Netflix ha dado por cerrado Alice in Borderland sin un gran comunicado de "cancelación", pero con una pista mucho más difícil de ignorar: en su publicación oficial del informe semestral de audiencia (julio–diciembre de 2025) se refiere a la tanda más reciente como la "tercera y última temporada". En la práctica, es la manera más discreta de certificar que los juegos han terminado, tal y como confirma Screenrant.
La paradoja es que el cierre llega con números que, para la propia Netflix, son perfectamente defendibles. En ese mismo resumen de rendimiento, la plataforma atribuye a la temporada final alrededor de 25 millones de "views" en el periodo analizado. Y conviene subrayar qué entiende Netflix por "views": no son hogares ni cuentas, sino una métrica calculada a partir de horas vistas divididas por la duración del título, un método que el servicio lleva tiempo usando para homogeneizar consumos.
Un adiós sin desplome
La lectura para el público es sencilla: Alice in Borderland no se desploma; se despide. La serie japonesa, adaptación del manga de Haro Aso, se estrenó en 2020 y construyó una identidad propia dentro del catálogo de thrillers de supervivencia, con un componente de "juego" que se volvió marca de la casa.
También ayuda a entender el titular que se ha instalado en medios anglosajones: "cancelada en silencio". ScreenRant lo formula así porque, más allá de esa etiqueta de "última temporada" en el informe de Netflix, no hay una explicación pública sobre motivos (costes, estrategia, agotamiento creativo, calendario, etc.). Es el cierre de puerta sin rueda de prensa.
Críticas, público y puerta entreabierta
En recepción, la serie no se va con consenso absoluto, pero tampoco con un suspenso colectivo: en Rotten Tomatoes, la tercera temporada aparece con 63% de valoración de crítica y 57% de público (con el número de reseñas que figure en la ficha en el momento de consulta). Solo el tiempo dirá si en algún omento recapacitan y deciden revivir este universo.