existía un templo prácticamente derruido donde vivía un sacerdote muy pobre que compartía su comida con una gata de nombre Tama. Un día pasaba por la zona un hombre muy rico, cuando una tormenta obligó a este hombre a refugiarse bajo un árbol. Mientras estaba allí, el hombre podía oír el maullido de la gata desde el templo y como con un movimiento de su pata parecía llamarle desde el edificio. Así pues el hombre decidió dejar su refugio bajo el árbol para acercarse a esa gata "que parecía llamarle". Minutos después un rayo cayó fulminando el árbol donde había estado esperando a que amainara. Como agradecimiento, el hombre financió la reconstrucción del templo, este prosperó y tanto la gata como el sacerdote jamás pasaron hambre.

Con respecto a otro tipo que se incluyan en comida, flora o fauna, informaros bien sobre si podéis introducir en vuestro país esos productos, no vayáis a regresar a vuestro país y os llevéis una desagradable sorpresa.

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