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Need for Speed Undercover

Te contamos todo sobre la nueva entrega de la saga de velocidad ilegal de Electronic Arts.

Abrochaos el cinturón y preparaos para coger bien las curvas en este artículo en el que repasamos las claves del éxito de esta popular saga al tiempo que os adelantamos las novedades de su última entrega. Si ya lo habéis hecho, podemos comenzar nuestro viaje por carretera.

El génesis

Iniciamos la marcha y miramos por nuestro retrovisor del tiempo para trasladarnos hasta 1994. Fue hace catorce años cuando el grupo Distinctive Software programó el primer Need for Speed. A pesar de lo que algunos creen, el título que inició la saga no fue desarrollado originalmente para PC ni PlayStation. La añeja consola 3DO –que por aquel entonces intentaba hacerse un hueco en el mercado de las nuevas consolas de 32 bits–, fue la elegida para recibir esta primera versión.
Con un marcado estilo de simulación –ejemplo que siguió únicamente el posterior Need for Speed: Porsche Unleashed (o Porsche 2000 por estos lares)–, sorprendió a propios y extraños por su refinado acabado técnico, la longitud de sus tramos de carreteras de montaña y el realismo que destilaba para haber sido concebido a mediados de los 90; título que no dejó indiferente a nadie. No en vano, se contó con la colaboración de la revista especializada Road & Track para recrear detalles tan minimalistas como por ejemplo el sonido al cambiar de marcha.

Lejos ha quedado esa carretera, que comenzó a bifurcarse justo al año siguiente cuando en 1995 apareció la primera versión para PC, en la época en la que los juegos de compatibles aún se programaban para DOS. Un año después llegaron las correspondientes versiones de PlayStation y Sega Saturn, gracias al éxito cosechado hasta entonces.

Los ingredientes

El que ha acabado convirtiéndose en el juego de carreras por excelencia de EA ha pasado por toda clase de sistemas como ordenadores, móviles o consolas, hayan sido éstas portátiles o de sobremesa. Sin embargo, existe una fórmula que se ha variado muy poco con el paso de los años, y que continúa funcionando de maravilla: acercar el apasionante mundo de la velocidad a los aficionados, ofreciéndoles un mundo lleno de sensaciones sin entrar en complejas simulaciones.

Como hemos dicho antes, únicamente dos representantes de la saga fueron desarrollados con la simulación en mente. A partir de ahí, se ha trabajado sobre la base del género arcade y alocado que tan buenos resultados le ha reaportado a EA.

Hay una serie de ingredientes que consideramos básicos y suelen contenerse en gran parte de la saga: vehículos deportivos, música cañera, numeroso tráfico, grandes tramos o circuitos con entornos variados, personalización de los coches –especialmente en los dos Underground–, persecuciones policiales –como las que pudimos ver en los Hot Pursuit I y II y Most Wanted–, modos de juego con historia de fondo y modos libres de carrera y gran acabado técnico. Algunos de estos componentes no han estado presentes siempre, y aquí es donde cabe resaltar que si algo ha quedado patente tras tantísimos kilómetros sobre el asfalto es que los títulos que han incluido vehículos policiales son los que más éxito han cosechado, especialmente entre los aficionados.

Otros se han mantenido en mayor o menos medida, como por ejemplo la capacidad de tunear nuestros vehículos; y el resto son imprescindibles si hablamos de un Need for Speed.

Poniéndonos un poco carcamales, echamos en falta la ambientación de los primeros Need for Speed que incluían titánicos tramos de carretera que serpenteaban entre puertos de montaña con sus túneles y sus puentes, y que lejos quedan de los tramos urbanos y las luces de neón que despuntan en los más actuales. No es que unos fueran mejores que otros, simplemente los añoramos con morriña.

Sea como sea, hay una constante absolutamente invariable durante toda su historia: la velocidad. La sensación que nos transmite mientras pilotamos un vehículo de altas prestaciones por una carretera al competir, o bien contra el cronómetro o contra otros contrincantes, al tiempo que esquivamos el tráfico reinante y buscamos las mejores trayectorias y los ocultos atajos. Una representación a la que sólo le falta la sensación del viento azotándonos el rostro para terminar de ser pseudo perfecta.

Aprendiendo de los errores


Y ahora es cuando llegamos al tramo recién asfaltado de nuestro viaje. Como toda saga que se alarga tantísimo en el tiempo –Need for Speed lleva catorce años en la carretera, y un total de doce exponentes incluyendo el que nos ocupa–, siempre hay ovejas negras. Unas han sido más evidentes que otras, pero lo que está claro es que dejando los gustos particulares de cada uno a un lado, Carbono y la encarnación del pasado año ProStreet han sido dos buenos ejemplos de ello. Y no es que fuesen malos juegos, simplemente no aportaban lo suficiente como para llegar al corazón de los amantes más fieles a la serie de EA.

Undercover llega con la pretensión de recuperar el sitio que se merece dentro de los títulos de conducción arcade y de arreglar el desaguisado que supuso, especialmente, ProStreet dentro del mundo de Need for Speed. Repite el mismo estudio que comenzó su andadura con Hot Pursuit II en 2002, EA Black Box –grupo nacido de la compra por parte de EA del estudio Canadiense Black Box Games–, y cuyo esfuerzo está a punto de ver sus frutos.

Como decíamos antes, uno de los elementos más socorridos dentro de la saga es la inclusión de vehículos policiales con el propósito de provocar trepidantes persecuciones. Pues bien, Undercover contará con este ingrediente que, al menos hasta el momento, ha sido símil de éxito y diversión. Más adelante os detallaremos este aspecto con mayor profundidad.

Un juego de cine

Uno de los aspectos en los que más hincapié se está poniendo a la hora de brindarnos este duodécimo Need for Speed es el de ofrecernos una historia con una mayor profundidad y dotada de un guión cinematográfico. En este sentido, EA se ha rasgado las vestiduras y han contratado a la actriz Hollywoodense Margaret Denise Quigley, o como se la conoce por aquellos lares Maggie Q, y especialmente conocida por su participación en películas de acción como Misión Imposible 3 o La Jungla de Cristal 4.
Además, y en el papel de una de las criminales, hará acto de presencia Christina Milian: bailarina, actriz y cantante bastante conocida también.

En Need for Speed: Undercover, Maggie Q interpretará el papel de una agente federal llamada Chase Lihn, que nos reclutará para que nos infiltremos como policías encubiertos –de ahí el nombre del juego– en un sindicato internacional del crimen especializado en las carreras callejeras y el robo de vehículos en la ficticia ciudad de Tri-City. Ella será nuestro único contacto con las fuerzas de la ley, ya que nuestra condición de agente infiltrado se mantiene con carácter secreto para el resto de los policías de la ciudad. Y como la única forma de ser capaces de formar parte de este grupo de delincuentes y progresar dentro del mismo –al tiempo que mejora nuestra reputación– es realizar toda clase de trabajos sucios, pronto tendremos a la pasma pegada a los talones, dispuestos a ensañarse con nosotros.

No estamos acostumbrados a ver historias demasiado trabajadas cuando entramos en el género de los juegos de carreras, pero sin duda la de Undercover, que nos recuerda indefectiblemente al de la película A Todo Gas, promete sumergirnos en una trama criminal muy elaborada.

Otro aspecto que le otorga al juego un halo cinematográfico es la llamada técnica fotográfica apodada por EA Magic Hourempleada en películas como 300 o Transformers–, que ha sido usada para filmar algunas de las cinemáticas que acompañarán la narración de la historia, y que transmiten ese característico tono visual difuminado y de colores cálidos que tan de moda se ha puesto.

Tri-City: enclave de corrupción


Como es habitual en las últimas entregas, el campo de juego será una vasta superficie urbanística plagada de distintos retos. En esta ocasión, la elegida será la ficticia bahía de Tri-City, suponemos que apodada así por contener tres zonas en su área –Gold Coast Mountain, Sunset Hills y Palm Harbor–, conectadas entre sí por kilómetros y kilómetros de asfalto. Este entresijo de calles y carreteras que sirve como escenario para el desarrollo de la historia, es el más extenso creado hasta la fecha para un Need for Speed. Para que os hagáis una idea, y citando las declaraciones de uno de los responsables de EA Black Box, haría falta conducir durante 8 minutos a toda velocidad para recorrer Tri-City de punta a punta.

Volverá, igualmente, el sistema de GPS que ya pudimos ver por ejemplo en Need for Speed: Most Wanted para localizar puntos en el mapa que alberguen a su vez las distintas pruebas que vayamos desbloqueando. Por supuesto, se nos brindará la posibilidad de recorrer Tri-City con total libertad sin necesidad de afrontar ningún reto específico, lo cual siempre es entretenido.

En este sentido, se está utilizando un sistema streaming para la carga de las ciudades; es decir, a medida que nos vayamos moviendo por las mismas se irán cargando los datos. Esta metodología es muy buena de cara al jugador –siempre que esté bien implementada– ya que evita molestas esperas adornadas con pantallas de carga que, en ocasiones, pueden desesperar a los más impacientes.

Jugando a policías y ladrones


Se está poniendo toda la carne en el asador en el modo principal del juego, en el que como hemos dicho nos meteremos en el pellejo de un agente infiltrado en una peligrosa organización criminal. Como también hemos comentado ya, trabajaremos como agente encubierto pero la policía de Tri-City no estará al corriente de nuestra misión.

Así pues, aquí es cuando entrará en juego una de las marcas de identidad de Need for Speed, siendo a la vez una de las más divertidas: tomarle el pulso a la policía. Y si ya os pareció complicado deshaceros de las fuerzas de la ley y orden en Most Wanted, preparaos para sacar lo mejor que llevéis dentro con Undercover.

Se ha trabajado a conciencia para mejorar todo lo posible la inteligencia artificial de los agentes. Serán más obstinados, numerosos y agresivos que nunca, y no cejarán en su intento por atraparnos a la ligera. Intentarán detenernos mediante métodos clásicos en la saga como la colocación estratégica de barricadas, algo que vimos por primera vez en Hot Pursuit. Sin embargo, al menos en los niveles que se han mostrado, no hemos visto ni rastro de las emblemáticas cadenas de clavos. Si a pesar de nuestra pericia y mala baba no conseguimos quitarnos a la pasma de encima, seremos testigos de una escena cinemática en la que el agente de turno nos detendrá, aunque no se sabe con seguridad con qué consecuencias exactamente. Suponemos que dependerá de la gravedad del delito y que los castigos incluirán multas.

Celebramos el hecho de que se haya incluido este elemento. Es indudablemente divertido intentar huir de la policía mientras sorteamos el numeroso tráfico de nuestro alrededor. Sin duda va a ser la especia más deliciosa de la nueva receta de EA Black Box. Cabe destacar que, asimismo, también se ha mejorado mucho el comportamiento del resto de conductores que intentarán evitar las colisiones contra nuestro vehículo de un modo más eficiente que en anteriores entregas de la saga.

El tráfico, durante las pruebas, no será siempre el mismo y tanto la cantidad como la posición de los coches será aleatoria, consiguiendo que cada reto sea totalmente diferente, aun cuando tengamos que repetir una misma prueba. En ocasiones podremos usar a los demás conductores como barrera para alejarnos de la policía, provocando accidentes por donde pasemos.

En la variedad está el gusto

No hace falta que os digamos que durante el transcurso del modo principal de juego se nos presentarán retos de distinta naturaleza, pues es también seña de identidad en la saga desde hace años. Vamos a repasar algunos de ellos. Por un lado tenemos el Highway Battle, en el cual competiremos contra otros corredores por distintas autopistas, y cuyo objetivo no será únicamente llegar primeros, sino además con una ventaja mínima, siendo este modo una reminiscencia clara de Carbono. Tendremos una barra de distancia sobre impresionada que nos indicará en todo momento la ventaja o desventaja que llevemos con respecto al grupo rival.
Vamos con otro llamado Pursuit y que nos planteará una serie de retos que conllevarán siempre una persecución durante su ejecución. ¿Qué tal os suena que nos encarguen robar un coche patrulla del aparcamiento de una comisaría y evadir entonces a los policías que salgan a nuestra caza hasta llegar a un garaje? A nosotros nos parece una divertida y directa descarga de adrenalina. Por supuesto, la dificultad de toda esta clase de pruebas irá en aumento, siendo muy sencillas de completar al inicio del juego y complicándose a medida que avancemos en el juego.

Por otro lado, si hay un modo de juego casi imprescindible en todo buen título de carreras es sin duda el multijugador. Y como buen Need for Speed de la era moderna que se precie, no nos íbamos a quedar sin él. Eso sí, para esta entrega se ha confirmado que no se contará con modo a pantalla partida en un mismo sistema. Por el contrario, ofrecerá varios modos a través de Internet entre lo cuales se incluirán los habituales enfrentamientos de carreras por ver quién llega el primero entre un máximo de ocho contrincantes, y el esperadísimo Cops and Robbers (Policías y ladrones). Apostamos a que va a ser el más deseado entre los aficionados. El planteamiento será tan sencillo como adictivo. Dos bandos de cuatro jugadores cada uno con metas bien diferenciadas; mientras los ladrones intentarán llenar sus arcas, las fuerzas del orden tendrán que detenerlos a toda costa. Esta modalidad se jugará por turnos, al final de cada cual, se intercambiarán los papeles de los jugadores.

También habrá variedad en los impresionantes deportivos de Undercover, con vehículos provenientes de tres puntos del globo: Europa, Japón y América. Harán actos de presencia modelos emblemáticos de marcas tan reconocidas como Jaguar, BMW, Porsche, Lexus o Audi entre otras muchas.

El dinero volverá a jugar un papel importante, ya que a medida que avancemos dentro de la organización se nos premiará con suculentas sumas del mismo. Los ingresos en nuestra cuenta bancaria servirán para adquirir nuevos vehículos y/o mejorar los actuales del modo que ya hemos visto en otros títulos, mejorando la mecánica o personalizando la apariencia de los mismos.

La velocidad sin control no sirve de nada

Need for Speed: ProStreet ya incluyó un sistema de daño en los coches. Se está trabajando para mejorar aún más toda la física y los daños que reciben los vehículos, y muy pronto podremos comprobar hasta qué punto lo han logrado.

Como pudisteis ver en un vídeo que publicamos recientemente, también se ha perfeccionado notablemente el comportamiento para proporcionarnos un control más preciso de nuestro vehículo, con el claro objetivo de facilitarnos herramientas que nos sean útiles para escapar de las fuerzas de la ley. Sirva como ejemplo y como podéis ver en el mencionado vídeo, la posibilidad de frenar en seco y retroceder marcha atrás para después realizar un trompo y salir a escape en el sentido contrario.

Vuelve la posibilidad de usar nitros que nos darán un empuje adicional de velocidad durante unos segundos, así como el famoso bullet time que ralentizará la acción brevemente. No son elementos nuevos, pero los fieles de la saga los agradecerán pues saben lo bien que pueden venir en situaciones adversas, sobretodo si podemos ver a los maderos demasiado cerca por nuestro retrovisor.

La Necesidad por la Velocidad


La velocidad y ritmo endiablado del juego no serán excusa para no apreciar el nuevo motor que se ha implementado. Tanto gráficos, física y sonido nos recuerdan los tiempos gloriosos que ha vivido la saga en el pasado y que, a poco que EA se lo proponga, sin duda se repetirán en el futuro. Por lo pronto, y tras lo visto hasta ahora, el duodécimo Need for Speed lo tiene todo de su parte para convertirse en un nuevo éxito de ventas que, a la vez, entusiasme y emocione a los aficionados.

A través de este extenso avance que hemos preparado con el motivo de la salida de Undercover ha quedado patente que los chicos de EA Black Box se han puesto las pilas, ya que han incluido todos los elementos emblemáticos y de éxito presentes en episodios anteriores, y los ha potenciado para intentar no pasarse de frenada y dejar atrás el ligero mal sabor de boca que nos dejó ProStreet el año pasado.

Ésta es la lista de coches del nuevo Need for Speed Undercover:

Manufacturer

Model

Year

Class

Aston Martin DB9

2006

exotic

Audi R8

2008

exotic

Audi TT

2008

exotic

Bugatti Veyron

2008

exotic

BMW M6

2008

exotic

Ford GT

2006

exotic

Koeniggsigg CCX

2006

exotic

Lamborghini Gallardo LP 560

2009

exotic

Lamborghini Murcielago LP 640

2006

exotic

McLaren F1

1994

exotic

Mercedes - Benz McLaren SLR 722

2007

exotic

Pagani Zonda F

2006

exotic

Porsche 911 GT2

2008

exotic

Porsche 911 GT3 RS

2006

exotic

Porsche Carrera GT

2004

exotic

Porsche 911 Turbo

2006

exotic

Chevrolet Camaro Concept

2008

muscle

Chevrolet Camaro SS

1967

muscle

Chevrolet Chevelle SS

1970

muscle

Chevrolet Corvette Stingray

1967

muscle

Dodge Challenger

1971

muscle

Dodge Challenger Concept

2006

muscle

Dodge Charger

1969

muscle

Dodge Charger SRT8 Super-Bee

2007

muscle

Ford Mustang GT

2006

muscle

Ford Shelby GT 500KR

2008

muscle

Pontiac GTO

1965

muscle

Plymouth Barracuda

1970

muscle

Shelby GT500

1967

muscle

Audi S5

2009

sport

Audi RS4

2008

sport

BMW M3

2003

sport

BMW M3

2008

sport

BMW Z4-M

2007

sport

Cadillac CTS-V

2006

sport

Chevrolet Corvette Z06

2006

sport

Dodge Viper SRT10

2006

sport

Lotus Elise

2006

sport

Mercedes - Benz CLS55 AMG

2006

sport

Mercedes SL 65 AMG

2007

sport

Porsche Cayman S

2007

sport

Ford Focus ST

2007

tuner

Ford Escort Cosworth RS

1996

tuner

Lexus IS-F

2008

tuner

Mazda RX-7

1995

tuner

Mazda RX-8

2006

tuner

Mazda Speed 3

2006

tuner

Mitsubishi EVOLUTION

2008

tuner

Mitsubishi Lancer Evolution IX MR

2006

tuner

Nissan 240SX (S13)

1989

tuner

Nissan Sylvia (s15)

1999

tuner

Nissan 370Z

2009

tuner

Nissan Skyline GT-R R34

1999

tuner

Nissan GT-R R35

2009

tuner

Pontiac Solstice GXP

2006

tuner

Renault Megane

2008

tuner

Toyota Supra

1998

tuner

Volkswagen Golf R32

2006

tuner

Volkswagen Scirocco

2008

tuner