En el principio de los tiempos, el universo despertó. Tarareando una hermosa canción, descubrió a su alrededor un sinfín de estrellas y de planetas de cuyo interior procedían tranquilas melodías. Los astros de los que se componía se hacían eco de las bondades de sus fértiles tierras y animales, pero también de terribles desastres. Estas tristes melodías resultaron tan incomprensibles para él que, en un intento por acallarlas, pidió silencio a gritos y generó una imparable tormenta de fuego y destrucción que acalló todas las voces que surgían de su interior. Durante años reinó la nada. El universo se retiró junto a su inseparable manto de estrellas, durmiendo pacíficamente mientras el resto de los planetas se sumían en una burbuja de calma que no tardaría en estallar. No es de extrañar, pues el mundo se rige por el equilibrio entre el bien y el mal. Aunque el universo todavía no es consciente de ello, tarde o temprano sus decisiones tendrán terribles consecuencias… O, al menos, así rezan las escrituras de los Silencers, los eruditos que durante siglos se han comunicado empleando papel y tinta, estudiando el origen de su nacimiento.
Hace ya cuarenta años que el silencio terminó y dejó paso a nuevas formas de comunicación, pero por desgracia no todos los pueblos y sociedades lograron recuperarse de siglos de mutismo. Es justo en uno de sus pueblos donde se encuentra la bruja protagonista de Songs of Glimmerwick, una muchacha capaz de comunicarse con los elementos entonando melodías que surgen en su mente sin conocer su procedencia.
Decidida a descubrir qué se esconde más allá de su zona de confort, la bruja, nuestro alter ego virtual, intercambia los pocos objetos de valor que tiene por un viaje hacia un lugar desconocido. Tras una larga travesía, su barco atraca en la isla de Glimmerwick, donde poco a poco se empieza a construir su propia historia, una repleta de magia, música y naturaleza, con un toque místico, pausado y hasta cierto punto enigmático.
Las primeras páginas de un cuento
Así nos dan la bienvenida las primeras horas de la nueva aventura de Eastshade Studios, una obra que se caracteriza por su estética ilustrada y encantadora, con toques de magia y artesanía, que inevitablemente nos trae a la memoria los clásicos libros infantiles por sus formas amables y hasta cierto punto nostálgicas. Su cálida paleta de colores, que refuerza la sensación de estar inmersos en un cuento de fantasía naturalista, ofrece toda clase de elementos mágicos integrados en su entorno y va desentrañando una historia con tintes de aventura cozy en la que se prioriza la calma y la exploración antes que la acción. Su estilo animado se aleja del píxel art que reina en nuestros tiempos para ofrecer una estética con más personalidad, muy acorde con el mundo que encontramos en la isla de Glimmerwick, algo en lo que también contribuye una banda sonora que comparte paralelismos con el apartado gráfico, ofreciendo tranquilas y relajantes melodías.
A pesar de su aparente simplicidad, la puesta en escena ofrece todo tipo de agradables detalles que contribuyen a la sensación de pasear por un mundo repleto de magia y misterio, así como también de naturaleza. Hay mariposas que revolotean en los primeros caminos que recorremos, así como también pequeñas arañas tejiendo una tela cercana a un árbol y pajarillos asustadizos que salen de sus nidos cuando sacudimos los árboles en los que reposan. Tan llamativos como estos detalles que comentamos son los personajes que viven en la isla. A través de ellos descubrimos nuevos aspectos sobre el lugar en el que nos encontramos. Además de su atractivo diseño, claramente inspirado en obras archiconocidas como Harry Potter o Mundodisco, estos pueden presumir de contar con voces variopintas que, como sucede con otros elementos del apartado técnico, refuerzan la sensación de vivir en un mundo mágico.
La música que da forma al mundo
Es precisamente uno de estos carismáticos personajes el encargado de demostrar por primera vez el elemento principal de la mecánica de juego. Tras encomendarnos la tarea de conseguir una flauta con la que podamos hacer uso de nuestros poderes mágicos, la encargada de la abadía a la que sin saberlo nos dirigimos abre un nuevo camino tras tocar unas suaves notas con su instrumento. Lo que antes era un frondoso bosque se transforma en un agradable camino que nos lleva en volandas a la presentación de un nuevo curso. No teníamos ni idea, pero hemos llegado a Glimmerwick en el momento justo. ¿Serán cosas del destino? Ya sabemos la respuesta: como suele suceder en estos casos, nuestra presencia aquí es mucho más significativa de lo que cabría esperar en un principio. Sin embargo, antes de formar parte de la Escuela de música y melodía de Etchery, nombre que recibe la misma, será menester conseguir algunos objetos además de la flauta, como una túnica, un caldero o un kit básico de creación de pociones.
Para esto empleamos un sistema de control muy sencillo que recuerda al de las aventuras gráficas, en el podemos manejar a nuestro alter ego virtual a través del teclado o de un mando y que nos permite movernos con facilidad de un lugar a otro mientras cumplimos con las tareas que nos son encomendadas. Por el camino podemos recoger algunos objetos que almacenaremos en nuestro bolso y cuya utilidad descubrimos en los primeros compases de la aventura. Si queremos echar un vistazo a lo que vamos recolectando, basta con entrar en el menú principal, donde además descubrimos un calendario (empezamos en primavera), un diario, un panel con las habilidades que iremos desarrollando y un mapa, ilustrado también con el estilo de un cuento infantil, que nos permite tener una idea de cuáles son los puntos más importantes de la aldea de Wisk, la que nos da la bienvenida cuando llegamos a Glimmerwick.
Un mundo lleno de vida
El fantástico trabajo musical que se ha realizado es fundamental para que la ambientación nos transporte a un mundo de fantasía que rebosa de vitalidad. Incluso en esta pequeña aldea, la impresión de estar inmersos en un mundo con vida propia es constante. Mientras investigamos Wisk descubrimos más opciones que podemos poner en práctica, como dialogar con personajes secundarios que ofrecen más información sobre lo que se cuece en las calles de la aldea. En ocasiones, como cuando descubrimos al orfebre que se encarga de elaborar nuestra flauta (y que se asemeja, mostrando un buen sentido del humor, a un árbol a pesar de que él mismo se esfuerza una y otra vez por negarlo), podemos elegir las líneas de diálogo que mejor se ajusten al tipo de personajes que queramos encarnar.
Como en toda buena aventura, las primeras tareas que se nos encomiendan sirven básicamente para entender cómo tenemos que desenvolvernos. Mientras buscamos los objetos que nos han solicitado para entrar en la academia, entramos en negocios de lo más variopintos y conocemos a personajes extravagantes. En un par de minutos habremos recibido unos cuantos encargos que nos obligarán a recorrer el pueblo de cabo a rabo si así lo deseamos. Si no, es posible rechazar o zafarnos de algunas tareas dependiendo de cómo enfoquemos los diálogos con los personajes más duros de sesera, o simplemente centrarnos en lo que podríamos catalogar como las misiones principales. Este primer contacto con el juego, que dura alrededor de tres horas y en el que este muestra un estado de desarrollo bastante avanzado sin apenas errores técnicos ni de otra índole, pone de relieve sobre todo la variedad de las situaciones que vivimos.
Además de esto, en lo que seguramente sea el aspecto más importante, también permite entender la importancia de la flauta, que será nuestra principal herramienta a la hora de lograr moldear el mundo que nos rodea a nuestro antojo según las exigencias del argumento.
Dando forma al mundo
En vez de espadas, lanzas o varitas mágicas, nuestro principal aliado a la hora de cambiar el mundo es la flauta, que sirve aquí como canalizador para lanzar hechizos con los que podemos entablar conversaciones con los elementos de la naturaleza (árboles, por ejemplo), dotar herramientas de características especiales o abrirnos paso por caminos hasta entonces infranqueables. Muchas de las misiones secundarias que se nos encomiendan requieren de su uso, lo que a la postre nos granjea puntos de experiencia con los que iremos desbloqueando nuevas habilidades, que aquí se representan fundamentalmente a través de partituras que tendremos que tocar manualmente, empleando los botones correspondientes del teclado o del mando.
Gracias a ella también podremos alterar las condiciones meteorológicas para facilitarnos la vida al realizar trabajos básicos más relacionados con el estilo acogedor que propone, sobre todo a la hora de labrar el campo. En las horas que hemos podido disfrutar de la demo, Songs of Glimmerwick muestra una mezcla homogénea entre aventura gráfica y cozy game que funciona sorprendentemente bien, en parte porque es la historia la que siempre asume el protagonismo.
Algunos detalles técnicos
La demo muestra también algunos aspectos muy elementales de personalización. Empezamos seleccionando los detalles de nuestro avatar. Podemos modificar los aspectos básicos que solemos encontrar en editores sencillos, empezando por el pelo, pasando por el color de los ojos y terminando por algunas características muy básicas de la constitución corporal. La idea es poder crear cualquier tipo de personaje, ya sea masculino, femenino o no binario. Las opciones son limitadas, pero suficientes para transmitir la sensación de tener libertad para elegir con qué tipo de bruja queremos jugar.
Por otro lado, las opciones del menú siguen la línea del resto de apartados técnicos que hemos podido disfrutar en estas impresiones, con opción a mapear los controles, cambiar unos pocos aspectos gráficos, elegir el idioma (por el momento solo está en inglés, con un doblaje sobresaliente) y algunas ayudas a la hora de dominar la creación de canciones y de pociones. La aventura tampoco es especialmente compleja ni exige ser unos virtuosos jugando, así que, salvo en lo que a opciones de modificar el control se refiere, no hay mucho aquí que valga la pena tener en cuenta por el momento.
Una prueba de lo que está por llegar
Con un apartado visualmente entrañable, una historia muy entretenida y personajes carismáticos, la primera toma de contacto con Songs of Glimmerwick deja entrever un objetivo claro: mezclar un buen argumento con una mecánica que nos obligue a emplear el ingenio para solucionar algunos puzles y acertijos mientras recorremos el mundo que nos rodea, obteniendo experiencia para mejorar nuestras habilidades como en todo buen RPG que se precie. Hay que seguir indagando en aspectos relacionados con la jugabilidad que resultarán determinantes para averiguar hasta qué punto tendrá éxito esta peculiar propuesta, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que es un título muy a tener en cuenta para todo aquel que disfrute de historias repletas de magia y fantasía.
Con fecha de lanzamiento exacta aún por determinar, no podemos negar que nos morimos de ganas por seguir descubriendo este mundo, sus festivales, personajes secundarios y todos los misterios que estos encierran. Ese toque académico que tanto recuerda a otras franquicias de reputado prestigio tiene un atractivo innegable que os recomendamos no perder de vista a lo largo de este año. Y aunque primero llegará a PC, sus desarrolladores han confirmado que también están trabajando en una versión de consolas.
Hemos realizado estas impresiones en PC (Steam) con un código proporcionado por PressEngine.