La pizza y la ofensiva de Estados Unidos en Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro, parecen no tener nada en común. Y, sin embargo, mientras el despligue militar parece surgir efecto, un curioso fenómeno ocurrido el mismo día de la operación dejó en evidencia un curioso vínculo entre el icónico plato italiano y la alerta de eventos graves: el llamado Pizzómetro, o Pizza Meter en inglés.
Ese viernes por la noche se detectó un incremento inusual en los pedidos de pizza en Estados Unidos, concentrándose especialmente en locales próximos a sedes gubernamentales como la Casa Blanca, el Pentágono o el Departamento de Defensa. Mientras España mira peligrar su actual estatus en importaciones con Venezuela por esta maniobra política y militar, muchos se preguntan: ¿tiene realmente sentido el pizzómetro?
El Pizzómetro, la misteriosa señal que acompañó la captura de Maduro el viernes
Todo comenzó cuando un usuario de X compartió una captura de Google Maps que mostraba la actividad en tiempo real de estos establecimientos. Entre ellos, un local de Pizzato Pizza cercano al Pentágono aparecía saturado a las 18:00 hora local (algo más de las 22:00 en España, justo cuando Irán lanzaba drones sobre territorio israelí). La escena dejaba claro que la demanda superaba con creces lo habitual.
Lo mismo ocurrió con cadenas como Papa John’s, donde locales cercanos al Departamento de Defensa registraron un aumento de pedidos de hasta un 770%, según el tuit que viralizó la información. El fenómeno no pasó desapercibido: el Pizzómetro se convirtió en un curioso termómetro de tensión militar y política.
Un invento de la Guerra Fría
Aunque reaparezca en titulares debido a conflictos recientes en Oriente Medio, el concepto tiene raíces profundas. Durante la Guerra Fría, los servicios de inteligencia soviéticos aplicaban la misma lógica. Los funcionarios en Moscú observaban los pedidos de pizza en sus ciudades y, cuando detectaban un aumento significativo, interpretaban la señal como indicio de una posible crisis global. A esa vigilancia la llamaban Pizzint.
No era un fenómeno aislado: aumentos drásticos en las órdenes de pizza también se registraron durante otros episodios bélicos, como la invasión de Kuwait o la Guerra de Irak. En todos los casos, la pizza -plato aparentemente trivial- funcionaba como un curioso indicador de que algo importante estaba a punto de suceder.