¿Adiós al 8K? La industria de TV empieza a recular y el futuro no pasaría por esa resolución
La tecnología 8K podría estar viviendo su declive antes incluso de consolidarse. Según un informe publicado por Ars Technica, el respaldo de la industria a este formato se está reduciendo de forma notable, y fabricantes como LG habrían dejado de producir paneles 8K y la asociación sectorial 8K Association ha visto caer su número de miembros de 33 a finales de 2022 a solo 16 en la actualidad. Entre los fabricantes de televisores, únicamente Samsung y Panasonic mantienen su apoyo activo al formato, mientras que marcas como Sony y la propia LG se estarían retirando del mercado 8K.
El primer televisor 8K fue anunciado por Sharp en 2012 y el primer OLED 8K llegó en 2019, pero su adopción ha sido mínima. Frente a los cerca de mil millones de televisores 4K existentes en el mundo, solo se han vendido alrededor de 1,6 millones de televisores 8K desde 2015, con un pico de ventas en 2022. Desde entonces, la tendencia ha sido claramente descendente.
Un formato que no ha llegado a despegar
Uno de los principales problemas es la percepción del consumidor, ya que a distancias normales de visionado y con tamaños de pantalla habituales, resulta difícil apreciar diferencias claras entre 4K y 8K. Solo en paneles de gran formato las ventajas son evidentes, y aun así dependen de disponer de contenidos nativos de alta calidad. En la práctica, la mayoría de plataformas de streaming todavía no ofrecen una calidad 4K consistente, y además producir contenidos en esta resolución implica un coste elevado en cámaras, efectos digitales y edición, lo que explica la escasez de material nativo.
En el ámbito del PC, el panorama es algo distinto, y existen monitores 8K desde hace años, aunque siempre han sido productos de nicho. Un ejemplo reciente son los paneles ultrapanorámicos de 57 pulgadas que combinan dos pantallas 4K, como el Acer Predator Z57, que ofrecen una resolución horizontal cercana al 8K completo. En estos tamaños extremos, la densidad de píxeles sí puede aportar ventajas visibles, aunque siguen siendo soluciones muy exclusivas.
Las tecnologías de reescalado mediante inteligencia artificial, como Nvidia DLSS, permiten además convertir señales 4K en 8K con resultados cada vez más convincentes, siempre que se disponga de hardware de gama muy alta.
Con estos datos, todo apunta a que el 8K no logrará consolidarse como el siguiente gran salto en la televisión doméstica, y en estos momentos la industria parece centrarse en mejorar otros aspectos como el brillo, el contraste, la eficiencia energética o el refresco de imagen, mientras que el 4K sigue siendo el formato dominante, algo que parece que va para largo.