X
Juegos
Foro
Plataformas
Fecha de lanzamiento:
PC, PS5, Switch, Switch2:
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Something We Made
Producción: popagenda / Something We Made
Distribución: Steam
Precio: 18,99 €
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Español
Voces: -
Online: -
ANÁLISIS
Noticias
Avances
Análisis
Trucos

Análisis TOEM 2: la secuela del juego de fotografía es tan fiel a su predecesor que parece una revisión (PC, PS5, Switch, Switch 2)

El juego de fotografía en blanco y negro vuelve con algunas mejores para dar más contenido a los jugadores que disfrutaron de TOEM
·
Actualizado: 0:25 16/10/2026
Análisis de versiones PC, PS5, Switch y Switch 2.

Hace seis años, un videojuego en blanco y negro que trataba de viajar, hacer fotografías y ayudar a otros personajes para ganar sellos a cambio de billetes de autobús, llamó la atención de los jugadores. La meta era llegar a la cima más alta para contemplar un fenómeno mágico y único. Hablamos de TOEM. En adelante, la obra de Something We Made ganó multitud de premios y el reconocimiento del público y la crítica. Cuando el equipo anunció su secuela, llamada TOEM 2, los jugadores no veían el momento de tenerla entre sus manos. Ese día tan esperado ha llegado. Quienes buscaban una extensión del primer juego estarán de enhorabuena, porque la secuela sube el nivel del primero sin demasiados cambios.

Destino: Whirlhill

Tiempo después de TOEM, el curioso fotógrafo protagonista se embarca en una nueva aventura: el Abedul Giratorio de Whirlhill está a punto de perder la última hoja plateada, lo que marcará el inicio de un TOEM, un fenómeno misterioso de gran belleza. Cámara en mano, tendrá que llegar al festival de Whirlhill si quiere fotografiarlo. El tiempo apremia. En este mundo, para viajar es necesario rellenar una cartilla con sellos, que te dan los lugareños cuando les echas una mano, cumples recados o completas retos de fotografía. Desde Hogarlandia, una red de autobuses cubre una ruta de localizaciones variopintas que le acercarán a su destino, mientras hace amigos por el camino. Una vez desbloqueemos un destino, siempre podremos volver a él.

Para amenizarnos el viaje, el conductor del autobús nos explicará alguna anécdota relacionada con el destino.

La estructura en cada lugar será prácticamente idéntica: explorar, conocer a personajes carismáticos, cumplir objetivos y fotografiar mucho. Todo va de la mano. Con la cámara retrataremos el interés principal del lugar, la fauna del ecosistema y aquello que nos apetezca, pero también nos servirá para conseguir pruebas gráficas con las que completar misiones y como soporte de herramientas, tales como unas tijeras de podar. En el cuaderno se nos indicarán algunas tareas, así como la misión principal, aunque otras estarán pendientes de descubrir. Dividido por localizaciones, en las páginas de la libreta podremos revisar el avance, todas las fotografías que hemos tomado y el álbum de las criaturas que hemos descubierto. Siempre y cuando nos guste pasear y curiosear, cumplir las tareas al 100% apenas cuesta.

¡Di patata!

TOEM 2 consiste principalmente en explorar y fotografiar a nuestro aire hasta cinco ubicaciones con sus propios ecosistemas (Hogarlandia, Cropten, Taletorp, Deltbur y Whirlhill). Desde un pueblo en mitad del bosque con cuevas ocultas, hasta una enorme ciudad de calles enrevesadas, el turismo mochilero del juego nos llevará a descubrir todo tipo de maravillas en mapas que se extienden a medida que seguimos nuestro camino. A diferencia del primer juego, tenemos un minimapa en el lateral derecho superior, lo que facilita ubicarnos en los escenarios. Podemos quitarlo en el menú de opciones, repleto de ajustes.

Otras novedades señaladas son el salto y la escalada. Nos gusta mucho que hayan incluido estos movimientos, no tanto la falta de precisión al ejecutarlos. La parte buena es la verticalidad que han ganado los escenarios. El tándem entre las recién adquiridas habilidades del personaje principal y el salto técnico del apartado artístico respecto a la precuela nos obligarán a inspeccionar varias alturas. Hay detalles escondidos por todas partes. Desplazando la cámara alrededor de las pantallas y usando los 5 niveles de zoom, descubriremos muchas sorpresas: caminos ocultos, personajes, ropa, accesorios, criaturas, cassettes y paisajes que inmortalizar con la cámara. Muy entretenido.

Las opciones básicas de la cámara son suficientes. Hasta para retratar a gnomos de jardín que se han fugado.

Fotografiar en TOEM 2 no tiene misterio: encuadramos como nos guste, hacemos zoom si queremos y clicamos. Si no nos convence una fotografía, la podemos repetir. En el caso de que sea a alguna criatura que previamente ya hemos retratado, el juego nos preguntará si queremos cambiarla por la que tenemos registrada. En el álbum se guardarán todas las instantáneas que tomemos, pudiendo borrarlas en cualquier momento. El espacio es generoso, así que no tengáis miedo de capturar lo que os apetezca. Las localizaciones se prestan a ello.

¡Te encontré!

Como en el anterior título, la localización y traducción de TOEM 2 se distingue por su simpatía y expresividad. Lo notaremos sobre todo en los diálogos con los habitantes de las regiones, que nos pedirán todo tipo de favores cotidianos. A saber, encontrar a su burro, revisar si se ha dejado el fuego encendido o preparar una rica mermelada. Entre localizaciones, quizás se nos hagan repetitivas, ya que las tareas de búsqueda y de recadero son una marca de la casa. Colaborar en la comunidad hará que nos empapemos de la cultura local y entablemos amistad con carismáticos personajes. Cuando cumplamos una misión, en agradecimiento, estamparemos un sello en nuestra libreta. Una vez entréis en su humor bondadoso y bobalicón, os será difícil resistiros a querer obtener todos los sellos.

Echad un ojo al cuadernillo de sellos si no tenéis claro cómo seguir con una misión. Tiene pistas.

Las criaturas que pueblan el mundo de TOEM 2 también nos harán pasar un buen rato. Interactúan todo el tiempo con los escenarios. Algunas se esconderán con más ahínco que en la precuela, y solo la opción de enfocar de la cámara del protagonista las hará aparecer. Esta acción también servirá para otras cosas, pero os dejamos que las descubrais por vosotros mismos. De entre toda la fauna del videojuego de Something We Made, nos quedamos con los Tato, la mascota oficial de los juegos, una especie de pollitos disfrazados (Tato Zanahoria, Tato Vela, Tato Caballero, etc.). Cada lugar tiene sus propias criaturas, así que ojo avizor, porque no todas son fáciles de localizar. Completar la enciclopedia local de criaturas tiene por premio una pegatina en el cuaderno. Además de, —aunque no por ello menos importante—, la satisfacción de encontrarlas y haberlas fotografiado.

Sí, podemos acariciar a la vaca. También fotografiarla. Eso sí, tened cuidado con los bordes de los escenarios. Si nos caemos, no moriremos, pero sí nos marearemos bastante.

TOEM por 2

Los dos juegos de fotografía de Something We Made se pueden jugar de manera independiente. Aun así, nuestra recomendación es que juguéis primero a TOEMpara empaparos de su maravilloso mundo. Tampoco son títulos largos, puesto que en alrededor de 3-4 horas acabaréis la historia de TOEM 2. Llegar al 100% son unas 5-6 horas. Para nosotros, esta secuela no aporta nada excepcional en comparación a su antecesor, pero tampoco lo necesita con la buena base de la que parte. Ambos títulos tienen la capacidad de estimular nuestra curiosidad e imaginación en un espacio sin prisas, sin límite de tiempo y sin el agobio de cientos de tareas obligatorias. Las mejoras aplicadas al segundo título son, principalmente, una actualización que gustará a los jugadores veteranos, a la par que atraerá a recién llegados.

Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga para PC que nos ha proporcionado Something We Made.

Colaboradora

NOTA

8

Puntos positivos

Más TOEM
Escenarios verticales
Personajes inolvidables

Puntos negativos

Tareas repetitivas
Salto y escalada imprecisos
Minimapa poco funcional

En resumen

TOEM 2 puede presumir de ser una continuación fiel a la altura de su antecesor. Las novedades introducidas aportan la frescura necesaria para los tiempos actuales, sin ser disruptivas ni perder la esencia que distingue a la obra Something We Made.