Apple y Google acaban de firmar hace unas horas un pacto que nadie veía venir por muchos rumores poco creíbles que hubiera. La empresa de Cupertino pagará 1.000 millones de dólares anuales para meter el cerebro de Gemini dentro de Siri. El comunicado oficial de Google es directo al afirmar que "tras una evaluación cuidadosa, Apple determinó que la tecnología de IA de Google proporciona la base más capaz para sus modelos". OpenAI se quedaría fuera del iPhone definitivamente. Por cierto, hasta este momento, no ha habido ninguna nota de prensa oficial por parte de Apple.
Mientras, los usuarios de Android se están mirando este acuerdo con cierta sorna. Las restricciones de privacidad que Apple impondrá a Gemini harán que Siri nunca funcione tan bien como en Android, donde Google tiene las manos libres. Pero ojo porque Apple ya hizo esto antes con Safari, Apple Maps y sus propios chips.
Primero usó Internet Explorer de Microsoft, luego Google Maps, después procesadores Intel y al final desarrolló todo desde Cupertino. La apuesta es clara y en unos años Cupertino podría tener su propia inteligencia artificial sin depender de nadie. Mientras, va ganando tiempo para estar al día en esta carrera de la IA.
Por otro lado, los números explican por qué Apple ha tomado esta decisión tan drástica. Siri fallaba en el 33 por ciento de las solicitudes durante las pruebas internas. Traducido a la vida real significa que de cada tres veces que le pedías algo, una vez te dejaba tirado. Google construyó un modelo personalizado con 1,2 billones de parámetros exclusivamente para Apple. Eso es ocho veces más potente que todo lo que Cupertino tenía preparado por su cuenta.
El nuevo Siri llegará en primavera de 2026 y funcionará en los 2.000 millones de dispositivos que Apple tiene repartidos por el mundo. Sundar Pichai, CEO de Google confirmó que "este acuerdo plurianual permitirá experiencias innovadoras" mientras las acciones de Alphabet rozaban los 4 billones de valoración por primera vez en su historia.
Sam Altman pierde la batalla del iPhone después de que Apple probara ambas tecnologías y eligiera a Google como ganador indiscutible
La privacidad seguiría protegida porque todo pasaría por los servidores propios de Apple. Google no verá tus datos personales ni tus conversaciones con Siri. El sistema Private Cloud Compute encripta cada solicitud antes de enviarla y borra todo automáticamente después de procesarlo. Los empleados de Apple llevaban años quejándose del rendimiento de su asistente frente a ChatGPT y ahora por fin tendrán respuesta.
OpenAI mantiene su integración opcional, pero pierde toda la relevancia. El propio Elon Musk ya demandó a ambas empresas hace meses por favorecer a ChatGPT en el iPhone pero el tiempo le acaba de dar la razón de la peor manera posible, porque Grok también sale perjudicado de este mega acuerdo. Google gana, Apple mejora y Sam Altman contempla cómo se esfuma su acceso a miles de millones de usuarios que ahora hablarán con Gemini cada vez que activen Siri.