Análisis Adorable Adventures: Reunimos a un pequeño jabalí con su familia en esta hermosa y relajante aventura (PC, PS5, Xbox Series X)
Los juegos relajantes o cozy games ocupan desde hace ya bastante tiempo un lugar importante en la industria. Aunque como suele suceder en estos casos el número de propuestas que llegan al mercado depende de varios factores, no cabe duda de que los ejemplos más exitosos del género han sido (y siguen siendo) un filón casi inagotable de dinero para sus desarrolladores. Ahí está el caso de Animal Crossing, Tomodachi Life o de otros ejemplos que en los últimos años han puesto el acento en ofrecer aventuras calmadas y relajantes, en el que el tiempo pasa realizando tareas mundanas, pero sorprendentemente gratificantes (exactamente igual que en la vida real). Muchos jugadores siguen rechazando el concepto, pero es innegable que hay un gran sector del público que disfruta con aventuras más tranquilas, que no exigen grandes esfuerzos, sino más bien todo lo contrario.
Adorable Adventures viene a engrosar el catálogo de los juegos relajantes que se alejan de la fórmula del RPG tradicional para poner al jugador en la piel de un personaje, en este caso un animal, un jabalí llamado Boris, que tras extraviarse ha de hacer todo lo posible por reunirse de nuevo con su familia. Para lograr tal hazaña no tendrá que luchar contra temibles jefes finales o monstruos que le acechan detrás de cada esquina, sino algo mucho más sencillo: seguir la estela que dejan tras de sí sus allegados, solucionando algún que otro puzle y conociendo al resto de criaturas que pueblan el mundo en el que vive.
Boris, el jabalí valiente
La aventura de Boris es sobre todo contemplativa. Comienza en el interior de un hermoso bosque en el que comenzamos a entender los conceptos básicos de la mecánica de juego. El primer aspecto a tener en cuenta es el olfato. Basta con pulsar un botón para ver cómo aparece en pantalla una estela rosada perteneciente a nuestra madre que nos guiará por el camino correcto.
Pese a que el bosque no es muy grande, sí es posible perderse o desorientarse, dado que es un pequeño mundo abierto dividido en varias zonas. Lo segundo que llama nuestra atención es la necesidad de realizar embestidas para superar algunas barreras naturales, como pilas de madera o escombros, una cualidad en la que Boris destaca por su fuerza inherente. El control del jabalí es asequible e intuitivo.
A través de la voz del narrador, que describe las acciones que debemos realizar a modo de tutorial utilizando un tono propio de cuentos o fábulas, vamos explorando nuevas opciones de juego. Además de seguir la estela de su madre, Boris puede distinguir otros olores, pero para ello primero tendrá que acceder al olfatómetro e ignorar las esencias que le puedan confundir. Como para poder liberar a su progenitora necesitaremos la ayuda de sus hermanos, otros jabatos dispersos por el mapa, nos centramos en su esencia para dar con ellos. Para ello será menester encontrar los cebollinos que nos impiden captar correctamente el rastro de nuestros hermanos. Una vez hallados varios, podremos ignorar su aroma para centrarnos en seguir buscando a nuestros congéneres.
Una mecánica simple pero efectiva
A grandes rasgos, esta es la mecánica del juego. Mientras buscamos a nuestros familiares nos cruzaremos con olores de otras plantas que impiden que cumplamos nuestro objetivo con facilidad. El caso de los cebollinos se repite con muchas otras plantas. Algunas tienen una utilidad específica, como los hongos estípticos. Una vez encontrados todos, los podremos emplear como linterna para iluminar las zonas más oscuras del mapa, que suelen ser las cuevas que se encuentran tras las diferentes cascadas del bosque. Hay otros casos, como las zanahorias, que nos permitirán llamar la atención de otros de los animales que pululan por la espesura, caso de los conejos. Así, encontrar níscalos, siemprevivas o brezos nos permitirá eliminarlos de nuestro rango de olores para centrarnos en otros aspectos más importantes, no solo centrados en encontrar a nuestros hermanos.
Por el camino nos topamos con algunos elementos que nos han llamado la atención. Boris puede encontrar el lugar de descanso del narrador y darse allí una ducha; las trufas negras muestran pequeños circuitos de carrera que tendremos que superar en un tiempo determinado para rellenar así nuestra libreta con sellos y logros. Hay más detalles graciosos, como anotar un gol con una pelota, lo que nos lleva a recibir una lluvia de confeti y el aplauso del público, o los circuitos de obstáculos, algo más complejos que los de velocidad dado que para superarlos tendremos que mostrar algo más de pericia controlando a Boris. Nuestro jabalí es capaz de alcanzar bastante velocidad corriendo, pero tampoco es cuestión de ir por ahí como pollos sin cabeza. Que el mapa sea abierto y no lineal nos obliga a tener en cuenta nuestra ubicación si queremos seguir el sendero más cómodo para encontrar a nuestros hermanos y liberar a nuestra madre.
Al margen de lo que podríamos llamar nuestra misión principal, hay una serie de objetivos secundarios que nos obligarán a ponernos las pilas para completarlos. Encontrar el lugar idóneo para sacar fotos a zonas pintorescas es uno de ellos, como también limpiar los cubos de basura que encontramos por la zona o derribar los montículos de piedra que han dejado los humanos a su paso por el bosque. Estas tareas no se pueden cumplir olfateando: tendremos que explorar y prestar atención a los pequeños detalles del mapa para encontrarlas todas. Hay más secretos, como pistas para detectar tesoros ocultos o dibujos específicos para decorar el jardín del narrador.
Muchas de las actividades que realizamos tienen un componente no solo lúdico, sino también didáctico. El mejor ejemplo es la zona de las ascuas, una parte del bosque que ha sufrido un incendio y en el que se nos pedirá que reguemos determinados lugares para extinguir los focos que siguen emitiendo calor. Aquí se explican las consecuencias de las acciones humanas, cómo sufre el bosque, las plantas y animales que en él habitan. El tono de la partida cambia de alegre a sombrío; la agradable música que nos suele acompañar se ensordece y transmite una sensación de tristeza con la que se logra que quienes no lo hagan ya entiendan las consecuencias que tiene no cuidar la naturaleza que nos rodea.
El propio narrador emplea un tono un tanto infantil que refuerza la sensación de que el juego se ha desarrollado teniendo en mente un público más bien joven, aunque no por ello deja de ser entretenido e interesante para personas entradas en edad.
Un mundo hermoso
No hay mucho más que destacar en lo que a la jugabilidad respecta. La mecánica es sencilla, algo repetitiva y da la sensación de poder haber dado mucho más de sí. La duración del juego, que ronda las cuatro horas si queremos exprimir todo su jugo (obtener todos los coleccionables y demás), es otro de los aspectos que nos han chocado un poco. Aunque está claro que no era el objetivo de Wild Sheep Studio, las posibilidades de este encantador bosque sugieren que se podría haber aspirado a ofrecer algo un poco más variado. Hay situaciones divertidas y otras que son directamente adorables entre hermanos.
Gran parte de la culpa de que tengamos esta impresión la tiene el apartado técnico del juego, que sorprende por la calidad en el diseño de los jabalís y por la atmósfera que transmiten los momentos de exploración. Aunque no es muy exigente a nivel técnico, ofrece momentos muy lindos gracias a un trabajo magistral con la iluminación y la elección de una paleta de colores muy distinguida para las distintas áreas que exploramos. Un mapa un poco más dinámico hubiese sido de agradecer para garantizar que no nos perdamos ninguno de los rincones de este hermoso mundo, en el que además de subrayar la importancia de la familia, se rinde tributo a la naturaleza con un trabajo gráfico muy por encima de lo que el género nos tiene acostumbrados.
Conclusión
Si somos amantes de los animales y de la naturaleza, Adorable Adventures permite disfrutar de ambas cosas por medio de un entrañable vehículo narrativo, Boris, a través de una mecánica sencilla y divertida. Esta entrañable aventura destaca por hacer gala de un hermoso apartado gráfico que sorprende por su calidad y engancha por la facilidad con la que nos sumergimos en su mundo. Su puesta en escena transmite la impresión de que el juego está dirigido a un público joven. El hecho de que llegue doblado y traducido al español refuerza esta idea, algo a lo que también contribuye el hecho de que sus mecánicas tengan una parte didáctica relacionada con el funcionamiento del mundo y de la naturaleza.
Sin embargo, esto no quiere decir que si tenemos ya cierta edad no sea posible disfrutar de él. Nada más lejos de la realidad, no imaginamos una mejor forma de cerrar un día estresante que olvidándonos un rato del mundo en compañía de este adorable protagonista peludo. Aunque nos hubiese gustado ver algo más de énfasis a la hora de expandir la mecánica o en extender algo más el argumento, no podemos negar que mientras dura es una experiencia de la que vale la pena disfrutar siempre y cuando tengamos claro qué es lo que nos vamos a encontrar. Y lo que encontramos es una aventura sin grandes pretensiones que logra cautivar por su peculiar enfoque naturalista.
Hemos analizado este juego en PC (Steam) con un código de descarga proporcionado por pqube.