Es la gran obra cinematográfica de nuestro tiempo. Para muchos, un auténtico milagro ajeno a los habituales designios de Hollywood. Hablamos de El Señor de los Anillos, la obra maestra de Peter Jackson. Una trilogía que adapta la pieza literaria de J.R.R. Tolkien y que llevó la Tierra Media a un nuevo público y una generación de espectadores.
Con motivo del 25º aniversario de La comunidad del anillo, y como parte de la celebración de la trilogía, sus responsables y actores han participado en un especial de la revista Empire. Entre las diferentes declaraciones de Jackson destaca su apoyo a la versión de la película que conformó junto a Philippa Boyens y Fran Walsh. Y en concreto, más allá de papeles como el de Liv Tayler, sus elogios a Ian McKellen como Gandalf. Desde el estreno de La comunidad del anillo en 2001, el actor británico convirtió al mago en una figura casi sagrada para varias generaciones de espectadores, hasta el punto de que hoy resulta difícil imaginar a otro actor. Sin embargo, la historia pudo ser muy distinta.
Peter Jackson lo tiene claro a sus 67 años: "Sean Connery nunca fue el Gandalf que imaginábamos para El Señor de los Anillos"
Antes de que el proyecto se convirtiera en una de las mayores apuestas del cine fantástico, los productores buscaron una estrella capaz de respaldar una trilogía que muchos consideraban arriesgada. Sean Connery fue uno de los grandes nombres sobre la mesa. La oferta era colosal: un salario millonario por película y un porcentaje de los beneficios que, con el tiempo, habría podido traducirse en cientos de millones de dólares. Pero el actor escocés nunca logró conectar con el universo de Tolkien. "Leí el libro. Leí el guion. Vi la película. Sigo sin entenderlo", llegó a admitir, explicando así su negativa a dar vida al Istar.
Décadas después, Peter Jackson ha reconocido que, aunque la elección de Connery habría sido histórica, quizá no la más adecuada. En declaraciones recientes, el cineasta neozelandés confesó que le cuesta imaginar al intérprete mostrando la misma comprensión, flexibilidad y entrega que McKellen, cuyo compromiso fue total durante el exigente rodaje. "Mira, solo estoy especulando, pero simplemente no puedo imaginarme a Sean Connery siendo tan comprensivo como Ian McKellen, ni tan dispuesto a hacer todo lo que queríamos como lo estuvo Ian, ni tan tolerante como Ian".
Incluso bromeó con que el equipo habría tenido que organizar el calendario en función de los "horarios de golf" del actor que dio vida a James Bond. El tiempo terminó dando la razón a la intuición del director. McKellen no solo fue nominado al Oscar, sino que ayudó a cimentar una trilogía que redefinió el cine épico moderno. Jackson, orgulloso de aquel logro, reconoce no sentir nostalgia por la etapa: prefiere mirar hacia adelante tras años marcados, entre otras cosas, por la muerte de Andrew Lesnie, su director de fotografía y colaborador esencial.
En cualquier caso, el futuro vuelve a mirar hacia la Tierra Media. El Señor de los Anillos: La caza de Gollum, dirigida y protagonizada por Andy Serkis, llegará previsiblemente en diciembre de 2027, explorando la persecución a Gollum antes de revelar los secretos del Anillo a Sauron. Situada entre El Hobbit y La Comunidad del Anillo, recupera el suspense y la aventura de la saga. Curiosamente, McKellen insinúa que Gandalf y Frodo regresarán -tanto él como Elijah Wood-, confirmando que el legado de Tolkien sigue intacto.