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Ya es oficial: Disney teme el estreno de 'Dune 3' en IMAX y Marvel Studios se inventa su propio formato en cines

La guerra por la taquilla de diciembre de 2026 ya tiene un primer asalto que 'Dune: Parte 3' ha ganado.

Disney no ha sacado Infinity Vision porque de repente haya tenido una epifanía sobre cómo cuidar mejor la experiencia en sala. Lo ha sacado ahora, en este momento concreto, porque en diciembre de 2026 tiene un problema muy claro delante: Avengers: Doomsday comparte fecha con Dune: Parte 3, y en ese choque no basta con llevar el logo de Marvel por delante. También hay que pelear el terreno, el relato y hasta el tipo de pantalla en la que se va a vender cada entrada.

Sobre el papel, Infinity Vision suena impecable. Disney lo presenta como un nuevo sello para identificar salas premium large format con gran pantalla, proyección láser de alta calidad y sonido inmersivo premium. Habla de 75 salas certificadas en Estados Unidos y 300 en todo el mundo desde el arranque. Todo revestido con ese lenguaje de gran compañía que convierte cualquier movimiento estratégico en una mejora para el espectador.

Y ahí está una diferencia importante. IMAX no es simplemente una etiqueta para vender entradas más caras: es un formato reconocido porque implica una tecnología propia, una cadena técnica concreta y una manera específica de capturar, remasterizar y proyectar la imagen. No se limita a decir que una sala es grande o que suena bien, sino que define un estándar de exhibición con herramientas, sistemas y procesos identificables. Infinity Vision, en cambio, no nace como un formato cinematográfico propio, sino como un sello de certificación para agrupar salas premium que cumplan ciertos mínimos de pantalla, proyección láser y sonido inmersivo.

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Una respuesta al gran choque de diciembre

Porque aquí la clave no está en el folleto técnico, sino en la pelea que viene. Avengers: Doomsday se estrena el 18 de diciembre de 2026, exactamente el mismo día que Dune: Parte 3. Y no hablamos de un cruce cualquiera, sino de uno de esos duelos que la industria lleva meses oliendo como una batalla de egos, marcas y músculo comercial. Una de esas citas en las que nadie quiere limitarse a estrenar una película: todos quieren demostrar quién manda de verdad en la conversación.

Y, por si fuera poco, Dune llega con una ventaja muy seria. Tendrá exclusividad en IMAX durante tres semanas. Disney no puede quitarle a su rival ese escaparate privilegiado, así que hace lo siguiente mejor: montar su propia etiqueta premium y decirle al mercado que también tiene su gran formato, su sello y su experiencia especial.

Disney no quiere ceder ni el brillo ni el terreno

Como cuando alguien llega tarde al sitio más codiciado de la fiesta y decide montar una fiesta paralela en la habitación de al lado con focos nuevos, música más alta y un cartel en la puerta. Puede funcionar, claro. Puede salirle bien. Pero también deja entrever que había una necesidad urgente de no quedarse mirando cómo la otra película acapara el brillo más exclusivo del circuito premium.

Por eso encaja tanto con el resto de la puesta en escena de Disney en CinemaCon. Kevin Feige confirmó allí que Avengers: Doomsday llegará en diciembre y que antes habrá un reestreno deAvengers: Endgame. A modo de preparar el terreno, calentar motores y recordarle al público quién fue el rey de la taquilla global antes de entrar en el nuevo combate. No es solo promoción: es una forma de blindar el evento, de cargarlo de peso simbólico y de llegar al choque con Dune 3 con toda la artillería emocional y comercial bien alineada.

Más que una revolución espontánea de la exhibición, parece un movimiento de estudio grande al que no le ha gustado nada ver que el rival se llevaba primero el juguete más vistoso. Y ahí está, en el fondo, lo más interesante del asunto: no solo vamos a ver una batalla entre dos superproducciones, sino entre dos maneras de imponer espectáculo, prestigio y dominio industrial. En ese terreno, Disney no quiere perder ni la pantalla ni el relato.