Tras su paso por el acceso anticipado de Steam que comenzó en mayo de 2025, Irregular Shapes ha lanzado por fin la versión 1.0 de City Tales: Medieval Era. Estamos ante un título de estrategia, gestión y construcción de ciudades como Sim City o, si nos vamos al plano medieval, Manor Lords, que sin embargo prefiere no seguir una estela tan hardcore como estos dos ejemplos.
City Tales busca su propio camino, centrándose en la belleza de lo orgánico y el placer de ver crecer un reino sin las presiones habituales del género, abrazando más esa idea "cozy" tan de moda durante los últimos tiempos en un juego que, desde luego, es de lo más interesante.
Construcción sin ataduras y un mundo pintado a mano
Lo primero que nos llama la atención de City Tales es su herramienta de zonificación orgánica. El juego nos permite olvidarnos de las rígidas cuadrículas. Las calles y distritos se adaptan a nuestra voluntad, permitiendo que la ciudad evolucione de forma natural.
Pulsando el botón central del ratón en cualquier parte disponible del mapa, podemos seleccionar una zona con total libertad, dándole la forma que queramos para aprovechar al máximo el terreno o explotar nuestra creatividad.
Estamos ante un sistema muy intuitivo que premia más la creatividad visual del jugador que la optimización matemática del espacio, aunque esta también es importante ya que a más grande sea la zona que creemos más edificios entrarán en ella.
Es decir, esta mecánica también tiene su punto de estrategia y planificación del diseño de nuestra urbe, pero rompe los moldes de aburridas cuadrículas a las que estamos acostumbrados y que, de hecho, muchas veces no pegan demasiado con juegos de construcción de corte medieval, una época en la que las ciudades eran mucho más caóticas.
Compañeros de viaje: Más que simples bonificadores
Otro punto interesante es la presencia de varios compañeros que nos acompañan durante la partida. Son unos asesores que debemos de utilizar para poner en marcha los edificios clave como las granjas o las tabernas.
Por ejemplo, al construir nuestro primer puesto de pesca asignamos a uno de estos ayudantes. Pasado un tiempo, nuestro ayudante ha encontrado personal suficiente en la ciudad como para enseñarles las labores clave de ese edificio que empezará a funcionar de forma autónoma, pudiendo asignar a ese ayudante otra tarea. Además, en función de los edificios a los que asignemos a cada uno de estos personajes, irán mejorando las habilidades relacionadas con ellos para reducir el tiempo que pasa para que un edificio sea autónomo o dándonos distintos bonificadores. Es decir, que si queremos podemos especializar a cada personaje en un tipo de tarea/edificio para exprimirlos al máximo, aunque no hacerlo tampoco altera demasiado el transcurso de la partida.
Pero estos personajes secundarios no solo nos ayudan a gestionar puntos vitales de la economía y añaden bonificaciones, sino que cuentan con sus propias misiones e historias que se entrelazan con el destino de nuestra ciudad. Ayudarlos en sus tareas personales aporta una capa narrativa que se agradece y que aporta una capa un poco más humana al juego, algo que no tienen demasiados juegos del género que pecan de ser un tanto fríos en ese sentido.
La escala ideal: Sesiones cortas para desconectar
Ya sabéis que el que os escribe suele hablaros de juegos de estrategia y es importante recalcar que City Tales no busca ser un reto "obsesivo". El juego va escalando de forma muy orgánica a medida que crecemos, lo que lo convierte en la opción ideal para disfrutar en pequeños ratos libres o sesiones cortas. No te va a castigar cruelmente por un error de gestión, sino que te invita a disfrutar del proceso de una forma relajada.
Lógicamente hay que estar pendiente de obtener recursos, crear cadenas de producción y todos esos elementos clásicos de un gestor de ciudades, pero Irregular Shapes apuesta por una vía más cozy que, acostumbrados a juegos de estrategia o gestión super complejos en los que hay que mirar cada dato con lupa (aún soñamos contigo, Europa Universalis V), este título nos ha dado un soplo de aire refrescante que agradecemos.
Un arte colorido y precioso y un rendimiento a la altura
El apartado artístico de City Tales entra por los ojos desde que abres el juego por primera vez y te encuentras con su menú de inicio. Esta obra se aleja de los gráficos hiperrealistas para abrazar una estética de colores y texturas que parecen pintadas a mano y sacadas de una película de animación de Disney de los 80 o 90, transmitiendo una calidez que encaja perfectamente con el tono general del juego.
En cuanto al rendimiento, es bastante sólido. Lógicamente en nuestro PC de sobremesa principal equipado con una NVIDIA GeForce RTX 5080 no hemos tenido problemas para jugarlo a 4K y 144 FPS o más sin problemas. También hemos tenido un buen rendimiento en un PC portátil tradicional (en este caso equipado con una RTX 4060) jugando a 1080p. Sin embargo, el juego tiene problemas en PC consolizados como el ROG Xbox Ally X no por el rendimiento, que es fluido, sino porque los controles del juego no están bien adaptados para este tipo de dispositivos y hay que andar cacharreando para poder disfrutarlo como se merece, lo que puede echar para atrás a algunos jugadores.
Gestión relajada, diversión, color y partidas cortas
City Tales: Medieval Era es un juego precioso a nivel audiovisual que apuesta por huir de la exigencia de Manor Lords o Sim City para ofrecernos un constructor de ciudades con mecánicas tan interesantes como esa herramienta de zonificación orgánica que nos parece todo un acierto.
Además, el uso de nuestros ayudantes, sus misiones e ir descubriendo poco a poco sus historias aporta alma a un juego ideal cuando queremos desconectar de la exigencia habitual del género y simplemente, disfrutar de un título bonito y gratificante en lo jugable que nos permita disfrutar durante un buen puñado de horas.
Hemos realizado estas impresiones gracias a un código solicitado por ICO Partners.