En un momento en el que la industria de los videojuegos y el entretenimiento apuesta decididamente por la automatización y la inteligencia artificial generativa para acelerar procesos creativos y reducir costes, Games Workshop, la icónica empresa británica responsable de Warhammer 40,000 y Age of Sigmar, ha roto con la tendencia dominante al prohibir totalmente el uso de IA en su producción de contenido y diseño creativo.
Warhammer dice no a la IA: la compañía Games Workshop prohíbe los generadores de diseño automático y blinda su contenido creativo
La decisión, anunciada por el CEO Kevin Rountree durante la presentación de los últimos resultados financieros de la compañía, establece una política interna extremadamente cautelosa: la IA no puede generar contenido ni apoyar de forma alguna los procesos de diseño de miniaturas, narrativas o arte conceptual. Solo un número muy reducido de directivos sénior podrá experimentar con herramientas generativas, aunque, como admitió Rountree con franqueza, ninguno de ellos está "especialmente entusiasmado" con la tecnología hasta ahora.
"El desarrollo de IA es un tema muy amplio, y para ser honestos no soy un experto en ello", reconoció Rountree, subrayando que, más allá del marketing tecnológico, la compañía prefiere apostar por el talento humano que ha definido la estética y el espíritu de su universo desde sus inicios.
Lejos de recortar puestos o reemplazar artistas con algoritmos, Games Workshop ha reforzado su estructura creativa: durante el último periodo ha contratado más personal en áreas creativas como arte, escritura y escultura para sus estudios internos. Este movimiento contrasta con empresas de otros sectores, que buscan reducir costes o redimensionar equipos mediante herramientas de IA.
La explicación es clara: según la compañía, el valor diferencial de Warhammer no está en la eficiencia de producción, sino en la expresión artística única, la identidad estética y narrativa forjada por décadas de trabajo humano. El temido uso de IA generativa, polémico en los últimos años, no solo podría diluir esa identidad, sino poner en riesgo la protección legal y la gestión de la propiedad intelectual, un activo central para la marca. De hecho, sólo tenéis que echarle un ojo a la enorme cantidad de montajes, copias y fanfics de Warhammer 40,000 disponibles elaborados con poco mimo, nulo gusto y una pátina de IA por aquí y por allá.
Una postura contraria a la industria
Mientras gigantes del entretenimiento y desarrolladores de videojuegos integran IA en flujos creativos -desde generación de guiones hasta texturas o personajes-, Games Workshop ha elegido resistir a la corriente. No se trata de una prohibición absoluta de experimentar con la tecnología, pero sí de una restricción firme en la fase de producción, con énfasis en asegurar que la autoría humana permanezca inalterada en cada pieza de arte, historia o miniatura que lleve el sello Warhammer.