Stephen King no solo escribe sobre terrores innombrables que acechan en la oscuridad o en el fondo de nuestras almas: también es, ante todo, un devorador insaciable de historias. Su radar para detectar ficciones potentes no descansa, y hace unos años puso en el punto de mira una película que, aunque pasó discretamente por las salas de cine, ha ido ganando el estatus de culto a golpe de machete y hueso roto.
Se trata de Bone Tomahawk, una salvaje mezcla de western crepuscular y horror primitivo que el maestro del terror no dudó en calificar como "una película del oeste épica".
Terror y pólvora: el western “épico” que recomienda Stephen King ya puede verse en Prime Video
La cinta, dirigida por S. Craig Zahler en su debut tras las cámaras, nos traslada a un pueblo del lejano Oeste en apariencia tranquilo. Todo cambia cuando un forastero acaba entre rejas y, poco después, desaparece junto al ayudante del sheriff y la hija del médico local. Lo que sigue es una odisea de polvo, violencia y canibalismo. Sí, literalmente. Porque tras los secuestros parece esconderse una tribu de nativos conocidos por sus prácticas brutales, al margen incluso de su propia cultura.
Con un reparto de lujo liderado por Kurt Russell, Patrick Wilson y Matthew Fox, Bone Tomahawk nunca tuvo una oportunidad real en taquilla. Su presupuesto era modesto —apenas 1,8 millones de dólares— y su estreno limitado, pero el boca-oreja y el mercado doméstico la auparon como una joya a redescubrir. Crítica y público la recibieron con entusiasmo, aunque su verdadera consagración llegó cuando King, en uno de sus últimos tuits antes de abandonar la red social X (antiguo Twitter), recomendó verla.
"Solo quería matar el tiempo una mañana lluviosa de miércoles, y acabé viendo una película del oeste épica. Los diálogos son formidables, y solo por eso ya merece la pena. Pero cuidado con el último acto: hay una escena en la que literalmente despedazan a un hombre", escribió el autor de It. Hay que recordar que Bone Tomahawk está disponible en Amazon Prime Video y Filmin. Tal vez sea el momento perfecto para descubrir por qué Stephen King no pudo quitársela de la cabeza.















