La San Diego Comic-Con Málaga afronta su segunda edición con un objetivo que va mucho más allá de repetir el éxito de su estreno: demostrar que la llegada de una de las convenciones de cultura popular más importantes del mundo a España no fue un acontecimiento puntual, sino el comienzo de algo mucho más grande. Después de una primera edición marcada por la expectación, las grandes estrellas y también por algunos problemas de organización, la cita regresa a Málaga del 1 al 4 de octubre con la intención de crecer, corregir errores y encontrar su propia identidad.
El reto no es sencillo. San Diego ha construido durante cinco décadas una tradición difícil de trasladar a otro continente, pero Málaga tiene ahora la oportunidad de crear su propia versión de ese fenómeno. Más espacio, más actividades, un cartel de invitados considerablemente mayor y una apuesta más ambiciosa por el cómic, el cine, las series, los videojuegos, el anime, el manga y la cultura asiática forman parte de una edición que quiere convertir la experiencia del visitante en su principal argumento.
Al frente de este proceso está Fernando Piquer, responsable de dirigir una segunda edición que pretende recuperar la confianza del público y, sobre todo, conseguir que quien atraviese las puertas de FYCMA salga pensando en volver al año siguiente. En esta entrevista hablamos con él sobre los cambios respecto a la primera edición, la relación con San Diego, el enorme despliegue de talento, la nueva distribución de espacios, la importancia de Málaga como sede y los planes que ya empiezan a mirar hacia 2027.
Alberto González (Vandal): Fernando, antes de nada, quiero agradecerte que nos hayas atendido. Sé que agosto y septiembre son meses especialmente intensos para vosotros. Soy Alberto González, de Vandal, y me encargo principalmente de Vandal Random, donde damos cabida a todo lo relacionado con la cultura popular: cine, series, cómics, juegos de mesa, tecnología y todo ese universo.
El año pasado estuvimos cubriendo la Comic-Con con TikToks, vídeos, noticias y entrevistas... También quería empezar agradeciéndote el trabajo que estás haciendo durante estos últimos meses. Creo que cambiar una tendencia es complicado y da la sensación de que lo estáis consiguiendo. Desde que asumiste la dirección a comienzos de año, ¿qué fue lo primero que decidiste cambiar del modelo heredado de la primera edición para rediseñar esta segunda?
Fernando: Tomamos nota de todo aquello que podíamos mejorar. Pero si me permites, te diría algo que puedes poner perfectamente: el 5 de octubre me dices exactamente cómo ha salido todo. Porque hay que demostrar que todo lo que estamos haciendo es real. Estamos trabajando muchísimo. Creo que pocas veces me he metido en un proyecto que me haya exigido tanto tiempo y dedicación. Incluso a costa de mi familia, a la que tengo que compensar con un viaje cuando termine todo esto, porque voy a pasar prácticamente un mes y medio en Málaga.
Cuando llegué, yo ya había estado en la convención del año pasado y pude ver algunas cosas que quizá no salieron como se esperaba y que incluso generaron cierta frustración entre quienes asistieron. Por eso, lo primero que planteamos fue hacer una convención que fuera una auténtica fiesta para la gente y que resultara satisfactoria. Queríamos que alguien llegase al evento y, cuando saliera, pensase: «Quiero volver el año que viene».
A partir de ahí empezamos a trabajar en infraestructura, contenidos y comunicación. Quizá el año pasado tampoco estuvimos todo lo cerca que deberíamos haber estado de los medios, la prensa y la comunidad. Al final estamos haciendo un evento para una comunidad de apasionados muy transversal: gente del cine, del cómic, de los videojuegos... Son mundos diferentes, pero comparten muchísimas cosas. Son vasos comunicantes. Por eso, uno de los objetivos principales era recuperar la confianza del fan y conseguir que esta se convierta en una convención a la que la gente quiera volver año tras año.
V: Desde el primer momento también has dejado claro que querías traer tres veces más talento que el año pasado: grandes dibujantes, estrellas de Hollywood y protagonistas de las series del momento. Viendo el enorme plantel que habéis conseguido reunir, parece que lo estáis logrando. Pero eso también plantea un reto: ¿cómo se gestiona una escalada tan importante de talento y celebrities sin que el evento pierda identidad y, al mismo tiempo, evitando que vuelva a colapsar logísticamente?
F: Lo que pensábamos era que, dentro de ese concepto de fiesta de cuatro días, tenía que haber muchas excusas para querer venir y mucho talento que ayudase a definir la forma y el espíritu del evento en Málaga. Nosotros, a diferencia de San Diego Comic-Con, estamos en nuestro segundo año. No podemos construir en dos ediciones una historia de 50 años. Pero sí podemos empezar a definir qué queremos ser.
Este año no hemos conseguido el 100 % de las cosas que queríamos, porque pasan muchas cosas. Además, coincidimos prácticamente en fechas con otras convenciones importantes, como la New York Comic Con, y eso nos ha condicionado especialmente a la hora de conseguir determinado talento del mundo del cómic. La idea era preguntarnos qué cosas, como fans, creemos que son interesantes para la gente que vive las mismas pasiones que nosotros y qué podemos ofrecerles.
Hay algunos elementos que tienen que estar sí o sí. Por ejemplo, este año se cumple el aniversario de la primera película de El Señor de los Anillos y nos habría gustado tener una representación relacionada con ello. Ya hemos presentado a Sean Astin y Elijah Wood, y vamos a hacer una exposición de Rubén Belloso sobre El Señor de los Anillos que todavía no hemos comunicado oficialmente.
La idea era acompañar todos los grandes verticales de una convención. Para mí, el cómic es el punto de partida, pero tiene una extensión natural en las series, el cine y los videojuegos. Queríamos tener un cartel de cómic mayor que el año pasado y empezar a traer grandes figuras internacionales, especialmente aquellas que no suelen acudir a eventos de este tipo en Europa. Y, al mismo tiempo, trabajar mucho el mundo de las series.
El año pasado hubo una sensación de que te quedabas cosas sin ver o de que había poco espacio para firmas y fotografías. Este año hemos intentado solucionarlo. Sin saber inicialmente cómo hacerlo en algunos casos, porque hay cosas que hemos aprendido por el camino, creo que, para ser mi primer año y el segundo de la convención, estamos montando un cartel que sinceramente no sé si muchas convenciones europeas pueden igualar.
V: Tú eres una persona muy conocida dentro de la industria y tienes una trayectoria muy amplia vinculada a los videojuegos, los eSports y el entretenimiento. ¿De qué manera crees que se nota tu experiencia en las áreas y novedades de este año? ¿Hay algo que pueda identificarse como tu sello personal?
F: Mi firma es la de un equipo. Siempre he trabajado en proyectos muy grandes, con mucha gente involucrada, y me gusta pensar en ello como las bandas de rock: no es una sola persona, sino un grupo. Es verdad que hay cosas que nunca había hecho. Cada vez que me he metido en un proyecto nuevo me he encontrado con desafíos diferentes. Pero también hay experiencias que he podido trasladar de mi trayectoria profesional y que creo que me ayudan.
Por ejemplo, haber trabajado anteriormente en animación y videojuegos me ha puesto en contacto con comunidades que no se limitan a un único ámbito. Creo que entiendo cómo relacionarse y comunicarse con una comunidad tan apasionada como la que viene aquí.
Además, soy consumidor de todo lo que ocurre en una Comic-Con. Soy fan y consumidor al mismo tiempo. Eso no significa que no puedas organizar un buen evento sin serlo, pero quizá te proporciona un punto adicional de sensibilidad. Con los eSports también he organizado eventos en espacios como Madrid Arena, con competiciones de 8000 o 9000 personas al día. Esa experiencia también ayuda.
Es cierto que me enfrento a desafíos que nunca había afrontado, pero también me ha pasado anteriormente. Cuando monté el equipo de eSports, por ejemplo, alguien podía decir: «No tiene experiencia en eSports». Y era verdad. Pero al final hay una parte de cada reto profesional que consiste precisamente en enfrentarte a cosas nuevas. Llevo más de 30 años trabajando profesionalmente en la industria del entretenimiento y hay cosas que más o menos sabes por dónde van a salir. Otras, evidentemente, no.
V: La primera edición fue un hito histórico porque era la primera vez que la Comic-Con de San Diego salía de Estados Unidos y llegaba a España. A nivel personal y profesional fue prácticamente un sueño hecho realidad para muchos de nosotros. Además, tengo entendido que los responsables de San Diego quedaron muy satisfechos con aquella primera edición. ¿Cuál es el nivel de exigencia que existe desde la central estadounidense para dar el visto bueno a esta segunda edición de San Diego Comic-Con Málaga?
Fernando: Ellos son muy celosos de su marca, en el buen sentido. Son muy responsables de lo que representa una marca icónica y de la importancia que tiene. No es algo como «te dejamos la marca y hasta luego». Yo me reúno todos los lunes con San Diego Comic-Con. Les contamos lo que estamos haciendo, no solo para validar determinadas cuestiones, sino también porque me gusta consultarles cómo hacen ellos las cosas, cómo trabajan determinadas áreas o cómo se relacionan con el fan.
Cuando el año pasado salió la noticia de que la Comic-Con llegaba a Europa y concretamente a Málaga, a mí me pasó como a ti. Yo seguía la Comic-Con desde antes de que existiera internet, a través de revistas y fanzines. Cuando apareció internet empecé a consumir todos esos momentos míticos y siempre la he visto como un lugar al que todo el mundo quería ir.
Por eso creo que tenemos una oportunidad enorme. Tenemos la posibilidad de contar con un evento gigante y muy importante a nivel europeo o incluso mundial en España y, concretamente, en Málaga. Eso añade una responsabilidad y también mucho cariño al proyecto. Hablamos mucho con San Diego, les mandamos correos, les preguntamos cosas y en las reuniones de los lunes tratamos los asuntos más delicados. Pero no queremos hacer una réplica exacta de San Diego. Queremos añadir nuestro propio sabor y nuestra propia idiosincrasia española y mediterránea.
Poco a poco, a partir de este segundo año, creo que la convención irá adquiriendo su propio carácter y personalidad sin perder el vínculo con San Diego.
V: Precisamente por eso quería preguntarte por el ADN del fan español de San Diego Comic-Con Málaga. San Diego tiene una trayectoria de 50 años y está muy vinculada a la cultura estadounidense. ¿Cómo definirías al fan español y qué necesita una convención de esta escala para satisfacer nuestra particular forma de vivir este tipo de eventos?
F: Este año estuve en San Diego viendo la Comic-Con y se nota muchísimo el poso de esos 50 años. Se nota la tradición y hasta la profesionalidad del asistente, que ya sabe exactamente qué tiene que hacer, dónde ir y cómo funciona todo.
Y luego está el tema de las colas. Allí no te puedes imaginar lo que son. Hay incluso pabellones destinados exclusivamente a las colas. Para el panel de Avengers: Doomsday, por ejemplo, las colas llegaron a ser de 50 horas. Es una gente que entiende esa espera como parte de la experiencia. Es casi una ceremonia: conseguir tu sitio, estar en la cola, relacionarte con otras personas y compartir ese momento.
Eso no puedes imponerlo aquí. Primero porque no tenemos esa cultura ni esa tradición y, además, tenemos una personalidad diferente. La idea de San Diego Comic-Con Málaga no es que sea únicamente una convención española, sino que tenga una dimensión europea. Evidentemente, no puedes evitar que haya tiempos de espera. Si quieres que te firme un autor de cómic famoso, tendrás que esperar.
Pero creo que aquí la satisfacción tiene que estar en la posibilidad de hacer cosas, no en pasar dos días esperando una cola para ver un panel de 45 minutos. Por eso este año hemos puesto mucho esfuerzo en conseguir que ocurran muchas cosas simultáneamente. Tendremos cuatro auditorios con diferentes paneles, experiencias y talleres; habrá workshops para gente interesada en modelismo, pintura y otras disciplinas; zonas de firmas y fotografías y los distintos halls de expositores. Queremos que, mientras año tras año vamos definiendo el ADN de la convención, el asistente no salga pensando: «He ido allí y no he podido hacer nada».
En San Diego ya hay gente que son auténticos parroquianos. Para ellos forma parte de la experiencia y de la liturgia. Aquí todavía estamos construyendo eso.
V: Otro elemento fundamental en cualquier evento es el personal. El año pasado hubo muchos voluntarios que se volcaron con la Comic-Con. ¿Habrá cambios este año y se potenciará la formación de las personas que trabajan durante el evento?
F: Vamos a tener personal durante los cuatro días. Uno de los cambios que hice al llegar fue trabajar con un equipo de producción interno. El año pasado se trabajaba más directamente con agencias. Este año tenemos un equipo de producción propio de la compañía y alrededor de 70 personas trabajando en el evento. Además, el núcleo del equipo de producción es de Málaga, con profesionales con experiencia tanto en cine como en producción de eventos.
Luego estará todo el personal eventual que trabajará durante los cuatro días. Uno de los cambios más importantes es que vamos a dedicar más tiempo a su formación. El año pasado, junto con nuestro productor ejecutivo, Pedro, pensamos que deberíamos dedicar más días a que las personas que trabajan en el evento se sientan cómodas, tengan toda la información y dispongan de las herramientas necesarias para ayudar a los asistentes. Queremos que la gente se pierda lo menos posible y que tenga siempre a alguien cerca que pueda solucionar sus problemas.
También estamos intentando facilitar el trabajo de los colaboradores, creadores de contenido y profesionales que vienen a cubrir el evento. Aunque tenemos algunas limitaciones físicas para poder instalar salas de edición y dar espacio a todos los creadores, este año estamos dando más acreditaciones a creadores de contenido, incluso pequeños, para que puedan venir y generar contenido de forma más autónoma.
Creo que es importante que quienes no puedan venir físicamente puedan disfrutar también de la Comic-Con a través de todo lo que se genere alrededor del evento.
V: En los últimos años hemos visto cómo, más allá de Estados Unidos y Japón, Corea se ha convertido en uno de los grandes epicentros de la cultura popular. Tenemos el K-pop, series como El juego del calamar y fenómenos como KPop Demon Hunters. ¿Tendrá también espacio la cultura asiática en la Comic-Con?
F: Sí. Ayer anunciamos precisamente la zona K-pop como una de las áreas que tendremos en el evento. Contará con un escenario y diferentes actividades y propuestas vinculadas a la cultura coreana.
Además, tenemos un concepto más amplio que denominamos «Asia». No es necesariamente un área física delimitada, sino una forma de englobar todo lo relacionado con Japón y la cultura asiática del entretenimiento. Tendremos editoriales japonesas y hemos intentado traer contenido vinculado al manga, el anime y toda la cultura asiática del cómic.
Soy consciente de que el cómic ya no es únicamente cómic americano ni europeo. Cuando empezamos, un amigo me decía: «Marvel y Star Wars». Y yo le respondía: «Sí, pero hay muchas más cosas».
Estamos intentando, sin llevar la balanza a ningún sitio concreto, empezar a dar presencia a todas esas culturas. Para toda la zona asiática contamos con Umaru, una creadora de contenido que también organiza un evento vinculado a Asia y que está colaborando con nosotros este año.
Probablemente no haremos todavía todo lo que nos gustaría, pero estamos sembrando muchas cosas para el futuro. Y, evidentemente, la cultura asiática es importante. También tendremos al creador de Captain Tsubasa, el clásico Oliver y Benji si ya peinas canas, Yōichi Takahashi, y a Akira Yamaoka vinculado a videojuegos como Silent Hill. Estamos intentando apostar por todo ello.
No queremos ser una réplica exacta de San Diego ni de California. Queremos incorporar elementos que interesen a los fans locales.
V: De hecho, me vas a buscar una ruina con mi mujer porque vi que vais a traer contenido relacionado con Gundam y que habrá una exposición dedicada a los mechas japoneses. Ya me estoy imaginando las cajas de Gunpla ocupando toda la casa.
F: Tendremos talleres para que la gente pueda construir su propio robot. Ese tipo de actividades son precisamente las que hemos intentado favorecer, Bandai Namco colabora con nosotros en ese aspecto. Queremos que haya muchas propuestas diferentes para que la gente pueda disfrutar durante todo el día.
V: Hablando de grandes estrellas y creadores, ¿cuál ha sido el fichaje más complicado de cerrar? ¿Hubo algún momento en el que pensases «no me lo creo, realmente va a venir a Málaga»?
F: Te diría que, como deseo personal, Kevin Smith. No tanto porque pensara que fuera imposible, sino porque soy fan por una cuestión generacional y me parece un talento muy especial. Creo que representa muy bien ese arquetipo de disfrute de la cultura pop en comunidad. Además, es alguien que ayudó a sacar la cultura friki de esa especie de caja cerrada en la que estaba en los años 80 y 90.
Yo pensaba: «Quiero traer a Kevin Smith, me encantaría tenerlo en Comic-Con», y luego fue sorprendentemente sencillo cerrar su participación y convencerle para que viniera. Después hay otros nombres que han costado más. Por ejemplo, Iñaki Godoy, de One Piece, no había acudido a ninguna convención desde hacía mucho tiempo. Estuvimos hablando y finalmente estará con nosotros.
Y luego tenemos a Karl Urban, que también es un fichaje complicado porque está en un momento muy importante, especialmente con la última temporada de The Boys. No estamos solos en el planeta y competimos con otros eventos. Cada talento tiene su propia idiosincrasia y sus dificultades.
Además, creo que Málaga ayuda mucho. Esto no consiste solamente en venir a una convención en Málaga. Hemos tenido casos de personas cuya pareja prácticamente les ha empujado a venir porque querían conocer la ciudad.
A largo plazo, una de las cosas que me he propuesto es que no solo el público disfrute del evento, sino que también lo haga el talento que viene. Que disfruten de la ciudad y de la convención. Creo que ese es el camino para que el año siguiente quieran volver y para conseguir que más gente importante venga. Málaga ayuda muchísimo. Creo que la ciudad puede hacer que la experiencia sea memorable.
V: En mi grupo de amigos tenemos incluso ese meme recurrente de imaginar a Robert Downey Jr. comiéndose unos espetos en El Tintero después de la Comic-Con. El año pasado vimos a personas como C. B. Cebulski, antiguo editor de Marvel, disfrutando de Málaga junto a grandes dibujantes y productores. ¿Hasta qué punto crees que esa conexión entre la convención y la ciudad es importante?
F: Creo que es una de las grandes oportunidades del proyecto. Cuidar la convención no solo beneficia al propio evento, sino también a la ciudad que lo acoge. Si lo hacemos bien, podemos convertir Málaga, que ya es una ciudad internacional, en un lugar del que hablen grandes figuras de la cultura popular porque han venido, se lo han pasado bien y han tenido una experiencia positiva.
Yo, aunque soy madrileño de nacimiento, tengo un vínculo romántico con Málaga porque mi padre era malagueño. Por eso también tengo muchas ganas de hacer aquí algo potente y dejar algo en la ciudad. Nos da la oportunidad de conseguir que determinadas cosas pasen en España y no siempre tengan que ocurrir fuera.
V: Si te dieran un cheque en blanco, con las agendas perfectamente alineadas, ¿qué nombre te gustaría traer a esta edición o a la siguiente?
F: Para las siguientes ya tenemos algunas cosas en marcha. Si quieres que juegue un poco al despiste, te puedo dar varios nombres y alguno de ellos ya te digo que está incluido en nuestros planes.
Por ejemplo, me encantaría que viniera Jack Black. Y Keanu Reeves. Creo que es otro personaje que tenemos que tener aquí. También Frank Miller, por supuesto, y Scott Snyder, especialmente ahora que está en uno de los grandes momentos de su carrera con Absolute Batman. Y, hablando de actores, el año que viene tenemos un pequeño spoiler: será el 50 aniversario de Star Wars. Sería genial poder hacer algo importante alrededor de ese aniversario.
Hay cosas que este año no hemos podido hacer y que ya estamos trabajando para el siguiente. Es decir: «Este año no; el que viene hazme hueco». Hay gente que directamente no puede venir por cuestiones de agenda, pero que ya nos ha dicho que le gustaría venir el año siguiente. Eso me da muy buena vibración sobre lo que estamos haciendo. Incluso estamos hablando con algunos de ellos para 2027. Espero que este año salga fenomenal y que podamos tener continuidad con una reputación recuperada.
V: Para terminar, uno de los aspectos que más habéis destacado desde el principio es la redistribución de los espacios. ¿Cuál es la filosofía que habéis seguido para reorganizar la Comic-Con de Málaga y conseguir que haya más espacio para actividades, descanso y circulación?
F: Creo que el gran problema del año pasado fue la frustración de la gente. No hablo únicamente de las colas, porque las colas siempre existen. Lo frustrante es llegar a un sitio y no poder ver cosas. Cuando una cola deja de ser simplemente una cola y se convierte en un impedimento porque no hay espacio suficiente, ahí tenemos un problema.
Este año hemos duplicado el espacio del Exhibit Hall. El año pasado eran unos 9800 metros cuadrados en una de las zonas de FYCMA. Ahora vamos a montar una construcción temporal con una carpa cerrada, climatizada y de más de 9000 metros cuadrados adicionales.
Eso nos permite duplicar el espacio y aumentar el número de expositores hasta aproximadamente 160 o 170. La zona gaming y la zona de coleccionismo también se trasladan a otras áreas. El año pasado la zona gaming estaba integrada dentro del espacio de expositores y ahora tendrá una ubicación independiente. Compartirá espacio con el Crystal Hall, una sala polivalente de más de 1000 metros cuadrados.
El Artist Alley también sale de la zona de expositores. Tendremos alrededor de 96 mesas de artistas en un espacio independiente, precisamente para evitar que las colas interfieran con los recorridos. En Meet The Artist, que es toda la parte de firmas y fotografías, hemos pasado de las cuatro cabinas del año pasado a 21. La idea es que haya 21 cabinas funcionando simultáneamente, de manera que, aunque algunos artistas tengan más cola que otros, existan más opciones.
También hemos añadido un nuevo auditorio de unas 400 personas, el Studio M. Es un espacio pensado para encuentros más íntimos y paneles en petit comité. Contrasta con el Hall M, que tiene capacidad para casi 3000 personas. Y precisamente el Hall M cambia mucho este año. El año pasado teníamos aproximadamente dos actividades al día. Este año hemos programado entre cinco y siete actividades diarias.
Aunque no se llenen las 3000 localidades continuamente, creemos que es un espacio espectacular y que merece la pena aprovecharlo para contenidos importantes. También hemos mejorado la zona de comida y bebida, trabajando con un operador especializado en festivales y eventos de este tipo. Además, será más económica que el año pasado y, desde el primer día, permitiremos que los asistentes entren con su propia comida y agua. En definitiva, queremos intentar que todo sea más fácil para el asistente.
V: Y ya para terminar, cuando cierres las puertas en octubre y haya terminado la Comic-Con de Málaga, ¿qué titular, cifra o concepto te gustaría leer para pensar: «Hemos hecho un buen trabajo, hemos cumplido los objetivos y la segunda edición ha salido bien»?
F: Me gustaría que los titulares cualificaran la convención más que cuantificarla.
Por supuesto, quiero que venga mucha gente, que se lo pase bien, que haya muchas actividades, muchas horas de programación y mucho talento. Pero, para mí, lo más importante es que los titulares hablen del nivel del evento y de lo bien que se lo ha pasado la gente. Quiero que quienes cubrís el evento podáis decir: «Esto es un evento de nivel internacional». Ese es el objetivo. Como digo, tengo que demostrarlo. Nos la jugamos del día uno al cuatro. Creo que estamos dando todos los pasos y poniendo todas las herramientas necesarias para que eso ocurra, pero luego hay que conseguir que lo que tienes en la cabeza se plasme en la realidad.
Por eso, más que hablar de cifras, me gustaría que las grandes noticias fueran sobre la calidad del evento, sobre lo bien hecho que está y sobre lo bien que se lo ha pasado la gente. Ese es, realmente, el objetivo de este año.
V: Pues genial, Fernando. Hagamos una cosa. Nos tomamos un café el día 5 o el día 6 y hablamos tranquilamente de cómo ha salido todo. Quería agradecerte tu tiempo, la sinceridad y el rato que nos has dedicado. Creo que ha sido una charla muy fructífera, divertida y me lo he pasado muy bien hablando de frikadas varias. muchísimas gracias, Fernando. Un fuerte abrazo, mucha suerte con esta edición y a darle caña.
F: Muchas gracias a ti. La verdad es que llevaba mucho tiempo sin hacer entrevistas y al principio estaba un poco oxidado. Ahora mismo tengo mil cosas en la cabeza a la vez, pero ha sido genial. Nos vemos.
Crédito de la foto de portada: Gonzalo Suárez.
