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Honda preocupación en Hollywood: EE.UU. blinda los Óscar 2026 ante el temor a un posible atentado en plena guerra con Irán

La ceremonia tendrá lugar el 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los ángeles, Estados Unidos.
Honda preocupación en Hollywood: EE.UU. blinda los Óscar 2026 ante el temor a un posible atentado en plena guerra con Irán

Hollywood llega a los Óscar de este domingo con un nivel de tensión poco habitual incluso para un evento acostumbrado a vivir blindado. La ceremonia del 15 de marzo en el Dolby Theatre se celebrará con un refuerzo de seguridad después de que un boletín del FBI alertara a las autoridades californianas sobre la posibilidad de una represalia iraní contra objetivos en California, en un contexto marcado por la guerra entre EEUU, Israel e Irán.

Eso no significa, al menos por ahora, que exista una amenaza concreta e inminente contra la gala. Tanto el gobernador Gavin Newsom como la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, han insistido en que no hay una amenaza específica o creíble sobre la ciudad, aunque sí una vigilancia reforzada por el nuevo escenario geopolítico. La diferencia entre ambas cosas es importante: no se habla de un ataque confirmado, sino de una preparación máxima ante un riesgo que las agencias consideran plausible.

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Un dispositivo reforzado para una noche especialmente sensible

En la práctica, esa prudencia se traduce en un dispositivo mucho más visible y más denso de lo normal. Medios estadounidenses están informando de un perímetro de seguridad de alrededor de una milla en torno al recinto, despliegue conjunto de LAPD y FBI, unidades SWAT, perros detectores, vigilancia aérea y cerca de 1.000 efectivos privados, además de controles reforzados para vehículos y asistentes. Es la clase de operativo que busca tanto reaccionar como disuadir.

El temor que flota sobre la gala tiene además una carga simbólica evidente. Los Oscar no son solo una ceremonia de premios: son uno de los escaparates culturales más reconocibles de Estados Unidos, una concentración de celebridades, cámaras y atención global en pleno corazón de Los Ángeles. En momentos de crisis internacional, eventos así se convierten en espacios especialmente sensibles, no tanto porque exista una evidencia pública de ataque inminente, sino porque condensan visibilidad, impacto mediático y valor político.

Hollywood quiere exhibir normalidad en medio de la alerta

También pesa el precedente de las últimas alertas de seguridad dentro del país. Reuters informó la semana pasada de una evaluación del DHS según la cual Irán y sus aliados probablemente mantienen una amenaza persistente de ataques selectivos en territorio estadounidense, aunque un ataque a gran escala se consideraba menos probable. Ese marco es el que ayuda a entender por qué la industria del cine no está cancelando ni dramatizando en exceso, pero sí asumiendo que este año la alfombra roja se pisa con otro tipo de cálculo.

Así que la palabra clave no parece ser pánico, sino blindaje. Los Oscar van a celebrarse, la Academia mantiene el guion previsto y Conan O’Brien seguirá al frente de una gala que, sobre el papel, debería centrarse en el cine. Pero esta vez, detrás del brillo de Hollywood, habrá otra historia corriendo en paralelo: la de una ciudad que quiere exhibir normalidad mientras se prepara para lo peor, aunque oficialmente nadie admita que ese peor escenario esté ya a las puertas.

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