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Olvida 'Gladiator': Ridley Scott firmó una obra maestra histórica de 100 millones de dólares que fracasó en taquilla
Ridley Scott es uno de esos directores capaces de moverse entre la ciencia ficción, el thriller y el cine histórico sin perder su identidad. El cineasta británico firmó con Gladiator una de las grandes películas épicas de Hollywood, ganadora de cinco premios Oscar en 2001, incluido el de mejor película. Pero existe otra producción de su filmografía reciente que merece mucha más atención de la que recibió en su estreno.
Se trata de El último duelo, una película protagonizada por Matt Damon, Adam Driver y Jodie Comer que llegó a los cines en 2021. Con un presupuesto estimado de 100 millones de dólares, la cinta reconstruye un episodio de la Francia medieval a partir de una historia de violencia, poder y justicia que termina desembocando en un combate a muerte. Pese a sus virtudes, su paso por taquilla fue decepcionante.
Ridley Scott firmó una de sus mejores películas recientes con 'El último duelo'
Ambientada en la Francia del siglo XIV, El último duelo parte de la acusación de agresión sexual que Marguerite de Carrouges, interpretada por Jodie Comer, dirige contra Jacques Le Gris, personaje al que da vida Adam Driver. Su marido, Jean de Carrouges, encarnado por Matt Damon, decide llevar el caso hasta sus últimas consecuencias en un sistema judicial que contempla el combate como una forma de determinar la verdad.
Lo interesante de la propuesta no es únicamente su ambientación histórica, sino la manera en que Scott construye el relato. El guion, firmado por Nicole Holofcener, Ben Affleck y Matt Damon, divide la historia en tres perspectivas diferentes, un recurso narrativo que recuerda a Rashomon, de Akira Kurosawa. Los mismos acontecimientos adquieren significados distintos según quién los cuente, obligando al espectador a revisar sus propias conclusiones.
Jodie Comer es uno de los grandes pilares de la película, especialmente cuando el relato se centra en la experiencia de Marguerite. Su interpretación sostiene buena parte de la carga emocional de una producción que aborda cuestiones como el abuso de poder, la posición de las mujeres en la sociedad medieval y las dificultades para obtener justicia.
Pese a sus ambiciones, El último duelo no consiguió conectar con el público, y eso acabó por hundirla antes de tiempo. La película recaudó alrededor de 30 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto estimado de 100 millones, un resultado muy alejado de lo necesario para rentabilizar una superproducción de estas características.
El contexto tampoco ayudó. Su estreno coincidió con la recuperación de las salas tras la pandemia de COVID-19, en octubre de 2021, cuando parte del público todavía no había regresado a los cines con normalidad, no existía una rutina cinematográfica -si es que se puede llamar así-, y los espectadores eran muy selectivos. Además, su tono adulto, su duración y su temática dificultaban competir con propuestas comerciales como Venom: Habrá matanza, más accesibles y destinadas a la evasión.
El resultado es una de esas películas que parecen condenadas a vivir a la sombra de otros títulos más populares de su director. Gladiator sigue siendo el gran referente épico de Ridley Scott, quizás junto a la también reivindicable El reino de los cielos, pero El último duelo merece una segunda oportunidad por su ambición narrativa, sus interpretaciones y una mirada incómoda sobre el poder y la justicia.





