Científicos han propuesto explicaciones naturales al relato bíblico del cruce del Mar Rojo por Moisés, sugiriendo que fenómenos meteorológicos y geográficos podrían haber permitido tal evento sin intervención divina.
Han hecho uso de simulaciones informáticas
El oceanógrafo Carl Drews y su equipo del National Center for Atmospheric Research han utilizado modelos informáticos para demostrar que vientos fuertes, de aproximadamente 100 km/h, soplando durante varias horas, podrían haber desplazado las aguas en ciertas regiones poco profundas, exponiendo temporalmente el lecho marino y permitiendo el paso a pie. Cuando los vientos cesaran, las aguas regresarían rápidamente, lo que explicaría la desaparición del ejército egipcio que perseguía a los israelitas.
El profesor Bruce Parker, exdirector científico de la NOAA, sugiere que Moisés, habiendo vivido en la región, podría haber conocido los patrones de las mareas y utilizado este conocimiento para guiar a su pueblo en el momento adecuado. Parker destaca que en el norte del Golfo de Suez, las mareas pueden dejar al descubierto secciones del lecho marino, lo que haría plausible un cruce a pie durante la marea baja.
Podría haber ocurrido en otro sitios que no es el Mar Rojo
Otra teoría considera que el cruce pudo haber ocurrido en el Lago de Tannis, en el delta del Nilo. Este lago, conocido por sus aguas poco profundas y la presencia de juncos, podría haber sido afectado por vientos fuertes que desplazaran las aguas, creando un paso temporal. Esta hipótesis también se alinea con la traducción alternativa del término hebreo "Yam Suph" como "Mar de Juncos" en lugar de "Mar Rojo".
Históricamente, se documenta que en 1798, Napoleón Bonaparte y un grupo de soldados cruzaron el Golfo de Suez durante la marea baja. Sin embargo, al regresar, fueron sorprendidos por la subida de la marea, lo que casi resultó en su ahogamiento. Este incidente respalda la posibilidad de que las condiciones naturales permitieran un cruce similar en tiempos antiguos.
Aunque estas teorías ofrecen explicaciones científicas al relato bíblico, no necesariamente niegan su carácter milagroso. Como señala Drews, la combinación precisa de condiciones naturales necesarias para tal evento es extraordinaria, lo que podría interpretarse como una manifestación de intervención divina a través de medios naturales .















