Que la demo de Heroes of Might and Magic: Olden Era, de la que os ofrecimos nuestras impresiones en su momento, se convirtiese en una de las estrellas del pasado Steam Next Fest, no es algo que nos sorprendiese. Puede que su notoriedad haya disminuido con el paso de los años y tras varias entregas que no estuvieron a la altura de lo que su siempre excelsa comunidad de aficionados esperaba de ella, pero esta franquicia, sucesora espiritual de la mítica King’s Bounty, es una de las más queridas dentro del mundo del PC. Así se demostró el pasado octubre y todo apunta a que así seguirá siendo cuando vea por fin la luz su esperado acceso anticipado que, tras sufrir varios retrasos, ve por fin la luz el 30 de abril.
Lo hace ofreciendo suficiente contenido como para confirmar las buenas sensaciones de su primera demostración, con una puesta a punto que permite olvidar los errores cometidos en el pasado con el decepcionante Might and Magic III: HD Edition pese a estar todavía en fases relativamente tempranas de desarrollo.
Parece que en Unfrozen (Iratus: Lors of the Dead), el estudio encargado de desarrollar esta precuela argumental ha tomado buena nota de todo lo que no funcionó en entregas pasadas para centrarse en lo que básicamente todo amante de la franquicia desea: disfrutar de una buena carga de nostalgia, estrategia por turnos, fantasía y, cómo no, héroes capaces de lograr las mayores hazañas.
Para lograr este objetivo, Unfrozen cuenta nada más y nada menos que con la ayuda de Jon van Caneghem, el fundador del estudio responsable de las primeras ediciones, New World Computing, y uno de los mayores expertos en el lore de Heroes of Might and Magic, no en vano fue el principal supervisor de las entregas que fueron apareciendo en el mercado sucesivamente desde 1995 hasta 2002. Tal vez por eso este Olden Era, lejos de intentar ofrecer algo realmente novedoso en términos jugables, propone más bien todo lo contrario: una vuelta a la esencia de los títulos originales. Tal es la ilusión que despierta esta propuesta que, cuando se anunció la fecha definitiva de la apertura del acceso anticipado, esta figuraba entre los diez juegos más deseados de Steam.
Tres pilares con una buena base argumental
El espíritu de Olden Era se puede dividir en tres pilares. El primero se encuentra en el modo Campaña, que se narra a través de notables escenas a medio camino entre la ilustración tradicional y acabado digital moderno. Dan la impresión de ser pinturas que toman vida, con personajes dotados de cierta teatralidad que beben de influencias de los noventa. La historia sirve como precuela de los acontecimientos que tuvieron lugar en el primer Heroes of Might and Magic, y nos sitúa en el continente de Jadame, donde varias facciones luchan por sobrevivir a un enjambre de insectos liderados por el Rey Libélula.
La introducción muestra una escena normal convertida en catástrofe: un lucero rojo se enciende en el cielo ante los ojos de un granjero agotado. Mientras admira su belleza, le invade un poder extraño que transforma sus ojos y el resto de su cuerpo. Casi a la par, en otro lugar de Villagranero, un grupo de soldados acampados alrededor del calor de una hoguera siente la presencia de un terrible enemigo: medusas. Desesperados, hacen todo lo posible por apagar el fuego para evitar que su mirada se pose sobre ellas, evitando así convertirse en piedra en cuestión de segundos. Sin embargo, una energía invisible reaviva las llamadas de las antorchas una y otra vez. Cuando el final se acerca, descubren aterrorizados que su pueblo arde en llamas, iluminando con la luz incandescente del fuego el mismo objeto rojizo que primero encandiló y luego castigó al granjero.
Lejos de allí, el Triunvirato se alarma tras perder el contacto con sus espías. Tras unas breves deliberaciones, deciden enviar a uno de sus agentes más prometedores, Gunnar, a echar un vistazo a lo que sucede. Este modo ofrece un primer acto que permite hacernos una idea de la profundidad narrativa del título y que se irá ampliando a lo largo del proceso de acceso anticipado. Por eso, más allá del argumento, lo que llama poderosamente la atención nada más empezar a jugar es la puesta en escena, con el ya mítico mapa en el que se desarrolla la partida.
Esencia clásica, control moderno
Desde aquí accedemos al segundo pilar de Olden Era: el uso de la mecánica tradicional de la serie. A grandes rasgos, esto se traduce en explorar mapas, reclutar héroes, desarrollar ciudades y combatir a todo tipo de enemigos. Al entrar en el juego aparecemos en un mapa global en el que aparecen representados distintos objetos, ubicaciones y fuerzas enemigas. Una parte de este se encuentra sumido en la oscuridad y solo se despejará cuando nuestros héroes exploren estas zonas. Los desplazamientos consumen puntos de movimiento, por lo que conviene pensar bien lo que vamos a hacer antes de actuar a lo loco. En función de la zona del mapa que queramos explorar, podremos avanzar con relativa libertad o vernos obligados a lidiar con las guarniciones enemigas que, apostadas en zonas estratégicas, defienden los territorios pertenecientes por alguna de las seis facciones a las que tenemos acceso desde el principio.
Con los objetos interactivos, como los Observatorios de caoba, podremos disipar la niebla de guerra. De esta forma obtenemos ventaja estratégica para calcular nuestros próximos movimientos con cautela. Si no tenemos muy claro para qué sirve un objeto específico, basta con pasar el puntero del ratón sobre él; esto se extiende también a los enemigos, donde se muestra el número de unidades a las que tendremos que hacer frente en caso de entrar en combate, su nivel de experiencia y un marcador de dificultad general con cinco calaveras que va de fácil a apocalíptica (solo apta para auténticos expertos). Los trogloditas que encontramos en nuestros primeros pasos tienen un interesante abanico de aptitudes: son criaturas mágicas que paradójicamente prefieren emplear el cuerpo a cuerpo para envenenarnos con sus lanzas tóxicas.
Conceptos básicos: combate y exploración
Una vez seleccionamos al enemigo y siempre y cuando tengamos suficientes movimientos a nuestra disposición, pasaremos al modo combate. Este tiene lugar en zonas de batalla independientes al mapa general que se dividen en espacios hexagonales. Pasamos por distintas rondas en las que primero actuará la facción que cuente con mayor iniciativa. Antes de entrar en acción, tendremos que ubicar nuestras unidades en las casillas que consideremos más adecuadas, para luego pasar al modo de acción. Hay tres tipos de ataque: cuerpo a cuerpo, ataques de largo alcance y ataques a distancia. Para evitar calcular mal nuestros movimientos es esencial no perder de vista la barra superior en la que se indican los turnos de acción, aunque tampoco podemos olvidar que existen ciertas acciones pasivas, como el contraataque, que no consumen puntos pero sí pueden resultar determinantes cuando entramos en combate.
Mientras avanzamos recogeremos tesoros y otros objetos que posteriormente podremos canjear en zonas específicas, como las guarniciones, donde se nos dará la opción de contratar a nuevos soldados para nuestro ejército si tenemos el dinero necesario. Obtener la victoria en los combates, además de ser muy satisfactorio, otorga puntos de experiencia a nuestros héroes. Al subir de nivel, podremos mejorar una de las tres habilidades pasivas de las que disponen (ofensivas, tácticas y resistencia). Sin embargo, los atributos (ataque, defensa, poder de hechizo y conocimiento) mejoran de forma aleatoria. También debemos tener en cuenta las estadísticas de combate (moral y suerte), que tienen un efecto inmediato en la actitud de las unidades que forman nuestro ejército.
Cada habilidad tiene tres niveles. Cuando alcanzamos el avanzado, podremos elegir una de tres subhabilidades. Si logramos acceder al nivel de experto, se abrirá una ventana para elegir entre una de las dos subhabilidades finales. De este modo podemos configurar a nuestro héroe en función del estilo de juego que hayamos elegido. Con un poco de suerte accederemos a la clase superior: la élite, aunque esta se reserva para fases más avanzadas en la partida.
Entre los múltiples elementos que encontramos en el mapa se encuentran las materias primas, recursos que podremos emplear para construir ciudades o mejorar nuestro ejército, entre otros. En total hay siete: oro, madera, minerales, cristales, gemas, mercurio y polvo alquímico. A veces los encontraremos en casillas sueltas del mapa; otras, tendremos que capturar construcciones pasivas, como hogueras, minas, molinos, etcétera. Las restricciones de movimiento están relacionadas con el paso de los días. Con el paso del tiempo, recuperaremos puntos de energía, veremos cómo crecen nuestras criaturas y se habilitarán nuevas opciones de edificación. Asimismo, podremos volver a abastecernos de determinados recursos. Entender nuestro lugar en el mapa es primordial para lograr un buen equilibrio entre obtención de recursos y la creación de una ciudad que nos sirva como base para ejecutar el resto de las funciones que están en nuestro repertorio.
Como podréis ver, todo lo que sucede en el mapa está interconectado de una forma u otra. Uno de los aspectos más importantes de Olden Era se encuentra en el manejo de las ciudades, ya que son ellas las que marcan el ritmo de nuestro progreso. Para crearlas, es necesario acceder al punto neurálgico desde el que partimos al inicio de cada mapa. Desde aquí no solo podremos mejorar los atributos de nuestro ejército, como el número de soldados y criaturas y sus respectivas habilidades, sino también manejar los conceptos básicos del comercio. Desde las tabernas podremos reclutar a nuevos héroes (previo pago de un módico precio). Nosotros decidimos cuántos héroes queremos controlar, pero el sistema está claramente pensado para hacer uso de varios al mismo tiempo. De este modo exploramos con más rapidez el mapa, dividimos las fuerzas de cara al combate y controlamos mejor la inferencia de jugadores contrarios (recordad que la campaña es un entorno vivo en el que luchamos frente a un oponente, sea controlado por un humano o por la inteligencia artificial).
El intercambio de recursos y artefactos, así como la obtención automática de oro y la ganancia de nuevas aptitudes únicas para cada facción son otras de las ventajas a las que tendremos acceso en nuestras urbes.
Las facciones, el aspecto más decisivo.
A todo esto hay que añadir la variedad que aportan las facciones a cada elemento de la jugabilidad. Cada una cuenta con sus propios edificios y héroes. Al estar estas asociadas a su propio tipo de terreno, la mecánica también varía. Lo más interesante de este aspecto es que todas se rigen por sus propias leyes intrínsecas, con las que se puede llegar a modificar las reglas básicas del juego. Su avance dependerá de ganar puntos de ley, con los que aumentamos el nivel de nuestra facción. Por cada nivel obtendremos a su vez sellos de leyes que invertiremos en desbloquear leyes más poderosas. Por otro lado, las unidades son variadas, van desde el espadachín al saetero, pasando por grifos, tejedoras de luz, caballería, inquisidores y los potentes y decisivos ángeles, que requieren, además de una importante inversión económica, haber obtenido gemas previamente.
Si en vez de elegir el modo Campaña nos decantamos por empezar una nueva partida, podremos elegir entre cuatro tipos: arena, un modo rápido en el que seleccionamos un héroe, su equipamiento y nos batimos con un oponente; clásico, donde controlamos a varios héroes; un solo héroe, que básicamente es el modo clásico con la restricción de manejar a un solo héroe que, de morir, nos devolverá al menú principal; y escenarios, pequeños fragmentos de la historia general de Jadame. A continuación, tendremos que elegir una de las diez plantillas con las que contamos, en las que varía el número máximo de jugadores, el modo de juego y las condiciones de victoria. Solo entonces podremos elegir una de las seis facciones a las que este EA nos da acceso: Templo, Necrópolis, Foresta, Colmena, Cisma y Mazmorra. Como decíamos anteriormente, cada una cuenta con su propio set de habilidades y unidades, que van desde las más convencionales (Templo) hasta las más feroces (Mazmorra). Algunas están pensadas para el uso de magia y ataques a distancia (Cisma, Foresta) y otras ofrecen una mezcla entre el cuerpo a cuerpo y los hechizos (Colmena, Necrópolis).
Si unimos todos los conceptos que hemos ido desgranando hasta este punto, veremos la enorme variedad de opciones que ofrece esta precuela. El tercer pilar que sostiene el enorme peso de este Heroes of Might and Magic: Olden Era se encuentra en la comunidad, o lo que viene a ser lo mismo: en las opciones que encontramos a la hora de crear mapas y escenarios específicos con los que disfrutar en el modo multijugador. Es evidente que, tratándose de un acceso anticipado, este aspecto es el que menos elaboración tiene por el momento. Sin embargo, no es algo muy relevante si tenemos en cuenta el interés que suscita el modo básico de juego, la campaña o los desafíos, donde tendremos que superar una serie de retos con un héroe por defecto. El contenido no solo es muy superior al que esperábamos encontrar, sino que muestra una cantidad y variedad de opciones que puede llegar a abrumar a los que sean primerizos en estas lides.
Una buena dosis de esencial tradicional
Ya sabíamos que la intención de Unfrozen era recuperar la esencia de la franquicia, o más específicamente de la tercera entrega, que seguramente es la más apreciada por los aficionados, pero siendo francos, no imaginábamos que el resultado fuese ya a estas alturas tan sorprendente. Hay aspectos en los que no hemos profundizado, como en la posibilidad de equipar a nuestros héroes con armas secundarias o en la variedad de hechizos y en el enorme árbol que iremos desbloqueando paulatinamente. Hay otros que directamente no hemos mencionado, como la variedad que promete el multijugador o la presencia de un tutorial que, unidos a los seis modos de dificultad, permitirá a todo tipo de jugadores disfrutar del juego independientemente de la experiencia que tengan en el género o más específicamente con la franquicia. Lo cierto es que el contenido invita a jugar durante horas, al igual que un nivel de rendimiento en el que no hemos entrado en muchos detalles porque, por lo que hemos podido ver, está a un nivel bastante notable.
Además, podemos disfrutar de él en español, aunque encontraremos algunos elementos sin traducir que previsiblemente irán añadiéndose con el paso del tiempo. Se espera que Heroes of Might and Magic: Olden Era pase por un periodo aproximado de un año de acceso anticipado, pero no hay ninguna confirmación al respecto. Lo que sabemos a ciencia cierta es que, con la cantidad de contenido que ofrece actualmente, tenemos diversión para rato. Habrá que estar muy atentos a la versión definitiva, ya que promete ser el regreso por todo lo alto de una franquicia que, ahora sí, parece querer recuperar el trono que le pertenece.
Hemos realizado estas impresiones en PC (Steam) con un código proporcionado por Hooder Horse.