Pedro Sánchez ha utilizado el escenario del World Governments Summit en Dubái, un foro internacional que reúne a líderes y expertos en innovación y tecnología, para anunciar una ofensiva sin precedentes contra los abusos de las grandes plataformas digitales. Ante el plenario, el presidente del Gobierno español presentó un paquete de cinco medidas legislativas y regulatorias que, según él, buscan garantizar un entorno digital seguro y responsable.
Entre las iniciativas más relevantes, más allá de la prohibición de las redes sociales para menores de 16 años, destaca la tipificación como delito de la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenido ilegal.
España blinda a los menores: redes sociales prohibidas hasta los 16 en la ofensiva más dura del Gobierno contra las plataformas digitales
En su discurso, Sánchez centró su mensaje en la necesidad de una gobernanza digital sólida. Denunció un “desgobierno” en la gestión de contenidos en redes sociales, la impunidad frente a la desinformación y los discursos de odio, y la vulnerabilidad de los datos personales. Señaló que estos problemas suponen “graves peligros” para los derechos y libertades, afectando especialmente a los menores.
La medida más inmediata que propone es prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, siguiendo ejemplos de Francia y Australia, que han fijado la edad mínima en 15 y 16 años, respectivamente. Las plataformas deberán implementar sistemas de verificación de edad eficaces para cumplir la norma. Esta reforma se sumaría al anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de los Menores en Entornos Digitales, aprobado por el Consejo de Ministros en junio de 2024 y actualmente en trámite en el Congreso.
Además, Sánchez pretende poner fin a la impunidad de los directivos de redes sociales, responsabilizándolos penalmente si no retiran contenidos ilegales o de odio, sobre todo a raíz de los últimos estudios al respecto. El paquete incluye también la creación de un régimen específico de responsabilidad penal para los responsables últimos de las plataformas, dejando claro que la tecnología no puede considerarse neutral cuando facilita la amplificación de contenido dañino.
El presidente anunció, además, la creación de un sistema de rastreo y cuantificación de la desinformación y los discursos de odio, bautizado como “Huella de Odio y Polarización”, para visibilizar la responsabilidad de las plataformas que permiten su propagación. Hace unos meses, intentó implantar un sistema de verificación digital de identidad para el acceso de contenidos para adultos en internet.
Sánchez, que desde hace meses ha convertido la supervisión de las redes sociales en una de sus prioridades, recordó que esta cruzada no es nueva: en Davos ya criticó cómo las redes erosionan la democracia y polarizan el debate público, y el pasado noviembre abrió una investigación contra META por vulneración de la privacidad de millones de usuarios. Ahora, su objetivo es pasar de la denuncia internacional a la acción legislativa concreta.















