Con la incorporación de Predator Badlands al catálogo de Disney+, la película ha encontrado una nueva vida. Lejos del bullicio del estreno, el público puede ahora detenerse a apreciar los detalles, analizar las miradas y los silencios, y redescubrir la odisea de Dek (Dimitrius Schuster-Koloamatangi) y Thia (Elle Fanning) con un detalle casi arqueológico. Como suele ocurrir cuando una franquicia resucita, surge la inevitable pregunta: ¿hacia dónde quiere llevar ahora Dan Trachtenberg el universo yautja?
El director, responsable del inesperado resurgimiento de la saga con Predator: La presa, continúa al timón. A pesar de su acuerdo de primera opción con Paramount Skydance Corporation, ha confirmado que seguirá desarrollando el futuro de Depredador simultáneamente con otros proyectos. En Hollywood, la continuidad creativa es un privilegio, y Trachtenberg parece decidido a protegerla con la misma dedicación que un yautja a su código de honor.
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Tras experimentar con las cacerías en diferentes épocas y explorar el concepto en propuestas como Predator: Asesino de asesinos, el cineasta decidió tomar un riesgo calculado: situar a uno de los cazadores en el centro de la historia. Dek, que antes era una figura en la sombra, se convirtió en el protagonista. Humanizar al monstruo sin perder su naturaleza brutal era un equilibrio delicado, pero también un paso necesario para evitar la repetición mecánica de la fórmula.
Ahora, el siguiente paso apunta todavía más alto. En declaraciones a ScreenRant, Trachtenberg desvela que ya trabaja con el equipo de diseño en la creación de la madre de Dek, la primera yautja hembra que veremos en acción real dentro de la saga. El concepto no es nuevo en otros formatos -ha habido depredadoras en cómics y en el videojuego Predator: Hunting Grounds, considerado el único técnicamente canónico fuera del cine-, pero sí lo es su salto definitivo a la gran pantalla.
"Hasta ahora, nunca hemos visto a una yautja femenina en una película, solo en los cómics", indica el director. "Aún no hemos empezado a trabajar en el diseño, me estoy centrando en cómo debería presentarse su personaje, quiero que sea sorprendente", remataba. "Probablemente no sigamos al pie de la letra cómo aparecen en los cómics", puntualizaba.
El director afirma que está esforzándose por evitar clichés fáciles, buscando expandir la mitología en lugar de ofrecer una simple "versión femenina" de lo ya visto. El final de Badlands deja el terreno preparado para un conflicto inminente. Tras vencer a su padre, Njohrr, Dek obtiene el camuflaje y el reconocimiento como guerrero. Sin embargo, la aparición de una colosal nave en el horizonte y su declaración -"mi madre"- presagian un enfrentamiento que no será precisamente conciliador. La saga no aspira a ser más grande, algo que lo está logrando poco a poco, sino a profundizar en su narrativa. Quizá aún falte tiempo para conocer el siguiente movimiento. Mientras tanto, la caza continúa en Disney+.