Es la gran lucha del Siglo XXI: la pugna por la energía limpia. Europa está combatiendo con garras al apoyarse en nuevas megaconstrucciones y presas, y mientras Japón mira al horizonte, Canadá ha movido ficha con fuerza en la carrera global por el litio, uno de los recursos más estratégicos del siglo XXI, y lo ha hecho apoyándose en dos pilares clave: satélites e inteligencia artificial. La combinación de ambas tecnologías ha permitido detectar un objetivo de exploración de hasta 329 millones de toneladas en el proyecto Cisco, situado en la región de James Bay, al norte de Quebec.
Una cifra que, de confirmarse, colocaría este enclave entre los mayores yacimientos de litio en roca dura actualmente bajo estudio en toda Norteamérica. Detrás de este hallazgo se encuentra Fleet Space Technologies, una compañía australiana especializada en exploración minera digital avanzada. A través de su plataforma ExoSphere, la empresa ha analizado el subsuelo del proyecto y ha identificado un volumen potencial cercano a los 300 millones de toneladas de roca, con una concentración media estimada en torno al 1 % de óxido de litio.
Ni China ni Estados Unidos: Canadá sacude el tablero tecnológico con el hallazgo de 329 millones de toneladas del mineral clave
Son números todavía preliminares, pero lo suficientemente contundentes como para reforzar la posición de Canadá frente a gigantes como China y Estados Unidos en la pugna por asegurar el suministro de minerales críticos. La clave del proceso reside en una tecnología que rompe con los métodos clásicos de prospección. En lugar de recurrir a perforaciones agresivas o a explosivos, el sistema despliega una constelación de pequeños satélites coordinados con sensores instalados en superficie.
Estos dispositivos captan el llamado ruido sísmico ambiental -vibraciones generadas por el viento, el oleaje o incluso la actividad humana- y transmiten los datos directamente al espacio para su análisis, reduciendo costes, tiempos y el impacto ambiental. Toda esa información se cruza después con datos geológicos, magnéticos y gravitatorios, alimentando algoritmos capaces de construir modelos tridimensionales del subsuelo con un nivel de precisión inédito.
En el caso del proyecto Cisco, los resultados sugieren que las formaciones ricas en espodumena podrían extenderse más allá de las áreas delimitadas hasta ahora, apuntando a un potencial a escala de distrito y no a un simple yacimiento aislado. El proyecto es propiedad de Q2 Metals y se ubica en una zona que empieza a consolidarse como uno de los corredores de litio más prometedores de Canadá.
James Bay no solo cuenta con acceso por carretera y una logística relativamente desarrollada, sino también con un factor diferencial: una abundante capacidad hidroeléctrica. Esta ventaja permite reducir de forma significativa la huella de carbono asociada al procesamiento del mineral, un aspecto cada vez más determinante en la competitividad del litio en los mercados internacionales.
Conviene, no obstante, mantener la cautela. Las cifras anunciadas corresponden a objetivos de exploración y no a reservas oficialmente certificadas. Para validar su viabilidad será necesario intensificar las campañas de perforación y someter los datos a auditorías independientes. Aun así, el caso de Cisco ilustra con claridad cómo la inteligencia artificial y los satélites están redefiniendo la búsqueda de materias primas críticas en un momento en el que la demanda global de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento energético no deja de crecer.