En cualquier hogar, por limpio que esté, las cucarachas son capaces de encontrar un escondite perfecto. Estos insectos aprovechan grietas mínimas, rincones oscuros y cualquier fuente de calor para instalarse y reproducirse. Según el Centro Nacional de Información de Pesticidas de EE.UU. (NPIC), uno de los lugares más habituales donde se concentran es la parte trasera del frigorífico, un electrodoméstico esencial en la cocina que, sin quererlo, crea el microclima perfecto para esta plaga.
El motor del frigorífico genera calor constante y humedad, lo que, sumado a la oscuridad y al difícil acceso para las personas, se convierte en un escondite privilegiado. Allí, las cucarachas pueden formar colonias enteras, depositar sus huevos y permanecer ocultas durante semanas sin ser detectadas. Los expertos explican que incluso en viviendas impecables, este rincón sigue siendo un imán para estos insectos.
Calor, humedad y rincones ocultos
El problema no se limita a la incomodidad estética. Diversos estudios, como los publicados en Environmental Health Perspectives, advierten de que las cucarachas son portadoras de bacterias como Salmonella o E. coli, además de provocar alergias y agravar cuadros de asma en personas sensibles. Su proximidad a la cocina y a los alimentos supone, por tanto, un riesgo sanitario directo.
Aunque la parte trasera del frigorífico sea su escondite predilecto, no es el único. Los especialistas en control de plagas señalan que también se instalan bajo la base del electrodoméstico, en las rejillas que separan el suelo, en armarios poco iluminados e incluso dentro de mochilas o bolsas que han entrado en la vivienda. Su capacidad de adaptación y rapidez para colonizar nuevos espacios hacen que una plaga pueda pasar desapercibida hasta que los insectos comienzan a aparecer a plena vista.
Prevención y control doméstico
Para prevenir su presencia, los expertos recomiendan combinar la limpieza diaria con medidas más estructurales: sellar grietas, reparar fugas de agua y guardar la comida en envases herméticos. También es clave sacar la basura a diario y no dejar restos al alcance de estos insectos, incluidos los alimentos de las mascotas. Cuando ya han invadido la vivienda, las trampas adhesivas o estaciones específicas resultan más seguras y eficaces que el uso indiscriminado de pesticidas.
El frigorífico, por tanto, se convierte en un símbolo de cómo los espacios cotidianos pueden transformarse en refugios inesperados para una de las plagas más persistentes del mundo.