Hay series que desaparecen del catálogo de una plataforma y, con el tiempo, parecen desaparecer también de la memoria colectiva. Estación Once es uno de esos casos. Estrenada en 2021, en plena resaca de una pandemia que había cambiado por completo nuestra forma de entender este tipo de historias, esta miniserie posapocalíptica pasó relativamente desapercibida entre el gran público pese a contar con una de las mejores recepciones críticas de su generación.
Y no es una exageración: la producción de HBO llegó a alcanzar un 98 % de valoración de la crítica en Rotten Tomatoes y acumuló siete nominaciones a los Emmy. Desgraciadamente, lejos de convertirse en uno de los grandes fenómenos televisivos de su época -algo que podría haber sido-, acabó encontrando su público con el paso del tiempo. Ahora, además, existe un problema añadido para quienes quieran descubrirla: Estación Once ya no está disponible en ninguna plataforma de streaming en España tras su retirada de HBO Max.
Estación Once es una gran serie de HBO que imaginó el colapso de la civilización tras una pandemia y que, pese a su extraordinaria recepción, terminó convertida en una joya de culto
La serie adapta la novela homónima de Emily St. John Mandel, publicada en 2014, y fue concebida como una miniserie de diez episodios con un principio y un final definidos. Su punto de partida es tan reconocible como inquietante para todos los seres humanos. En la historia, una pandemia de gripe extremadamente letal provoca el colapso de la civilización y acaba con el 99,9 % de la población mundial.
La producción llegó a televisión cuando el COVID-19 todavía estaba muy presente en la vida cotidiana, una circunstancia que pudo influir en la recepción de una ficción que situaba precisamente a una pandemia en el centro de su argumento. Para muchos espectadores, enfrentarse a una historia de este tipo podía resultar demasiado cercana a una realidad que acababan de experimentar.
Creada por Patrick Somerville y con Hiro Murai entre sus directores, la serie está protagonizada por Mackenzie Davis y Himesh Patel. Pero Estación Once no pretende ser simplemente otra historia de supervivientes recorriendo un mundo en ruinas. Su principal diferencia está precisamente en aquello que decide contar después del desastre.
La narración viaja entre los primeros días de la pandemia y un futuro situado veinte años después, cuando los supervivientes intentan reconstruir sus vidas en una sociedad completamente transformada. Hay espacio para la supervivencia, pero también para la cultura, los recuerdos, la pérdida y la necesidad de recuperar los vínculos humanos.
Ese enfoque convierte a Estación Once en una propuesta especialmente singular dentro del género posapocalíptico, muy diferente a todo lo visto hasta la fecha. En lugar de utilizar el fin del mundo como una excusa para encadenar enfrentamientos, la serie utiliza la catástrofe para preguntarse qué queda de nosotros cuando desaparece prácticamente todo lo que conocemos. No es una respuesta sencilla.
La producción recibió siete nominaciones a los Emmy de 2022, en categorías como mejor actor protagonista, dirección, guion, fotografía, banda sonora, montaje y edición de sonido, aunque finalmente no ganó ninguna. También fue reconocida en otros premios como los Hugo y los Peabody. Años después, quizá lo más interesante de Estación Once sea precisamente su manera de abordar un escenario que conocemos demasiado bien y que, seamos honestos, está muy trillado en televisión. No busca convertir el apocalipsis en un espectáculo, sino explorar cómo las personas encuentran motivos para seguir adelante, conservar sus recuerdos y recuperar aquello que daba sentido a sus vidas antes de que el mundo cambiara para siempre.