Análisis de Duskfade: un homenaje a los plataformas de PS2 con mucho corazón (PC, PS5, Xbox Series X, Switch 2)
Duskfade nos pone en la piel de Zirian, un chico que acaba de perder a su abuelo y que ve cómo su hermana Allira queda atrapada dentro de una gigantesca torre de reloj llegada de la nada. Con la espada de su abuelo, bautizada como Minutero, y acompañado de un pajarraco mecánico llamado Cuco, Zirian se lanza a recorrer un mundo de fantasía repleto de engranajes para rescatarla. Es la premisa de partida de este plataformas de acción desarrollado por el estudio español Weird Beluga y publicado por Fireshine Games, disponible desde hoy, 13 de agosto, en PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S y Nintendo Switch por 29,99 euros.
Desde el primer minuto, Duskfade no disimula sus referentes. La estructura de mundos, el sistema de combate con espada y el propio diseño del protagonista beben directamente de Kingdom Hearts, hasta el punto de que el traje y, el arma y la ropa de Zirian evocan la esencia de Sora e incluso el protagonista de El Planeta del Tesoro. También asoman ecos de Jak and Daxter y Ratchet & Clank en su forma de plantear la exploración y el ritmo entre plataformas y combate. No es un juego que esconda de dónde viene, pero tampoco se conforma con calcar: coge esos ingredientes de la era PS2 y los envuelve en un envoltorio propio, con un aire "clockpunk" que le da personalidad.
Una historia de duelo con alma de cuento familiar
Bajo la fachada colorida y desenfadada, Duskfade esconde una historia de duelo bastante más adulta de lo que su estética sugiere en un primer vistazo. Zirian y Allira están todavía procesando la pérdida de su abuelo cuando la torre del reloj lo trastoca todo, y el juego dedica bastante metraje a que ambos hermanos aprendan a lidiar con esa ausencia, cada uno a su manera. Eso sí, el tono general nunca se vuelve pesado: Zirian es un protagonista optimista, los habitantes del mundo (criaturas con forma de nube, entrañables y algo bobaliconas) sueltan comentarios divertidos con frecuencia, y hasta hay bromas bastante infantiles que pueden no encajar con todos los públicos, pero que casan bien con el tono general de la aventura. Es, en resumen, un relato pensado para un público familiar que no rehúye del todo los temas serios, algo que nos ha gustado tanto que nos parece uno de sus mayores aciertos.
Un derroche visual construido sobre Unreal Engine 5
Si hay un apartado en el que Duskfade no deja lugar a dudas es el artístico. Movido por Unreal Engine 5, el juego luce escenarios muy trabajados, con una iluminación vistosa y una paleta de colores saturada que en ciertos tramos recuerda al cine de animación tipo Pixar. Bosques etéreos, dunas iluminadas, alturas entre nubes o reinos submarinos se suceden con una variedad de ambientaciones que sorprende para un juego de este presupuesto, y el nivel de detalle de los cielos y skyboxes invita más de una vez a detenerse solo para mirar hacia arriba. El contraste llega con el diseño de los enemigos comunes, bastante más genérico y anodino que el de los escenarios que los rodean, algo que nos ha chocado y parece el eslabón más flojo de la propuesta visual.
En el terreno jugable, Duskfade combina plataformas, uso de un gancho para desplazarse y deslizarse por raíles, y combates cuerpo a cuerpo contra criaturas del bestiario del juego. El control responde bien y la curva de aprendizaje es suave gracias a un tutorial que va introduciendo mecánicas sin agobiar. El problema aparece en una cámara que se vuelve caótica en los combates más cargados, complicando la lectura de los golpes enemigos justo cuando más falta hace tener el encuadre bajo control como, por ejemplo, en el primer jefe difícil del juego.
Y hablando de jefes, las peleas contra estos siguen además un patrón que se repite demasiado: arena circular, reducir la barra de vida del enemigo y, cuando queda aturdido, correr contrarreloj (nunca mejor dicho) para destruir algún mecanismo con los saltos y el gancho antes de que se acabe el tiempo. La fórmula cambia de detalles según el jefe, pero la estructura de fondo es siempre la misma, y a la vuelta de varias horas de partida el combate en general empieza a sentirse repetitivo, algo que nos ha empañado un poco la experiencia. La progresión mediante fragmentos de cristal y engranajes para comprar mejoras funciona, aunque en algún caso puede dejar al jugador con recursos acumulados y poco que gastar en ellos, lo que empuja a explorar en busca de zonas secretas.
Sin doblaje a su propio origen, el castellano
Duskfade llega con los textos traducidos al español, tanto en su variante de España como en la latinoamericana, aunque no contamos con un doblaje a nuestro idioma, por lo que las voces se mantienen únicamente en inglés. Por si sois más de la portabilidad del PC consolizado, Steam ha verificado de forma oficial la compatibilidad del juego con Steam Deck en su página de la plataforma, aunque también lo podéis jugar en cualquier modelo de ROG Ally.
Conclusiones
En conjunto, Duskfade es un plataformas de acción que triunfa allí donde más se nota a simple vista (arte, ambientación y una historia con más fondo del esperado) y que se queda a medio camino en lo que sostiene la partida durante más horas, con un combate que empieza fuerte y va perdiendo chispa. Para quien crezca con nostalgia de los plataformas de PS2 y no le importe algo de repetición, es una compra que vale la pena.
Hemos escrito este análisis gracias a un código digital para Steam proporcionado por Fireshine Games.