La llegada de un bebé a casa supone un cambio significativo en la rutina de cualquier familia, y para un gato, un animal de costumbres, puede ser una fuente de estrés si no se gestiona adecuadamente. Carlos, veterinario clínico, advierte que cualquier alteración en el entorno doméstico puede afectar al bienestar del felino, especialmente con la incorporación de un nuevo miembro a la familia. Por ello, insiste en la importancia de una preparación previa a la llegada del bebé.
Los veterinarios coinciden en que es fundamental hacer una pre-presentación para que el gato se acostumbre al bebé
Recomienda realizar una “pre-presentación” basada en el intercambio de olores. Antes de que el bebé llegue a casa, se deben introducir en el hogar mantas, ropa o cualquier objeto del recién nacido para que el gato se familiarice progresivamente con su presencia.
El día del regreso del hospital es especialmente delicado. El gato puede haber pasado horas o incluso días solo, por lo que no se debe ignorar. El especialista aconseja dedicarle unos instantes de atención nada más llegar, incluso con el bebé en brazos, para reforzar el vínculo y ayudarle a asociar los nuevos olores con su entorno habitual.
Eso sí, es importante que el primer contacto directo no debe ser inmediato. Es recomendable dejar que las cosas se calmen antes de propiciar cualquier acercamiento. El gato necesita tiempo para procesar la nueva situación.
En cuanto a la presentación, el experto desaconseja retrasarla demasiado. El bebé pasará su primera noche en casa y los nuevos sonidos podrían inquietar al animal si no comprende su origen. Aun así, subraya la importancia de un encuentro respetuoso: no invadir el espacio del gato ni obligarlo a acercarse.
Lo ideal es adoptar una actitud pasiva, sentándose y dejando que el propio felino, guiado por su curiosidad, se aproxime poco a poco para investigar. De este modo, podrá comprobar por sí mismo que el recién nacido no representa una amenaza. Es normal que el gato se aparte si el bebé llora, ya que los ruidos fuertes suelen incomodarle. Sin embargo, con el tiempo, se acostumbrará a estos sonidos y los integrará en su rutina diaria.
Otra preocupación común es la higiene. El veterinario tranquiliza a las familias asegurándoles que no es necesario tomar medidas extremas. Mantener una higiene básica, como lavarse las manos, es suficiente siempre que el gato esté sano, vacunado y desparasitado. Por último, es fundamental mantener las rutinas del gato. Mantener sus horarios de comida, momentos de juego y acceso a sus espacios habituales ayudará a evitar frustraciones y facilitará una adaptación gradual a la nueva dinámica del hogar.















