Información del juego
Mon Bazou es un juego de supervivencia en primera persona y simulador de “vida cani‑tuning” rural, ambientado en el Quebec de 2005, donde tienes que ganarte la vida cortando leña, haciendo jarabe de arce y trabajos varios mientras conviertes un coche hecho polvo en máquina de carreras callejeras.
Idea básica
Vives en el campo canadiense y empiezas con una casa modesta, un coche destrozado (el Konig) y casi nada de dinero.
El objetivo a largo plazo es sobrevivir, montar tu garaje, mejorar tus vehículos y dominar las carreras nocturnas del pueblo, a tu ritmo.
Supervivencia y rutina diaria
Tienes cuatro necesidades: jarabe de arce (sed), poutine (hambre), energía (sueño) y ansiedad, que debes mantener a raya.
Si descuidas estas barras puedes desmayarte o morir (sobre todo en modo permadeath), así que toca equilibrar trabajo, conducción, sueño y vicios.
Cómo ganas dinero
Leña: talar árboles, cortar troncos y venderlos como troncos o leña partida.
Jarabe de arce: montar la “sugar shack”, hervir savia y vender barriles de sirope.
Repartos y curros: entregar pizzas, encargos de vecinos, hacer transportes con camión o remolque.
Cultivo y venta de cannabis para algunos habitantes del pueblo, asumiendo su riesgo “moral”.
Carreras callejeras nocturnas donde apuestas tu dinero contra otros coches tuneados.
Coche, tuning y garaje
El corazón del juego es desmontar y montar el coche pieza a pieza: motor, transmisión, suspensión, frenos, interior, carrocería… todo lo instalas tú con herramientas.
Puedes añadir piezas de rendimiento, recoger chatarra en el desguace, comprar recambios nuevos y pintar la carrocería con un sistema muy flexible (RGB y códigos hex).
Con el tiempo construyes un gran garaje, mejoras la casa y amplías tu “imperio” mecánico (más vehículos, remolques, barco, quad).
Mundo, tono y dificultad
Es un mundo abierto relativamente grande con carreteras secundarias, caminos de tierra, localizaciones ocultas y personajes con misiones y favores.
El tono mezcla humor, costumbrismo quebequés y cultura tuning: diálogos con acento local, poutine y jarabe de arce como comida básica, coches cutres pero queridos.
Es un juego lento y muy “de sistemas”: recompensa la paciencia, aprender mecánica básica y organizar bien tu semana (trabajar de día, correr de noche, ir mejorando poco a poco).
Si te gusta My Summer Car, la sensación es muy parecida pero con sabor canadiense: empezar en la miseria con un coche lamentable e ir levantando, pieza a pieza, tu vida de piloto callejero y leñador del Quebec.