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Género/s: Rally / Velocidad
Fecha de lanzamiento:
PS3, PC:
X360:
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Codemasters
Producción: Codemasters
Distribución: Namco Bandai
Precio: 60,95 €
Jugadores: 1-2
Formato: DVD
Textos: Español
Voces: Español
Online: hasta 8 jugadores
ANÁLISIS

Impresiones DiRT Showdown

Un juego alejado de los preceptos de simulación que buscará darnos una visión más arcade de la velocidad.
Versiones Xbox 360, PS3, PC. También disponible en PlayStation 3 y Ordenador.

Codemasters está decidida a seguir apostando por la velocidad con la saga DiRT, que nació bajo el nombre del difunto piloto McRae, pero en esta ocasión las intenciones de la compañía pasan por alejarse de la línea principal que había mostrado la serie hasta ahora para adoptar un carácter diferente en el que será no un giro para la mismo, sino un producto derivado y alternativo: DiRT Showdown.

Este juego no llega para sustituir el futuro DiRT 4, sino para ofrecer una visión diferente del mundo de la conducción de rallies desde la perspectiva arcade. Esta se interpreta no desde un mundo de saltos imposibles o físicas irreales, sino -muy especialmente- desde la espectacularidad de los derrapes, las colisiones y la falta de consecuencias en nuestras acciones, elementos que deben quedar necesariamente fuera del terreno de la simulación.

Esto hace que el juego también se distancia de los tramos de rally para llevarnos a circuitos y ponernos, sin ir más lejos, en uno de esos clásicos y alocados trazados con forma de 8. Lo siguiente es pisar a fondo, empezar a dar vueltas, y rezar para que sean los demás los que se la peguen. Son carreras locas donde los accidentes están a la orden del día y lo que hemos visto en este DiRT Showdown es que no hay espacio para las medias tintas. Además, podemos usar todas las triquiñuelas y tretas más sucias que se nos ocurran para conseguir alzarnos con la victoria, lo que implica también colisionar intencionadamente con los rivales para conseguir echarlos.

Queda claro, así, que el modo Destruction Derby ha sido uno de los que más nos ha sorprendido en nuestras horas con este juego. Resulta espectacular y directo y eso siempre funciona. Cuando vas primero y acabas sin ninguna opción de victoria tras un accidente te cabreas, pero ver como los demás se la pegan nada más adelantarte y conseguir, así, llegar a la victoria es muy gratificante. Es un modo de juego que representa muy bien la descarga de adrenalina que se está buscando en esta propuesta.

No es, desde luego, el único. En Showdown nos volveremos a encontrar con el modo Gymkhana que, claro, aquí refuerza todavía más su espíritu arcade. Los jugadores que disfrutaron de DiRT 3 pueden hacerse una buena idea de lo que representa este modo lleno de eventos con algunas importantes marcas de este deporte de motor. Sin embargo, otro importante elemento del juego reside más bien en el modo Knockout, que es otra muestra de la búsqueda por el espectáculo sin concesiones que se persigue en esta entrega.

En este modo lo que nos encontramos es tan simple como ocho coches peleando por ser el último en pie. Así pues, toca lanzarnos a toda velocidad contra los rivales para chocar. Sumaremos puntos en función del daño realizado al rival, la velocidad y ángulo del impacto, y también por destrozarlos por completo, claro. Para reforzar el frenesí, cuando falta medio minuto para que termine la ronda las puntuaciones se duplican, lo que lleva a los jugadores a tomar medidas todavía más arriesgadas y, en consecuencia, más espectaculares.

Todo esto sin olvidarnos de que el juego ofrecerá un aspecto técnico bastante cuidado. Todavía hay camino por recorrer hasta que el juego esté terminado, pero se presenta ya en un estado muy sólido y firme en el que los escenarios derrochan belleza, sobre todo gracias a la cuidada iluminación. Quizás los entornos del juego, ese tipo de circuito de tierra, no dan lugar a grandes derroches estéticos o no al menos en la misma medida que podrían hacerlo unos frondosos bosques, por ejemplo, pero estén llenos de detalles y los vehículos están también bien diseñados y reflejan el dinamismo de la competición mientras avanzamos y el deterioro es palpable.

La física del juego es consistente, y aunque todavía percibimos que hay camino por recorrer en el tratamiento de partículas (o en los trozos de coche que salen volando, por ejemplo), ya transmite una muy buena sensación al volante. Con todo, es un conjunto de sensaciones que, en líneas generales, tiende a no reflejar el peso real que tendrían estos vehículos, resultando más livianos. Esto al principio puede resultar un poco extraño, porque estamos acostumbrados a las sensaciones de la saga como juego de simulación, pero en esta línea más arcade uno se adapta rápido y se da cuenta de que esto iguala los diferentes vehículos que saltan al circuito a darlo todo.

Es una decisión que tiene mucho sentido dentro del concepto arcade que se ha tomado. Esto no significa que sean todos los vehículos iguales en su conducción, ni mucho menos, pero sí está claro que se ha perseguido activamente el eliminar los matices de conducción para que el jugador no tenga que depurar ni adaptar sobremanera su estilo, de manera que pueda, simplemente, pisar el acelerador y girar sin muchas complicaciones.

Esto hace que la sensación que el jugador obtiene con el título sea muy adictiva, pese a que resulta evidente -al menos en su estado actual- que el juego no podrá competir en profundidad con la vertiente de simulación de la saga. Al fin y al cabo, esto es lógico: se trata de un arcade y en la compañía están trabajando para optimizar esa experiencia, sin concesiones. Los usuarios que busquen un componente más estratégico de la carrera, el realismo de la competición y el comportamiento de los coches… harán bien en mantenerse fieles a la saga principal, porque este título derivado no está hecho para ellos. En cambio, quienes busquen diversión, espectáculo y velocidad con coches de rallies, tendrán en DiRT Showdown un producto muy interesante.

Tenemos que ver todavía cómo cuaja el producto en su recta final de desarrollo, sobre todo para ver cómo pule los pequeños detalles, pero lo que podemos apreciar en estos momentos es que se ha conseguido ofrecer una propuesta diferente que no tiene miedo a la hora de buscar diversión directa. Quizá el principal problema del título será, precisamente, convencer a los aficionados a la simulación de que puede valer la pena probar el juego y, a quienes hayan probado anteriores entregas y no se vieron atraídos por la propuesta, convencerles de que en esta ocasión se ha pensado en ellos.

Se trata, en todo caso, de una cuestión que está mucho más relacionada con la elección que han tomado a la hora de bautizar el juego que con sus méritos o características, así que podemos suponer que habrá un esfuerzo en mercadotecnia por parte de la compañía.

De momento, y debemos insistir en ello, han dejado muy claro que este título ni implica que la saga abandone su estilo clásico: más adelante veremos un DiRT 4 (el tercero se lanzó hace apenas un año); ahora es el momento de apostar por una velocidad más alocada, espectacular y con las colisiones como uno de sus principales atractivos. Parece que están en la senda para firmar un gran arcade de conducción: en mayo esperamos confirmarlo definitivamente.