La alianza creativa entre Tom Hanks y Steven Spielberg ha dejado momentos memorables en el cine, pero Salvar al soldado Ryan (1998) sigue siendo, con razón, su colaboración más emblemática. Más allá de su imponente arranque en las playas de Normandía o su estremecedor realismo, hay una historia detrás de cámaras que ilustra hasta qué punto Hanks se volcó con su personaje: rechazó rodar una escena porque, según él, iba a desdibujar al capitán Miller.
Tom Hanks vetó una escena clave de ‘Salvar al soldado Ryan’ porque “habría traicionado al personaje”
Durante una conversación con Entertainment Weekly, el actor desveló que Spielberg le ofreció un monólogo de esos que cualquier intérprete se pelea por tener. Un momento íntimo, emotivo, diseñado para que el personaje se desnudase emocionalmente ante la cámara. Pero Hanks dijo que no. Y lo dijo con contundencia.
"Era un monólogo que cualquier actor mataría por tener, porque mi personaje finalmente podía dejarse ir. Pero no quería dejar de lado el papel. Si llegaba ese momento en el que, bueno, ahora nos vamos a soltar, solo iba a degradar al personaje y comprometería su integridad a lo largo de toda la película", explicó.
Spielberg, que siempre ha sido un director abierto a los cambios sobre la marcha —y cuyo rodaje en Salvar al soldado Ryan estuvo repleto de decisiones espontáneas e improvisaciones que luego se convirtieron en oro—, accedió a la petición. La escena desapareció. Y el capitán John Miller conservó ese halo de contención y misterio que lo hace tan humano y reconocible. Funcionó. Lo hizo de tal manera que muchos consideran que la película brilla gracias a este enorme personaje, uno de los más profundos del Séptimo Arte en la historia reciente.
No se han revelado detalles exactos sobre el contenido del monólogo, pero todo apunta a que era una escena emocionalmente intensa, de esas que los académicos de Hollywood adoran cuando llega la temporada de premios. Pero Hanks, lejos de buscar el lucimiento, prefirió proteger al personaje. Fue una decisión puramente actoral, coherente con la filosofía narrativa de una película que apostó por el realismo y la sobriedad hasta las últimas consecuencias.
Como curiosidad, Salvar al soldado Ryan se alzó con cinco premios Óscar —incluido el de mejor dirección para Spielberg— de un total de once nominaciones. Tom Hanks, sin embargo, no se llevó la estatuilla: perdió frente a Roberto Benigni, que aquel año emocionó al mundo con La vida es bella. Irónicamente, uno ganó por un discurso inolvidable y el otro prefirió no decir nada.















