Douglas Trumbull, el genio de los efectos especiales detrás de cintas como Encuentros en la tercera fase, 2001: Una odisea del espacio o Blade Runner, ha fallecido a los 79 años. Considerado como uno de los profesionales más grandes de la historia del cine y uno de los más influyentes dentro de su gremio, Trumbull informan desde Cinemanía, cambió para siempre los efectos visuales en la pantalla grande con sus grandes contribuciones e ideas.
Una familia de expertos en efectos especiales y un legado incuestionable
Trumbull nació en Los Ángeles, siendo hijo del celebre Donald Trumbull, un mítico creador de efectos especiales que participó en El mago de Oz. Trumbull, comenzó su carrera en la productora Graphic Films, participando en distintas producciones de diferente calado.
En 1964 realizó un cortometraje llamado To the Moon and Beyond, una pieza que se destinó como reclamo para la Feria Mundial de Nueva York y que logró captó la atención de Stanley Kubrick, que estaba buscando a los mejores diseñadores de efectos especiales para su adaptación de la novela de Arthur C. Clarke.
Trumbull y Kubrick no se llevaron demasiado bien, aunque su trabajo fue excelente. 2001: Una odisea del espacio fue un salto sin precedentes en Hollywood, que comenzó a comprender el poderío de los efectos especiales en el cine. A día de hoy, siguen asombrando a propios y extraños. Trumbull trabajó con Robert Wise en La amenaza de Andrómeda, otro hit de taquilla, y aunque Trumbull rechazó incorporarse al equipo de Star Wars por razones de agenda, volvería a la ciencia ficción y a otros blockbusters, colaborando con Steven Spielberg en Encuentros en la tercera fase) y en Star Trek: La película, trabajando una vez más con Wise. Su éxito le llevó a dirigir Naves silenciosas, una película de ciencia ficción ecologista que se ha convertido en una obra de culto.
Para muchos, su gran éxito sigue siendo su colaboración en 1981 con Ridley Scott en Blade Runner, considerada como una de las grandes obras de ciencia ficción de todos los tiempos y un trabajo excelente en términos de composición y diseño de efectos visuales. Su trabajo y el de Syd Mead, enarbolaron el filme al estatus de culto. Como nos informan en Cinemanía, su último trabajo como director llegaría en Proyecto Brainstorm en 1983, cinta de infausto recuerdo en el que falleció Natalie Wood y que acabó convirtiéndose en un fracaso de taquilla. Este golpe lo llevó a dejar su carrera profesional hasta 2011, cuando Terrence Malick le pidió que diseñara los efectos visuales de El árbol de la vida.















