El próximo 25 de diciembre de 2026 llegará a los cines Werwulf, la nueva película de terror de Robert Eggers, y la elección de la fecha resulta casi tan desconcertante como el propio proyecto. El director de La bruja, El faro, El hombre del norte y Nosferatu regresa al género con una historia de hombres lobo ambientada en la Inglaterra medieval y protagonizada por Aaron Taylor-Johnson. Focus Features, productora y responsable del filme, la presenta como su experiencia «más visceral y perturbadora» hasta la fecha.
Eggers lleva tiempo advirtiendo que esta película no es una historia de licántropos convencional. De hecho, cuando comenzó a hablar del proyecto, hizo una declaración particularmente llamativa, considerando su trayectoria en la creación de pesadillas históricas y terror folclórico. ”Es la cosa más oscura que he escrito jamás”, comentó. Así, sin más. El nuevo tráiler parece darle la razón.
La historia transcurre hacia el año 1300 y sigue a un campesino medieval condenado a convertirse en hombre lobo durante las noches de luna llena. Todo cambia cuando el rey envía a un grupo de cazadores de lobos tras su rastro.
Eggers quiere alejarse de los clichés modernos y recuperar las raíces del folklore europeo, explorando una versión del licántropo mucho más antigua y perturbadora. Para ello, el director ha recurrido a textos y tradiciones medievales que poco tienen que ver con la imagen que el cine ha construido durante décadas.
Y hay algo más importante todavía. Eggers apenas enseña a la criatura. El director ha explicado que uno de los grandes retos del cine de hombres lobo es conseguir que el monstruo parezca real y ha señalado Alien como ejemplo de cómo el misterio puede resultar mucho más aterrador que mostrarlo constantemente.
Aaron Taylor-Johnson encabeza un reparto en el que también aparecen Willem Dafoe, Lily-Rose Depp y Ralph Ineson. Todos ellos conocen bien el universo de Eggers, especialmente Dafoe e Ineson, que ya trabajaron con él en El faro, Nosferatu, La bruja y El hombre del norte, y se han convertido en lo que se suele llamar 'actores fetiche'.
Después de reinventar el mito del vampiro con Nosferatu, Eggers apunta ahora directamente al hombre lobo. Y lo hace por la puerta grande, regresando a un folklore medieval mucho más oscuro, donde el monstruo no necesita correr hacia la cámara para provocar miedo. Veremos si su propuesta cuaja y convence al público y a la crítica.
