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Género/s: MMORPG
PS4, PC:
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Square Enix
Producción: Square Enix
Distribución: Koch Media
Precio: 44,99 €
Jugadores: Multijugador
Formato: Blu-ray
Textos: Inglés
Voces: Inglés/Japonés
Online: Sí
ANÁLISIS

Análisis de Final Fantasy XIV: Stormblood (PS4, PC)

Una gran expansión que mejora todavía más la genial fórmula de Final Fantasy XIV para ofrecernos una historia inolvidable, batallas épicas y multitud de aventuras memorables.
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Actualizado: 21:31 17/8/2020
Análisis de versiones PS4 y PC.

Si hay algo que Final Fantasy XIV nos ha dejado claro es que los MMORPG también pueden contar grandes historias y tener una narrativa ejemplar capaz de rivalizar e incluso superar a lo que se suele ver en los juegos para un solo jugador. Con el transcurrir de los años Eorzea ha crecido, hemos conocido personajes inolvidables, nos hemos sentido partícipes y protagonistas de su destino, hemos luchado contra enemigos formidables en combates épicos y, en definitiva, ha conseguido sumergirnos en su universo y fantasía como pocos juegos son capaces de hacer.

Tras la terrible versión inicial de esta entrega numerada, todavía sigue sorprendiéndonos a día de hoy que Square Enix consiguiese darle la vuelta a la tortilla y crear el juegazo de éxito que llevamos disfrutando desde 2013 y que no ha parado de darnos una alegría tras otra, tanto con sus contenidos originales como con los de su primera expansión, Heavensward.

Tal y como era de esperar, su segunda expansión no se ha hecho de rogar y ya la tenemos aquí entre nosotros, permitiendo de este modo que continuemos nuestras aventuras en este mágico mundo, visitemos nuevos lugares, conozcamos a nuevos héroes y villanos, y nos enfrentemos a nuevas bestias de un poder inimaginable.

Libertad o muerte

Lo primero que tenemos que decir es que este nuevo capítulo es continuación directa y consecuencia de los acontecimientos que tuvieron lugar tras Heavensward, ya que os recordamos que la historia del juego sigue un orden cronológico, de modo que si queréis acceder a todos los nuevos contenidos que trae consigo vais a tener no solo que compraros la expansión, sino pasaros todas las misiones principales tanto de A Realm Reborn como de su primera expansión.

Esta vez nuestro viaje nos llevará al este para liberar del yugo del imperio a las naciones de Doma y Ala Mhigo, las cuales llevan años sometidas a su control sufriendo todo tipo de penurias, de modo que nos uniremos a la resistencia para comenzar esta peculiar reconquista. Como no queremos decir mucho más para evitar posibles destripes, simplemente diremos que a pesar de su lento comienzo (la historia necesita un par de horas antes de que empiece a arrancar y se vuelva realmente interesante) la trama principal nos ha encantado y se ha convertido posiblemente en nuestro arco argumental favorito de todo el juego, lo cual no es decir precisamente poco.

El título sabe plasmar muy bien el horror que supone una guerra, las consecuencias que pueden conllevar ciertos actos y el impacto que una situación así puede tener sobre la población de a pie, pero al mismo tiempo no se olvida de ser un Final Fantasy de pura cepa y ofrecernos un fantástico viaje repleto de descubrimientos, aventuras, grandes enemigos a los que derrotar, geniales cinemáticas y personajes carismáticos y con un gran desarrollo (mención especial para Lyse, Hien y Zenos yae Galvus), un trasfondo único.

Y todo ello por no hablar de su espectacular y emotiva recta final, capaz de emocionarnos a cada paso para acabar desembocando en una de las mejores batallas finales de la saga, de esas que consiguen ponerte los pelos de punta y hacerte sentir como que realmente estás viviendo algo épico y sin igual, incluso a pesar de que su dificultad no sea especialmente alta.

Los nuevos personajes tienen un trasfondo elaboradísimo y son carismáticos como pocos.

La sensación que nos ha dejado el juego tras llegar a sus títulos de créditos es la de haber vivido algo muy especial y una aventura que seguiremos recordando con el paso de los años, incluso a pesar de sus defectos. No en vano, hace mucho mejor trabajo en el plano narrativo y en la puesta en escena que muchísimas de las entregas numeradas de la serie.

Aventuras en el este

Centrándonos ya en lo que son los contenidos de esta expansión, tal y como hemos comentado visitaremos las regiones tanto de Doma como de Ala Mhigo, por lo que tendremos nuevas zonas para explorar y descubrir en las que encontraremos multitud de misiones y actividades.

El tamaño que tienen es similar a lo visto en Heavensward (es decir, grandes, pero sin pasarse), sus escenarios son realmente bonitos y evocadores, y tienen un diseño muy bien estudiado, tanto a la hora de conectar sus diferentes zonas como a la de facilitar nuestras travesías por ellas.

Visitaremos escenarios tan bellos como este.

La gran novedad que encontraremos en ellas la tenemos en la posibilidad de bucear en ciertas áreas, lo que ha permitido al estudio crear nuevas formas de interconectar lugares, obligándonos a veces a buscar la forma de llegar a un lugar teóricamente inaccesible teniendo que combinar viajes a pie con la exploración del fondo marino. Por desgracia, más allá de esto el buceo se queda en una novedad prácticamente anecdótica y muy desaprovechada, ya que no podemos combatir cuando practiquemos submarinismo, por lo que al final estas zonas quedan relegadas a meros sitios de tránsito sin nada realmente interesante que hacer en ellas, lo que es una auténtica pena, dadas las posibilidades que tiene esta idea.

Por lo demás, podremos volver a volar siempre y cuando volvamos a encontrar todos los Aether Currents de cada mapa, por lo que se sigue la misma tónica que en Heavensward. Del mismo modo, el diseño de misiones vuelve a ser bastante continuista y hay multitud de ellas que nos harán sentir como auténticos recaderos, con objetivos tales como entregar una carta, recoger algas o matar a tres enemigos de un tipo concreto.

Muy de vez en cuando estas nos sorprenden con algún arco argumental secundario más o menos elaborado e interesante y con unos objetivos que se salen de la norma, como buscar los sitios exactos desde los que se dibujaron unas ilustraciones, algo que pondrá a prueba nuestra capacidad de observación. Lo malo es que estas misiones son las menos frecuentes dentro de los contenidos opcionales, por lo que esperemos que sea algo que se revise de cara a próximas expansiones y actualizaciones.

La buena noticia es que las pertenecientes a la historia principal se hacen entretenidísimas, ya que el argumento es tan bueno e interesante que nos animará constantemente a avanzar. Además, aquí encontraremos algunas misiones instanciadas (las conocidas como Dutys) realmente épicas y memorables que consigue compensar de sobra algunos momentos de estancamiento que tiene el juego, como cuando nos toca cumplir recados para ganarnos la confianza de ciertas facciones.

Los nuevos jefes son una pasada y nos dejarán con la boca abierta con sus ataques cuando les hagamos frente.

A lo que sí que no podemos ponerle prácticamente ninguna pega es a las nuevas mazmorras y Trials, todo un dechado de grandes ideas y buen hacer, con situaciones muy variadas que nos impedirán quedarnos quietos un solo segundo, escenarios espectaculares y jefes de primer nivel con unas mecánicas interesantísimas y muy divertidas de enfrentar. Mención especial a las nuevas Trials, donde encontraremos algunas de las mejores batallas que nos ha dejado la saga hasta el momento y nos harán sentir como que realmente estamos batallando a seres de un poder inimaginable, algo que queda especialmente claro cuando ponen en práctica sus ataques definitivos, los cuales activan unas secuencias automáticas al más puro estilo Final Fantasy clásico que nos dejarán con la boca abierta.

Y todo esto por no mencionar su nueva raid para jugadores de nivel máximo, Interdimensional Rift. No solo cuenta con unos jefes genialmente diseñados y que nos obligan a hacer prácticamente de todo para derrotarlos, sino que encima es todo un ejercicio de fan service hacia cierta entrega numerada de la saga y a un determinado spin-off que muchos recordamos con bastante cariño. Lo mejor es que esto que decimos es solo de sus versiones normales, por lo que estamos deseando ver qué nuevos ases se guardan bajo la manga cuando podamos enfrentarnos a ellos en dificultad Savage, especialmente el último de ellos.

Por lo demás, ahora tenemos la posibilidad de subir a nivel 70 (anteriormente el máximo era 60) y se han realizado multitud de ajustes en las diferentes clases existentes y en el sistema de habilidades opcionales que podíamos tomar prestadas de otros trabajos. Esto último se ha eliminado y se ha cambiado por un conjunto de técnicas secundarias con las que podremos equiparnos dependiendo de nuestro rol, simplificándolo todo mucho más para evitarnos tener que subir clases que pueden no gustarnos.

Aquí también hay que destacar el hecho de que todos los trabajos son algo más accesibles para todos los jugadores, aunque se ha respetado la profundidad de cada uno de ellos para que solo los más dedicados y hábiles sean capaces de sacarle todo el partido posible. Lo malo es que actualmente existe un desequilibrio muy notorio en el rendimiento de cada una de ellas, con atacantes (DPS) que hacen muchísimo más daño que otros, curanderos (healers) más eficaces que el resto, etcétera, por lo que solo queda esperar a que lleguen los diferentes parches que vayan corrigiendo poco a poco este problema.

¿Os acordáis de este mítico enemigo de Final Fantasy VII?

Hablando de clases, tenemos que mencionar la inclusión de dos nuevas que se suman a las ya existentes: el Samurái y el Mago Rojo, dos nuevos DPS físico y mágico respectivamente que nos han encantado por su funcionamiento y mecánicas, siendo cualquiera de ellas muy divertidas de llevar, ofreciendo una sana alternativa de juego a los trabajos tradicionales que dota al título de una mayor variedad de estilos de juego para asegurarnos de encontrar una clase que realmente se ajuste a nuestras necesidades y preferencias.

El arte de la guerra

Por lo demás, gráficamente sigue siendo un juego muy llamativo y que incluso ha mejorado, ofreciendo mejores texturas que antes, efectos más complejos y numerosos, modelados más detallados, enemigos más grandes y escenarios con una escala mucho más sobrecogedora (cuando buceéis nos entenderéis). Además, la temática oriental de la expansión le sienta como anillo al dedo a la hora de plasmar escenarios únicos y muy distintos a los que ya conocíamos, consiguiendo que pasearse por ellos sea una auténtica delicia, tal y como ocurre con la ciudad de Kugane, una verdadera pasada que merece la pena visitar solo para poder deleitarse con ella.

Eso sí, las zonas de la región de Doma nos han parecido muy superiores a las de Ala Mhigo, ya que esta última es demasiado rocosa y genérica, aunque las vistas que encontraremos en The Lochs son de las mejores de todo el juego. El nuevo equipamiento también nos ha gustado bastante y el diseño de los nuevos enemigos y jefes nos ha encantado, demostrando que artísticamente seguimos estando ante un título al que muy pocos pueden toser.

Para rematar, nos vemos obligados a volver a reivindicar la maravillosa banda sonora de la que hace gala esta entrega, la cual se está ganando a pulso ser nuestra favorita de toda la serie, lo que es decir mucho. Las nuevas composiciones son auténticas obras maestras, como la de los jefes finales de las mazmorras, el tema principal (que se reutiliza de muchas formas distintas, como una versión muy oriental para la ciudad de Kugane) o las Trials, y los arreglos de las canciones clásicas de la serie hacen que suenen mejor que nunca. Si sumamos todas estas a las ya existentes y tenemos en cuenta lo bien utilizadas que están, nos daremos cuenta de que estamos ante un apartado musical descomunal y de una calidad prácticamente insuperable.

Kugane se ha convertido en una de nuestras ciudades favoritas de cualquier MMORPG.

Los efectos también son realmente buenos y variados, y el doblaje sigue permitiéndonos escoger entre el original japonés y el inglés, siendo el primero nuestro favorito, especialmente ahora que la aventura se desarrolla en tierras de inspiración oriental. Mencionar que ahora casi todas las secuencias de vídeo cuentan con voces, algo que nos ayudará a meternos todavía más en el papel.

Conclusiones

En realidad, Stormblood no deja de ser más Final Fantasy XIV, es decir, justo lo que los fans querían. No busca revolucionar el juego ni inventar la rueda, simplemente ofrecernos más contenidos que sigan la fórmula ya instaurada con una nueva historia mejor escrita y más interesante que nunca, nuevas clases que aporten una mayor variedad y profundidad jugable, nuevas regiones que explorar y descubrir, y, en definitiva, multitud de nuevas aventuras que nos hagan querer volver una y otra vez a este mágico mundo.

No nos cansaremos de repetir que, a pesar de ser un juego online con suscripción mensual, se trata de uno de los Final Fantasy que más respetan la esencia de la saga, más incluso que la gran mayoría de entregas numeradas para un jugador, por lo que si alguna vez has amado esta serie, harías bien en darle una oportunidad, especialmente ahora que ha alcanzado nuevos niveles de calidad, contenidos y diversión gracias al lanzamiento de Stormblood. No os lo perdáis.

Hemos realizado este análisis gracias a unos códigos de descarga para PC y PlayStation 4 que nos ha facilitado Koch Media.

Redactor

NOTA

9

Puntos positivos

La historia: interesante, bien narrada, emocionante y épica a partes iguales.
Las nuevas mazmorras y jefes finales son todo un espectáculo.
Las nuevas clases incluidas son todo un acierto.

Puntos negativos

Demasiadas misiones de recadero.
Grandes desequilibrios entre clases.
El buceo está demasiado desaprovechado.

En resumen

Una gran expansión con una historia irrepetible y repleta de carismáticos personajes, grandes y épicas batallas, y muchas aventuras.