Tesla ha decidido extender el uso del conocido "Modo Centinela" a todos sus vehículos y concesionarios tras una oleada de actos vandálicos registrados en Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos. El sistema, que permite a los coches actuar como cámaras de vigilancia inteligentes, se ha convertido en una herramienta clave frente a los ataques dirigidos contra la compañía de Elon Musk, especialmente desde que este fue designado por Donald Trump como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
El Modo Centinela se activa automáticamente cuando el vehículo detecta movimientos sospechosos. Funciona en tres fases: vigilancia pasiva, alerta con notificaciones y grabación, y finalmente, activación de alarmas sonoras, luces parpadeantes y envío de notificaciones al móvil del propietario. Aunque no puede evitar los actos de vandalismo en sí, sí graba evidencia clave que puede ser usada en investigaciones o procedimientos judiciales.
Terrorismo doméstico
De hecho, ya ha permitido identificar a varios agresores que atacaron instalaciones de Tesla con cócteles molotov, generando acusaciones federales por terrorismo doméstico. Sin embargo, el sistema no está exento de inconvenientes. Su uso intensivo agota rápidamente la batería de los vehículos, y deja de funcionar cuando esta cae por debajo del 20%.
Aunque una reciente actualización promete reducir el consumo energético en un 40%, algunos usuarios siguen señalando este punto como una desventaja, especialmente en lugares donde el acceso a cargadores es limitado. Además, el sistema puede ser contraproducente: algunos expertos señalan que su visibilidad podría incentivar ataques más sofisticados por parte de quienes buscan sabotear a la empresa.
En Europa, y particularmente en países como España, el uso del Modo Centinela choca con el Reglamento General de Protección de Datos. La legislación prohíbe grabar imágenes en la vía pública si no se trata de cámaras instaladas por cuerpos de seguridad del Estado. Así, en caso de usar el Modo Centinela en una calle o aparcamiento público, los propietarios podrían enfrentarse a multas, como ocurrió en 2021 con un conductor en A Coruña sancionado con 1.000 euros por grabaciones no autorizadas.
Aun así, Tesla mantiene su apuesta por esta tecnología como medida disuasoria en un contexto de creciente tensión política y empresarial. El Modo Centinela no solo refuerza la imagen de la marca como símbolo de innovación, sino que se alinea con el discurso de Musk sobre autonomía y vigilancia digital. Pero mientras en Estados Unidos se aplaude su eficacia, en Europa persiste el debate: ¿es aceptable vigilar el entorno desde un coche privado? La respuesta, por ahora, depende más de la geografía que de la tecnología.
Por qué es ilegal este modo en España
En España, el uso del Modo Centinela de Tesla es ilegal si graba imágenes en la vía pública porque vulnera la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea. Según esta normativa, la captación de imágenes en espacios públicos está estrictamente reservada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y solo puede hacerse bajo supervisión legal.
Al tratarse de un entorno donde las personas pueden ser grabadas sin su consentimiento, se considera una intromisión en su privacidad. Por tanto, las grabaciones realizadas por vehículos privados como los Tesla no solo no pueden usarse como prueba judicial sin autorización previa, sino que además pueden acarrear sanciones administrativas para el propietario del vehículo por violar derechos fundamentales de terceras personas.