La nueva película de Tom Cruise, dirigida por Alejandro González Iñárritu, se ha convertido en uno de los grandes descalabros de la taquilla de 2026. Digger, una sátira negra con un presupuesto que se habría disparado hasta situarse entre los 160 y 180 millones de dólares, apenas ha recaudado 8 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá durante su primer fin de semana, según las primeras estimaciones. La cifra podría quedarse finalmente en torno a los 7,5 millones cuando se publiquen los datos definitivos.
El resultado está muy lejos de las previsiones que manejaba Warner Bros. El estudio confiaba en que la presencia de Cruise y el prestigio de Iñárritu, responsable de películas como Birdman y El renacido, permitieran alcanzar al menos entre 18 y 20 millones de dólares en el debut. Incluso esa cantidad habría resultado decepcionante para una producción de semejante tamaño. Los analistas calculaban que Digger necesitaba acercarse a los 40 millones en su estreno para justificar una inversión tan elevada.
Un fracaso histórico para Tom Cruise en su estreno
La situación empeoró durante las semanas previas al estreno debido a las malas críticas y al escaso entusiasmo generado por la película. Finalmente, Digger ha debutado en quinta posición, por detrás de Verity, el thriller psicológico protagonizado por Anne Hathaway y Dakota Johnson, y de otros tres títulos que ya estaban en cartelera.
Warner Bros. incluso intentó convertir las críticas negativas en parte de su campaña publicitaria. Uno de sus anuncios invitaba al público a "decidir por sí mismo" después de que algunos críticos calificaran la película de desagradable o desconcertante. Durante horas, se han visto vídeos que hacían mofa de las críticas para intentar capitalizar el interés. La estrategia tampoco parece haber funcionado fuera de Estados Unidos, pues Digger apenas ha conseguido 12 millones de dólares en 73 mercados internacionales, para un estreno mundial de unos 20 millones. Un fracaso.
El problema es especialmente grave por sus costes. El proyecto recibió inicialmente luz verde con un presupuesto de 125 millones de dólares, pero los retrasos durante la producción elevaron considerablemente la factura. A ello se suman unos 100 millones destinados a marketing internacional. Según fuentes de la industria citadas por Variety, la película necesitaría alrededor de 350 millones de dólares para alcanzar el equilibrio, aunque Warner Bros. sitúa esa cifra en 300 millones.
Con los exhibidores quedándose aproximadamente con la mitad de la recaudación y Cruise participando en los ingresos desde el primer dólar, Digger podría provocar pérdidas de entre 150 y 200 millones de dólares únicamente en su recorrido cinematográfico. Los ingresos posteriores procedentes del alquiler digital, las ventas, el streaming y la televisión podrían reducir el golpe, pero no evitarían un importante agujero para el estudio.
El fracaso llega, además, en un momento especialmente delicado para Warner Bros. Tras los tropiezos de The Bride y Supergirl, el estudio encara la inminente adquisición por parte de Paramount, prevista para cerrarse el 6 de octubre. Ese mismo día está previsto que abandonen sus puestos los responsables Mike De Luca y Pam Abdy, cuya etapa había dejado grandes éxitos en 2025 como Sinners, Una película de Minecraft y Weapons.
Mientras tanto, la gran sorpresa de la semana ha sido Verity. La adaptación de la novela de Colleen Hoover ha debutado en primera posición con 32,6 millones de dólares, superando ampliamente a la millonaria producción de Cruise e Iñárritu. Un resultado que convierte el estreno de Digger en uno de los grandes batacazos de Hollywood de este año.