Zootrópolis 2 está firmando un tipo de carrera que ya casi no se ve: de estreno "fuerte" a fenómeno. A mediados de enero, la secuela ronda los 1.700 millones de dólares en taquilla mundial, una cifra que la coloca por encima de lo que se considera éxito y la mete directamente en la liga histórica.
Con ese acumulado, el salto es doble: por un lado, ya figura como la novena película más taquillera de todos los tiempos en el ranking global; por otro, se consolida como la película de animación con mayor recaudación mundial según las listas de Box Office Mojo, superando a Del revés 2.
Por qué aguanta semana tras semana
Parte de la explicación está en el "motor" clásico de los grandes títulos familiares: funcionan como planes repetibles, aguantan semanas en cartel y se benefician del boca-oreja, sobre todo cuando el calendario de fiestas y vacaciones estira la asistencia. Informes de industria han subrayado precisamente cómo el cine familiar actúa como uno de los pilares más estables de la taquilla reciente, incluso cuando otros géneros se vuelven más volátiles.
La otra pieza es menos romántica y más estadística: las secuelas parten con ventaja porque reducen incertidumbre y aprovechan un capital de marca ya construido. Eso no garantiza un "pelotazo", pero sí mejora las probabilidades de convertir un estreno potente en un recorrido largo —y ahí Disney juega en casa con una maquinaria global de distribución y marketing que pocos igualan.
Pone en apuros a James Cameron
El contraste con otros gigantes de la temporada ayuda a dimensionar el golpe: Avatar: Fuego y ceniza se mueve en torno a 1.322 millones, una cifra enorme que, aun así, queda lejos de la velocidad comercial de Zootrópolis 2 en este tramo. Y en el "techo" inmediato, el siguiente escalón sería Spider-Man: No Way Home: para alcanzarla todavía faltaría un buen pellizco, pero el hecho de que la conversación exista ya dice mucho.
Para Disney, el mensaje es directo: la animación no solo "aguanta" el cine, sino que puede liderarlo a escala planetaria cuando el título conecta. Para la industria, el dato es casi una advertencia amable: en plena era de pantallas infinitas, aún hay historias que convierten la sala en costumbre… y a los fans en una fuerza de arrastre durante meses.