Israel ha convertido una aparente desventaja climática en una oportunidad tecnológica al extraer aguas fósiles calientes y saladas de profundos acuíferos en el desierto del Negev, un territorio que recibe menos de 100 mm de lluvia al año y se caracteriza por su aridez extrema. Aunque este recurso hídrico no es apto para consumo humano ni para la agricultura convencional, los ingenieros israelíes han diseñado un sistema que lo aprovecha de forma integrada para acuicultura, agricultura y generación de energía limpia, convirtiéndose en un referente emergente en la lucha contra la escasez de agua.
El núcleo del proyecto consiste en bombear agua subterránea, que emerge naturalmente alrededor de 40 °C, desde unos 700 m de profundidad. Esta agua, por su salinidad e temperatura, no podía ser usada directamente en sistemas agrícolas tradicionales, pero sí resultó ideal como medio para cultivar especies acuáticas tropicales como el barramundi, que prosperan en ambientes ligeramente salinos y cálidos. La estrategia remite a prácticas de acuicultura en zonas áridas documentadas por organismos como la FAO, donde la reutilización de agua en ciclos cerrados aumenta la eficiencia productiva.
De pez a fertilizante
Una vez establecida la piscicultura, el sistema transforma un problema en un recurso: los nutrientes presentes en los desechos de los peces se emplean como fertilizantes naturales para regar cultivos resistentes a la sal, como palmeras datileras y olivos. Este ciclo de uso dual —primero para peces y luego para cultivos— permite que el agua fósil recircule y se purifique parcialmente en el suelo, reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos y creando un ciclo más sostenible de producción de alimentos en un ecosistema árido.
La innovación no se limita al agua y los alimentos: los paneles solares instalados sobre los estanques de acuicultura generan electricidad para alimentar bombas y sistemas de monitoreo y, al mismo tiempo, protegen a los peces de la evaporación excesiva y el estrés térmico. Esta forma de integrar energía solar con acuicultura, conocida como "aquavoltaica" o sistemas híbridos similares, optimiza recursos en entornos desérticos y reduce considerablemente la huella de carbono del sistema.
Competir desde el desierto
Desde una perspectiva económica, el uso de agua salina caliente reduce los costos operativos porque elimina la necesidad de calentamiento artificial y de transporte de recursos externos. La eficiencia de este enfoque ha permitido que productos de acuicultura del Negev compitan en mercados internacionales, desmontando la idea de que las regiones áridas son improductivas sin un suministro abundante de agua dulce.
Frente a la intensificación de la escasez hídrica a nivel global, expertos en gestión del agua sugieren que modelos como este podrían adaptarse en otras zonas con estrés hídrico severo, como California, el norte de Kenia o partes del oeste de la India, donde la falta de agua y los suelos salinos limitan la agricultura tradicional.