En Granada se alza un coloso de hormigón que, a menudo, parece más un monumento al sinsentido que una obra de ingeniería. La presa de Rules, con una capacidad de retención de 110 hm³, fue construida para garantizar el suministro de agua a la Costa Tropical. Sin embargo, este invierno la lógica se invirtió: miles de litros de agua se vertieron directamente al mar mientras los agricultores, a tan solo diez kilómetros, observaban impotentes lo que podría haber sido su salvación. Tras dos décadas de fotografías oficiales, discursos y promesas, las tuberías necesarias para transportar el agua a los campos siguen sin existir.
No es ciencia ficción: la colosal muralla de hormigón que blinda a España frente a la catástrofe y se erige como su auténtico seguro de vida
Nuestra confianza hídrica se puede describir como músculos de hormigón con venas débiles. España no construyó presas por capricho. La escasez de lluvia, los torrentes repentinos y las sequías prolongadas obligaron a la creación de una de las redes de presas más extensas de Europa, con 2453 presas en explotación, 1300 de ellas grandes. Según la SEPREM, somos el país con más presas por millón de habitantes del mundo. Estas presas actúan como nuestra muralla, protegiéndonos de riadas que pueden descargar más de 5600 hm³ de agua sobre el terreno en cuestión de días.
Tras las recientes lluvias torrenciales, muchas zonas habrían quedado inundadas sin la protección de estos muros. Sin embargo, la seguridad que brindan no es permanente. El sistema está envejeciendo y la vigilancia es insuficiente. España cuenta con 919 presas catalogadas como "riesgo alto", donde un fallo podría tener consecuencias fatales. Jesús Contreras, ingeniero de Caminos y presidente del Comité de Auscultación de SPANCOLD, advierte que entre 120 y 130 presas grandes presentan problemas estructurales graves, y en otras 160 los desagües de fondo funcionan solo parcialmente.
La falta de personal es un problema importante, ya que los ingenieros deben supervisar decenas de presas. Además, la edad media de estos muros supera los 50 años. La inversión en mantenimiento ha disminuido un 57% desde el año 2000, y la acumulación de sedimentos reduce la capacidad de almacenamiento de agua cada año. Lo que antes era un sistema seguro, hoy se acerca a su límite.
El desafío no reside en construir más embalses, sino en mantener adecuadamente los que ya existen. Modernizar los sistemas de riego, reparar fugas y reutilizar aguas depuradas son medidas urgentes. Nuestra red de presas del siglo XX nos ha proporcionado tiempo, pero ese tiempo se está agotando. Si no tomamos medidas, la muralla de hormigón que nos protege podría un día no ser suficiente. Y entonces, la naturaleza no mostrará piedad.