Para alguien que jugó en su día tanto a Screamer como a Screamer 2, es una auténtica alegría recibir la noticia de que la licencia de Milestone recibe un nuevo videojuego tras 30 años en el olvido. Aquellos videojuegos, que se ejecutaban en sistemas compatibles con MS-DOS, brillaron por una conducción arcade con carreras que eran pura diversión. Logró bastante aceptación entre los usuarios, y si en aquella época tenías un PC, es probable que al menos te suene su nombre.
Screamer se plantea como un reinicio, y a la vez una reimaginación, de este clásico de la conducción. Se mantiene su espíritu arcade, en que la jugabilidad es el foco principal, pero como novedad introduce una narrativa muy apoyada en cinemáticas y diálogos, con una historia y personajes que nos acompañan carrera tras carrera.
Todo con un estilo claramente anime que nos sigue a través de un trama de ambición y venganza donde un torneo de lo más futurista se alza como el eje central de la experiencia.
Screamer se hace más técnico y exigente
Tuvimos ocasión de probar el juego durante cerca de una hora, centrándonos en el que será el modo de juego central: Torneo de Screamer. Probamos los seis primeros capítulos, muy introductorios y que servían básicamente para hacernos al volante y conocer la premisa narrativa. Existen cinco equipos de pilotos, los screamers, cada uno con sus motivaciones, vehículos y habilidades exclusivas. De fondo, una autoridad misteriosa que lo controla todo y cuyas oscuras pretensiones deberemos descubrir.
Hemos comprobado que el avance está cargado de diálogos de texto, además de no pocas secuencias cinemáticas que se intercalan entre cada una de las competiciones que libramos. Nos parece un enfoque interesante y que no se ve todos los días en este tipo de títulos, así que le daremos el beneficio de la duda hasta que podamos comprobar si encaja dentro de la propuesta. Pero sin duda lo más importante es su esquema jugable, que ya os adelantamos que es de lo más original, y diríamos que hasta innovador dentro de los juegos de conducción arcade.
Lo que más llama la atención nada más ponerte a jugar es su peculiar sistema de control twin-stick. El stick izquierdo sirve para girar como es común en cualquier otro juego de coches, pero el stick derecho tiene una función igual de importante: derrapar. No nos lo esperábamos, y hay una curva de aprendizaje bastante larga hasta que empiezas a dominar el concepto. En unas curvas te basta con girar como lo harías normalmente, pero en otras más pronunciadas debes hacer uso de esta novedosa técnica de derrape, la cual tiene en cuenta la cantidad de fuerza que ejerces sobre el control analógico.
Todo mientras aplicas la presión adecuada sobre el acelerador y el freno, a fin de encontrar el punto óptimo para tomar las curvas. Incluso en algunos momentos será necesario que uses al mismo tiempo los dos sticks (tanto giro como derrape) para optimizar la toma de las curvas. En definitiva, en Screamer tienes que cambiar tu perspectiva sobre los juegos arcade: esto no es precisamente fácil de jugar, ni tampoco sencillo de dominar. Para nuestra sorpresa, es bastante técnico, y es que hay más elementos que se añaden a la ecuación.
El Sistema Echo es una innovación tecnológica que está instalada en todos los coches que participan en el Torneo Screamer. Podemos acumular dos tipos de energía mientras competimos: sincronización y entropía. La primera nos sirve para dar acelerones y activar un escudo que nos protege temporalmente de los impactos. El segundo se emplea para causar impactos sobre bólidos rivales y dejarlos KO. ¿Qué es lo interesante de esto? Que para ganar carreras no solo os servirá con pilotar bien, sino que es necesario hacer uso de estas mecánicas jugables.
Al igual que en cualquier Mario Kart es importante hacer uso de los objetos de forma estratégica, aquí debes tener puesto un ojo tanto en la pista como en tu indicador de energía para hacer un acelerón o activar un impacto, y así dejar fuera de pista a ese rival que tienes delante y que tanto te cuesta adelantar. Además, los pilotos que te persiguen siempre estarán al acecho, y deberás intuir sus ataques y repeler sus ofensivas a través de la activación de tu escudo en el momento justo. Por si esto no fuera suficiente, tenemos la posibilidad opcional de hacer un cambio de marcha perfecto (pulsando un botón en el momento exacto), algo que sirve para rellenar más rápidamente la barra de sincronización.
Así que Screamer es muy desafiante, más de lo imaginábamos en un principio. Mantener el coche en pista y no chocarte contra los límites de la pista no es tarea sencilla, ya que manejar su peculiar sistema de derrape requiere cierta dedicación. Al mismo tiempo, el caos que se genera en carretera es inmenso, siendo necesario saber cuándo usar las técnicas de impacto y escudo, alternando así entre un carácter más ofensivo o defensivo. Por último, tienes una habilidad especial llamada overdrive, centrada en el riesgo-recompensa: vas a toda velocidad y acabas con todo aquel que te cruces, pero si tocas mínimamente las barreras tu coche será el que explote en mil pedazos.
Tuvimos tiempo de probar otros modos de juego, como una carrera de checkpoints en que se nos sumaban segundos a medida que pasábamos por las metas volantes. También hay un modo de carreras por equipos (con dos o tres pilotos por equipo) que se plantean como carreras cooperativas-competitivas en que se suman los puntos que obtengas por tu posición final, pero también por los KOs que consigas. Los desarrolladores nos explicaron que hay una progresión compartida por todas estas modalidades, con el fin de desbloquear pilotos, vehículos y otros elementos.
Un arcade de conducción con personalidad
Tenemos que reconocer que Screamer es un juego con bastante personalidad. En lo visual hace uso de una alta variedad de efectos visuales, así como reflexiones de luz. Lo jugamos en una versión de testeo para PC y lo cierto es que era una gozada verlo en movimiento. No es cel-shading, pero se ha sabido transmitir el aspecto anime general del videojuego a las carreras, con elementos de interfaz muy dinámicos, potenciados por efectos sonoros, voces de los pilotos (incluido Troy Baker) y una banda sonora de corte electrónico.
Entramos sin saber muy bien qué esperar de Screamer, y desde luego se parece poco a los juegos de hace cerca de 30 años. Pero no es algo precisamente negativo, sino seguramente una evolución necesaria para esta licencia, sobre todo tras estar tanto tiempo en el olvido. Ahora hay que probarlo en profundidad para comprobar si su original sistema jugable convence a la larga, y si su narrativa tiene encaje dentro de esta propuesta tan arcade. Lo descubriremos el 26 de marzo cuando llegue a PC, PlayStation 5 y Xbox Series.
Hemos realizado estas impresiones tras probar Screamer en una versión para PC en las oficinas de Plaion en Madrid.