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Jorge Ángel, experto en salud, rotundo sobre dormir con el aire acondicionado: 'aumenta el riesgo de asma y alergias'

En ambientes con aire acondicionado prolongado, la humedad relativa del aire no baje del 40 % para evitar efectos adversos en mucosas y piel.

Con la llegada del calor extremo, dormir se ha vuelto misión imposible para millones de personas en España. En este contexto, el uso del aire acondicionado se convierte en un aliado casi imprescindible… aunque no exento de polémica.

Jorge Ángel, un enfermero almeriense conocido por divulgar consejos de salud en redes sociales, ha advertido en un vídeo reciente sobre los riesgos que implica dormir con el aire encendido toda la noche. "Lo tengo que decir, aunque muchos se me echen encima", comienza su mensaje, que ya acumula miles de visualizaciones en Instagram.

Mejor dormir con un ventilador

Según su experiencia clínica, mantener el aire acondicionado activo durante el sueño reduce drásticamente la humedad ambiental, lo que puede afectar a las mucosas respiratorias y a la piel. "Esto provoca sequedad en las vías respiratorias, aumenta el riesgo de crisis asmáticas, bronquitis o irritaciones cutáneas", asegura. Además, el descenso térmico favorece la aparición de rigidez muscular y calambres nocturnos, una dolencia frecuente que también ha sido abordada en publicaciones como The Lancet Respiratory Medicine, donde se señala el impacto del aire frío prolongado en el sistema musculoesquelético.

El vídeo ha generado una avalancha de comentarios en redes, reflejo de la tensión entre el confort térmico y la salud. Desde personas que asumen el riesgo por no poder dormir sin aire, hasta asmáticos que confirman el empeoramiento de sus síntomas. Algunos argumentan que el descanso interrumpido por el calor puede ser más perjudicial a largo plazo que el uso moderado del aparato. Y en medio de esta controversia, el enfermero propone una solución intermedia: usar ventiladores, mantener ventanas abiertas o combinar el aire acondicionado con un humidificador para contrarrestar la pérdida de humedad.


El debate no es nuevo, pero cobra actualidad en un contexto de cambio climático y veranos cada vez más extremos. Un estudio de la Universidad de Sídney (2020) ya advertía de que el uso nocturno del aire sin una adecuada humidificación podía incrementar el riesgo de infecciones respiratorias leves. Del mismo modo, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España recomienda que, en ambientes con aire acondicionado prolongado, la humedad relativa del aire no baje del 40 % para evitar efectos adversos en mucosas y piel.