Call of Duty: Modern Warfare 4: Análisis de campaña más importante de la saga en años con broches de la era dorada (PC, PS5, Xbox Series X, Switch 2)
Call of Duty llevaba años sin estrenar una campaña tan importante como la de Modern Warfare 4. Por primera vez en mucho tiempo, estamos ante una historia verdaderamente relevante para la narrativa que marca un punto de inflexión en la saga, recuperando varios de los engranajes que hicieron grande a la serie first person shooter de Activision durante la bautizada como era dorada, que acabó hace prácticamente una década.
A pesar de que, generalmente, la campaña suele repetir las mismas fórmulas quedándose en segundo plano, destinada a ser el calentamiento previo para el multijugador, esta vez es diferente: Infinity Ward ha apostado por romper la rueda combinando dos relatos, uno protagonizado por la Task Force 141 y el otro por las nuevas fuerzas coreanas, para ofrecer una historia fresca que, aun estando ligada al legado de Modern Warfare, establece un nuevo punto de partida y unas consecuencias reales.
Nota: A continuación vamos a hablaros de la campaña en este análisis en progreso que se publica sin nota a falta de que podamos hablaros del multijugador, momento en el que publicaremos el texto completo con su correspondiente puntuación.
Infinity Ward firma la campaña más importante de Call of Duty en años con Modern Warfare 4
Ubicada tras los acontecimientos de Modern Warfare 3 (2023), la trama arranca con la invasión de Corea del Norte a Corea del Sur, de la mano del soldado Park, un joven recluta surcoreano en primera línea de defensa que se ve sumergido, por fuerza mayor, en un conflicto a gran escala que puede acabar con la estabilidad del mundo. En paralelo, el veterano John Price, que ahora opera como un forajido debido a sucesos de entregas anteriores, acaba ligado de nuevo al campo de batalla por una serie de motivos que atormentan su mente.
Solo por la valentía que ha tenido Infinity Ward por plasmar un conflicto bélico de estas magnitudes entre las dos Coreas -que no se suele ver en videojuegos ni en ningún otro medio- y por romper la mítica Task Force 141 debido a la trágica pérdida de Soap en la anterior entrega, Modern Warfare 4 ya se posiciona como la secuela más única de todo el abanico de títulos que Call of Duty ha lanzado en consolas y PC a lo largo de estos últimos años. Además, la incorporación de los nuevos personajes es fantástica y la elección de Corea permite que la saga se mantenga ligada a la rigurosa actualidad, con el fenómeno del entretenimiento y cultura asiática estallando en todo el mundo gracias al manga, anime y manhwa -un auténtico regalo para quienes amamos todo ello-.
En términos de jugabilidad, Modern Warfare 4 recupera los elementos que hicieron grande a Call of Duty, renunciando prácticamente por completo a la warzonifiación de la campaña para ofrecer una experiencia intensa y repleta de adrenalina cargada de cinemáticas y secuencias de puro blockbuster de Hollywood -que perfectamente podría haber firmado Michael Bay, como ocurría antaño con otros títulos como Modern Warfare 2 (2009)- siempre acabadas con una calidad gráfica para quitarse el sombrero, de igual manera que el in-game.
Aunque la secuela tenga ese espíritu pasillero mayormente, Infnity Ward también ha dedicado un espacio a la exploración y al semi-mundo abierto, donde se pueden realizar objetivos libremente y conseguir armas y equipo superiores con la búsqueda de cofres y mejoras de arsenal. Pero, que no cunda el pánico, porque hablamos de un área aislada que no ocupa el grueso de la campaña: es un complemento optativo que sirve tanto para asimilar lo que está pasando en la trama, que no es precisamente poco, como para armarse hasta los dientes de cara a la recta final de la historia, que os podemos asegurar que no va a dejar indiferente a nadie y menos a aquellos que llegan pegados a los personajes de Call of Duty desde sus inicios, pasándose cada juego.
En líneas generales, con Modern Warfare 4 volvemos a la combinación de sigilo, fases con visión nocturna, conducción de vehículos y asalto de trincheras: es un cóctel de todos los ingredientes que hicieron grandes a entregas anteriores pasadas por un filtro de actualidad, recogiendo ciertas características actuales de la saga para actualizar el conjunto y darle un enfoque renovado. A nivel jugable, no hay nada que reprochar a la campaña más allá de los clásicos y tradicionales bugs que siempre han estado presentes, no nos vamos a engañar.
Tanto en términos de gunplay como de movilidad, Infinity Ward abandona lo implementando por Treyarch en Black Ops 6 y Black Ops 7 para poner de nuevo a los jugadores "con los pies en el suelo", con un movimiento que recuerda al de Modern Warfare (2019) pero aún más refinado, con deslizamientos no tan exagerados y un control de arsenal más que correcto. Y sí, aquí las armas vuelven a sonar y tener personalidad: su propio retroceso, su propio sonido característico y su cadencia, poniendo fin al controvertido abanico de fusiles de asalto y subfusiles clónicos de la última entrega.
Y ojo, que hay una novedad que nos ha sorprendido bastante, además del nuevo parkour: la incorporación de combate cuerpo a cuerpo al estilo de 'El caso Bourne'. En Modern Warfare 4 no solamente damos tiros sino también puñetazos con peleas a corta distancia que recuerdan a clásicos de acción y que lleva a Call of Duty a un escalón superior en el terreno de la violencia, porque con esta mecánica se pone especial foco en la brutalidad y rabia del Capitán Prime, que está totalmente fuera de control.
Lo único realmente negativo en el modo es la iluminación implementada en determinados escenarios. Modern Warfare 4 apuesta por el máximo realismo posible en lo que se refiere a inmersión de la puesta en escena, y desde el estudio han apostado por reducir la luz de ciertas áreas al mínimo para intentar arrastrar al jugador a la misma situación en la que se encuentra su personaje: hay momentos en los que mataríamos por una linterna o unas gafas de visión nocturna, pero los soldados también pueden verse obligados a combatir con una importante reducción de visión si se encuentran en bosque en mitad de la noche o si se va la luz de un edificio.
Es algo positivo si hablamos puramente de realismo, pero en lo que respecta al gameplay puede resultar un poco molesto porque es fácil desorientarse y eso rompe el ritmo de la campaña, convirtiendo un acto en un laberinto desesperante. Pero hablamos de algo más bien puntual que no se repite de manera constante en todos los niveles, sino en partes específicas que, por causas de guion, deben ser así.
Conclusiones del modo campaña
Pese a que los primeros tráilers y avances dejaron a la comunidad un poco fría, Modern Warfare 4 ha acabado asentándose como un punto de inflexión trayendo de vuelta lo mejor de la saga mediante una combinación de lo viejo y lo actual que se ha traducido en una experiencia valiente en muchos sentidos. Llega, eso sí, en un punto un tanto bajo para la saga, pero puede servir como primera piedra de un nuevo camino para Call of Duty.
*Hemos realizado este análisis en progreso tras pasarnos la campaña en un evento en Barcelona invitados por Activision.