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Confirmado: Marte tuvo un océano estable del tamaño del Ártico que pudo albergar vida pero fue hace 3.370 millones de años

El propio equipo plantea como siguiente paso estudiar la mineralogía y la “meteorización” de esos suelos antiguos, una forma de acercarse a cuánto tiempo estuvo el agua ahí y en qué condiciones.

El planeta Marte lleva siglos siendo "el rojo", pero un planeta con agua persistente una nueva pieza del puzle insiste en otro pasado: un planeta con agua persistente y un mar interior enorme. Un equipo liderado por la Universidad de Berna (en colaboración con el INAF de Padua) ha descrito en Coprates Chasma, dentro del sistema de cañones de Valles Marineris, unas estructuras con aspecto de deltas fluviales que, en la Tierra, delatan el punto donde un río entrega sedimentos a una gran masa de agua. Para los autores, ese escenario encaja con un nivel del mar alto en Marte hace unos 3.370 millones de años.

El corazón del argumento está en la geometría y, sobre todo, en la consistencia: los llamados "scarp-fronted deposits" (depósitos con un frente escarpado) aparecen con la misma firma topográfica y a una cota repetida. El artículo los interpreta como abanicos-delta (fan deltas) y remarca que se agrupan en un rango de elevaciones de −3.750 a −3.650 metros, algo difícil de explicar si no existió un "nivel base" estable que actuara como costa. Para afinarlo, combinan imágenes y modelos de relieve de CaSSIS (ExoMars TGO), HiRISE/CTX (MRO) y cartografía global tipo HRSC–MOLA.

La huella de una costa antigua

A partir de esa "línea" común, el equipo traduce el hallazgo local a una implicación planetaria: un océano que habría cubierto gran parte del hemisferio norte y que, por extensión mínima, sería comparable al Océano Ártico terrestre. En la nota de la Universidad de Berna, Fritz Schlunegger lo resume con una frase muy gráfica (y breve): "son claramente la boca de un río en un océano". Esas formas, hoy parcialmente tapadas por dunas, funcionarían como fósiles de costa en un planeta donde el viento ha reescrito el paisaje durante eones.

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La novedad no es "inventar" un océano marciano, sino apretar las tuercas del dónde y el cuánto con mejores datos. Ya en 2010, un trabajo muy citado en Nature Geoscience usó la distribución global de deltas y valles para apoyar la idea de un antiguo océano en las tierras bajas del norte. Más recientemente, PNAS publicó evidencias de depósitos costeros que también apuntan a un gran cuerpo de agua antiguo en Marte. El estudio de Berna añade otra pieza: un candidato a costa conectado a Valles Marineris y a un nivel del mar reconstruido con resolución más fina.

El gran "pero" de las paleocostas

El debate, eso sí, sigue siendo áspero por una razón muy marciana: una costa "real" debería aproximarse a una superficie equipotencial, pero las supuestas paleocostas marcianas se ven deformadas a gran escala. Un clásico de 2007 en Nature propuso que esa deformación podía explicarse por true polar wander (cambios en la orientación del planeta) tras la formación de Tharsis. Y trabajos posteriores han insistido en que las líneas de costa hipotéticas se desvían más de lo que cabría esperar, lo que obliga a ser prudentes al hablar de "confirmación" definitiva. El valor del nuevo paper es que propone un marcador de nivel del mar con una cota bien acotada y lo conecta con un paquete sedimentario compatible con delta.

Si el escenario es correcto, la consecuencia va más allá del titular bonito: implica sistemas de agua conectados a escala continental, con periodos suficientemente largos como para esculpir valles, transportar sedimentos y sostener deltas. Eso es relevante para la astrobiología, porque deltas y márgenes costeros son lugares donde, en la Tierra, se concentran nutrientes y se preservan señales químicas.