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El caracol africano gigante invade EE.UU: devora cultivos y transmite un parásito cerebral causando 40 millones en daños

En Florida, el caracol africano gigante regresa: 12 dientes, devora cultivos y cemento, ya causa daños millonarios y preocupa por un parásito que ataca el cerebro.

Florida se enfrenta de nuevo al caracol africano gigante. Esta especie invasora, que ha protagonizado tres brotes importantes en apenas 60 años, ha obligado a las autoridades a gastar más de 40 millones de dólares en intentos de erradicación. Se han puesto barrios enteros en cuarentena, se han vertido toneladas de veneno y, aun así, el molusco sigue causando estragos.

Vuelven los estragos: el caracol africano gigante en Florida con 12 dientes, destroza cultivos y cemento, tiene un parásito que ataca el cerebro y produce daños superan 40 millones

Con más de 12 dientes microscópicos, el caracol no solo devora cultivos y plantas ornamentales: también raspa pintura, mortero e incluso hormigón. Además, es portador de un parásito que puede atacar el cerebro humano, generando un riesgo invisible y letal. Mientras Florida lo combate a golpe de pesticida y patrullas nocturnas, en África y Asia esta misma especie se cría, se consume y se transforma en cosméticos o sensores de contaminación. El mismo animal que aterroriza barrios de Miami y Pasco genera ingresos y oportunidades económicas en otros países.

El caracol africano gigante es un molusco terrestre que puede superar los 30 centímetros y casi un kilogramo. Su radula, un "papel de lija" con más de 12 dientes, le permite raspar hojas, corteza, madera o cualquier superficie con materia orgánica o calcio. Originario del este de África, hoy ha invadido más de 50 países, desde la selva amazónica hasta suburbios de Tokio y Florida.

Su historia en Estados Unidos es un cúmulo de errores humanos. El primer brote comenzó en los años 60, cuando algunos niños liberaron a estos seres, criados como mascotas, en Miami. La especie comenzó a reproducirse rápidamente, quizás por las condiciones climáticas.

Apenas 18 caracoles y sus miles de huevos colapsaron las primeras medidas de control de la región, costando alrededor de un millón de dólares. En 2010-2011, un segundo brote llegó desde Nigeria por culpa del contrabando; aunque se intentó atajar rápido, con 160 caracoles destruidos y 26 millones de dólares en gastos. En 2022, cuando parecía erradicada, la la especie reapareció en Pasco, impulsada por el mercado negro: se vendían huevos a 100 dólares y adultos a 500 dólares por pareja.

El caracol africano gigante es un molusco terrestre que puede superar los 30 centímetros y casi un kilogramo

Su impacto en el ecosistema es total. Puede consumir más de 500 especies vegetales, atacar muros y tuberías en busca de calcio, y su baba ácida provoca corrosión y cortocircuitos. El parásito cerebral que alberga causa meningitis eosinofílica, con síntomas que van desde dolores de cabeza hasta parálisis y muerte. La reproducción de este molusco es explosiva y tiene varios problemas asociados. Es hermafrodita, puede almacenar esperma durante años y poner cientos de huevos varias veces al año. Durante las habituales sequías en África o en las etapas frío entra en estivación, resistiendo pesticidas hasta que las lluvias lo despiertan.

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Florida responde con venenos que destruyen su moco, con constantes patrullas nocturnas o perros rastreadores y técnicas de ADN ambiental, pero la erradicación del molusco sigue siendo temporal. Este caracol gigante es un recordatorio brutal de cómo decisiones humanas aparentemente pequeñas pueden tener consecuencias gigantescas.