Los diez cómics favoritos de Iria

Os cuento en primera persona cuáles son mis diez cómics favoritos, de qué van y porqué están en esta lista tan personal.

Si hay algo que parece gustar tanto a los medios como a los lectores, por unas u otras razones, son las listas. Y las hay para todos los gustos: A final de año siempre aparecen listas de cómics de lo mejor del año que termina, y en Sala de Peligro hicimos a este respecto una lista con los 100 mejores cómics de 2020. Las hay temáticas, y en la web hemos hecho por ejemplo una acerca de la Guerra Civil Española. Las hay para ampliar conocimiento y compartir, por parte de gente del medio, como los semestrales de la ACDCómic. Y hoy empezamos en Sala de Peligro con las listas de cómics favoritos de nuestros redactores.

Y, como a mí me gusta meterme en todos los charcos de cabeza, hemos decidido que rompa yo el hielo. Quiero recalcar que la lista se muestra sin orden de preferencia y que estos son mis diez cómics, o sagas, favoritos en la actualidad. Hay algunos que no se han movido de esta lista desde que los leí, hay otros que por unas razones u otras van dejando sitio a nuevos cómics. Pero, ahora mismo, estos son mis diez cómics favoritos:

1.- Card Captor Sakura de CLAMP

El primero de la lista tenía que ser sí o sí Card Captor Sakura de CLAMP. Aunque no fue mi primer cómic como tal, ya que llevaba años leyéndolos, sí fue el primer cómic que compré con mi propio dinero. Y, más importante, en una librería especializada. Tenía once años y me llevó mi madre poco después de salir del hospital. Acababan de descubrirme la diabetes y estaba bastante débil, pero todas las tardes me pegaba a la televisión para ver la serie de animación de Card Captor Sakura. Cuál fue mi sorpresa cuando me enteré que estaba basado en un cómic, y que iban a empezar a publicarlo en castellano. En aquel momento lo hizo la extinta editorial Glenat, en la actualidad Norma Editorial está reeditando el manga en su veinte aniversario. Además de publicar también la segunda parte Card Captor Sakura Clear Card, una serie que sigue abierta en Japón, y que enlazaba perfectamente con el final de hace veinte años.

Este magical girl empieza cuando Sakura Kinomoto encuentra por casualidad en la biblioteca de su padre un libro que brilla. Al abrirlo salen despedidas una serie de cartas y se despierta Keroberos, el guardián de las mismas. Las cartas, mágicas obviamente, empiezan a liarla y el guardián convierte a Sakura en cazadora para intentar detenerlas. Este manga tiene una estética muy bonita, personajes muy tiernos y magia a raudales. Eso sí, es un manga muy de su época. Empezó a publicarse en 1996, y sus autoras no dudan en crear lazos sentimentales entre personajes con diferencias de edades muy amplias… es, como poco, delito. Y es que este manga tiene muchos fallos de este estilo con unas excusas bastante peregrinas. Sin embargo, es uno de esos cómics que siempre están en mi lista de favoritos pase el tiempo que pase por lo que significó para mí como compradora de cómics. 

2.- We are on our own y Letting it go de Miriam Katin

Estas dos novelas gráficas de Miriam Katin, publicadas por Drawn & Quaterly, forman parte de esta lista porque supusieron un antes y un después en mi vida académica. En 2009 me fui de Erasmus a Cracovia y aproveché ese año para ampliar currículum con asignaturas que en mi licenciatura de Historia del Arte no estaba viendo. Me centré en asignaturas relacionadas con conflictos bélicos y arte de zonas que no estuviera viendo en mi universidad de origen. En una de las asignaturas sobre el Holocausto la profesora nos dio total libertad para hacer un trabajo de investigación, primero sobre el Holocausto y luego sobre sus consecuencias. Fue la primera vez que uní mi interés por los cómics con mi vida académica. Tal fue el impacto que esto tuvo, que terminó convirtiéndose en el germen de mi tesis doctoral.

We are on our own es la autobiografía de Miriam Katin. Siendo una niña huyó de la invasión Nazi de Budapest junto a su madre, mientras su padre luchaba en el ejército húngaro. Ambas fingen su muerte para sobrevivir, y a partir de ese momento todo se vuelve complicado y terrible. No fue hasta muchos años después, en 2006, que Katin pudo enfrentarse a su infancia, y entender todo lo que en ella había ocurrido. Y ese enfrentamiento, esa pérdida de fe, es este cómic. Esta historia se editó en castellano bajo el nombre Por nuestra cuenta por parte de Ponent Mon. Sin embargo, yo la leí originalmente en inglés y por eso siempre vuelvo a ella en su versión original.

Años después, en 2013 Katin creó Letting it go obra donde muestra su vida en Estados Unidos, donde terminó emigrando. En ella muestra su juventud, y cómo creó una familia propia. Toda su vida da un vuelco cuando su hijo mayor decide mudarse a Berlín. Para ello, necesitará que su madre recupere su nacionalidad húngara y le acompañe. Esta obra muestra las marcas psicológicas que ha tenido sobre Katin la persecución a la que fue sometida durante la guerra. Y las consecuencias que tuvieron que soportar los supervivientes de la misma. Completamente a color, la autora muestra su vida actual y cómo ha llegado hasta ahí. Así como su relación con su anterior obra, mediante exposiciones en Alemania, entre otros sitios. Y cómo todo esto le afecta. Por desgracia esta obra todavía no ha sido traducida al castellano y personalmente creo que, junto a la anterior, debería ser una obra de obligatoria lectura en institutos.

Obviamente estas obras afectaron de forma muy positiva mi educación, es por ello que soy incapaz de separarlas y siempre las recomiendo en conjunto ya que muestran el horror de la guerra y sus consecuencias incluso para aquellos que no las han vivido.

3.- I Know What I Am: The Life and Times of Artemisia Gentileschi de Gina Siciliano

Esta novela gráfica, de la que ya hice una reseña completa en esta web, cuenta la vida, y en especial obra, de Artemisia Gentileschi, una impresionante artista de la que hemos visto infinidad de cuadros pero que nunca ha sido estudiada ni celebrada como sus coetáneos varones del barroco. El cómic en sí es una obra de arte digna de la artista a la que representa, ya que el trabajo que ha hecho Gina Siciliano de documentación y representación es impresionante. Creando una obra artística y de investigación al mismo tiempo.

Llegué a esta publicación de la editorial Fantagraphics un poco de casualidad, siempre había echado en falta en el currículum de mi carrera que estudiáramos a más mujeres artistas y ésta me llamaba especialmente la atención. Por lo que la estudié por mi cuenta, cuando vi de qué iba esta novela gráfica y el tipo de dibujo e investigación que había detrás no me pude resistir y la compré. Cumplió todas mis expectativas y las sobrepasó por completo. Como historiadora del arte no podía pedirle más a una biografía gráfica de Artemisia Gentileschi. Como en el caso anterior, por desgracia, esta obra no está en castellano. Y veo todavía más complicado que la anterior llegue hasta nosotros. Es por eso que si entendéis el inglés y os interesa lo más mínimo la Historia del Arte os recomiendo muchísimo esta obra.

4.- Dolores y Lolo de Mamen Moreu e Ivan Batty

Ya he hablado en varias ocasiones de Dolores y Lolo en la web, sin embargo, es una obra que cada vez más vuelve a mi cabeza y que se ha colado en esta lista. Quizás en los próximos años sea de ésas que deja paso a otras, pero por ahora se ha convertido en un imprescindible a mi alcance cada vez que necesito unas risas o recordarme por qué es necesario seguir luchando por la diversidad dentro del feminismo. Los dos volúmenes de Dolores y Lolo de Mamen Moreu e Ivan Batty hacen que quiera salir a la calle a partirme la cara con las injusticias, y lo hace arrancándome sonrisas e incluso carcajadas. Y por eso vuelvo a ellas una y otra vez.

 

5.- Saga de los Dragones de Té de Kay O’Neill

El 17 de diciembre de 2020 Kay O’Neill utilizaba sus redes sociales para comunicar públicamente que se identificaba como persona no binaria, y que desde ese momento se identificaría con los pronombres they/them, ya que su lengua materna es el inglés y permite esta opción tan sencilla en cuanto al uso del neutro escrito. Al hablar de la saga de los dragones de té muchos lectores asiduos a esta web sabrán de qué obras estoy hablando, sin embargo, en las imágenes veréis que se cita la autoría con un nombre que a le autore ya no representa. No creo necesario utilizar un nombre con el que O’Neill ya no se identifica en la actualidad, sin embargo, en las reseñas no cambiaré el texto debido a que, en ese momento, era tal y como se identificaba y todo debe tener un contexto.

Más allá de esto, La Sociedad de los Dragones de Té y El Festival de los Dragones de Té, publicados en castellano por La Cúpula y Brúfalo Lector, forman una saga de la que todavía tenemos que ver su tercer volumen publicado en castellano, y que sea como sea ese último número formará parte de mis cómics preferidos siempre. Todo el mundo fantástico creado por O’Neill en sus obras me fascina a unos niveles insospechados no sólo por el preciosismo del apartado gráfico sino por la increíble profundidad y diversidad a la que consigue llegar a través de personajes fantásticos que, sin embargo, son perfectamente extrapolables a cualquier aula. El poder narrativo e inclusivo de O’Neill me enamoró profundamente la primera vez que leí uno de sus cómics.  

6.- Calvin and Hobbes de Bill Waterson

Aunque existen ediciones en castellano de Calvin and Hobbes de Bill Waterson, una de mis posesiones más preciadas, a nivel sentimental, es la colección completa editada por Simon & Schuster. Esta edición no sólo contiene, en inglés, absolutamente todo lo que se publicó en su día de Calvin and Hobbes, sino que, además mantiene los originales a color, en blanco y negro, y las fechas de publicación de cada tira. Y eso, a la loca del contexto histórico que soy, le vuelva loca.

Esta obra está compuesta por distintas tiras cómicas que siguen las aventuras de Calvin, un travieso y curioso niño de 6 años, y Hobbes, su inseparable tigre de peluche. A partir de escenas completamente cotidianas Waterson nos obliga a ver la vida con otros ojos, los de un niño. Y es maravilloso. De nuevo, otra obra que sí está publicada en castellano, pero no estoy segura de si lo está al completo. Calvin and Hobbes está en esta lista no sólo porque me hagan reír, que también, sino porque me parece una preciosa representación de lo que debería ser la vida infantil a través de tiras de periódico. Teniendo en cuenta que mis investigaciones suelen estar centradas en conflictos bélicos, estoy más que acostumbrada a leer y ver lo peor del ser humano. Cuando ni siquiera los niños se salvan, necesito obras como ésta para poder aguantarlo. Calvin and Hobbes me han salvado en más de una ocasión tras horas viendo horrores.

 

7.- MW de Osamu Tezuka

Es una verdad universalmente conocida que Osamu Tezuka es el dios del manga. Y también es conocido, por lo menos por todos mis amigos, que siempre me han interesado los mangas BL o yaoi. Hace muchos años, incluso llevaba yo la sección yaoi de la revista Minami. Por lo que llevo leyendo historias centradas en la relación entre dos, o más, hombres casi toda mi vida lectora. El año pasado me compré MW de Tezuka porque leí en algún sitio que era el único yaoi que había creado. Y yo, que adoraba ya por entonces el manga de este maestro, me quedé sorprendida de no saber aquello. Por suerte, Planeta Cómic había hecho una reedición hacía poco y me lo compré. Entró de golpe en mi lista de cómics favoritos. Casi seiscientas páginas y me las leí de una sentada. Fue empezar a leerlo y no lo pude soltar hasta que no lo terminé.

No os voy a explicar otra vez de qué va MW porque en la web ya hice una reseña de lo más completa. Lo que sí quiero comentar es que este cómic unía, como hasta el momento no lo había hecho ninguno de los que me había leído nunca, varios de los temas que más me gusta leer en cualquier obra: intriga, contexto político-social real, crítica, conflictos bélicos y, obviamente, protagonistas de lo más interesantes que, además, tienen una relación afectivo-sexual. Eso sí, en este caso, nada sana. Pero incluso eso estaba bien explicado, y eso teniendo en cuenta que este cómic tiene más de cuarenta años y sigue siendo actual.

8.- El marido de mi hermano de Gengoroh Tagame

Al igual que el anterior, esta obra es un BL. Sin embargo, lo es a un nivel muy diferente.  Para empezar, es una obra mucho más contemporánea. Y para seguir, tal y como comenté en las primeras reseñas de esta web, El marido de mi hermano de Gengoroh Tagame es un manga que más que centrarse en una relación afectivo-sexual se centra en las consecuencias sociales de la misma. Es una crítica feroz a la sociedad japonesa, y todo ello a través de personajes imperfectos y muy reales. Un manga que, de nuevo, une temas muy importantes para que una obra se convierta en una de mis favoritas: contexto político-social real e inclusión. Nunca me canso de recomendarla porque, aunque esté centrada en actitudes intrínsecas de la sociedad japonesa, es perfectamente extrapolable a infinidad de otros sitios. Por suerte está disponible en castellano por Panini comics y son, únicamente, dos tomos.  

 

9.- Dr. Uriel de Sento y Elena Uriel                   

De nuevo, un cómic del que hablé hace poco, en este caso en la lista de cómics sobre la Guerra Civil Española. Con esta obra me pasó lo mismo que con la obra de Katin, Dr. Uriel de Sento y Elena Uriel cambió y amplió mi forma de ver un conflicto bélico. Además, mi relación personal con sus autores hace que tenga un hueco grande, y muy especial, en mi corazón. Por suerte Astiberri hizo una maravillosa edición recopilando los tres volúmenes que conforman la obra.

10.- Murderabilia de Álvaro Ortiz

El año pasado Álvaro Ortiz nos alegró como nadie el encierro que tuvimos que sufrir por culpa de la maldita pandemia. Su El murciélago sale a por birras hizo que el confinamiento fuera un poco más divertido. Sin embargo, de todas sus obras mi favorita es Murderabilia. Y la gracia es que no sé porqué, ni tampoco por qué aparece en mi cabeza cada vez que pienso en mis cómics favoritos. Es curioso porque el resto de esta lista la puedo racionalizar, pero en este caso es sencillamente que la obra me ENCANTA. Y la he leído ya tantas veces que me lo sé casi de memoria.

Quien no conozca esta obra de Ortiz, su protagonista dice que es escritor, pero escribe muy poco porque le faltan experiencias vitales para poder hacerlo. Tras la muerte de su tío hereda dos gatos negros por los que un coleccionista quiere pagarle mucho dinero. Dispuesto a cambiar de aires coge a los dos gatos, pilla un autobús y allí se va. A la aventura que nunca esperó tener. Murderabilia trata temas muy macabros, pero con un humor maravilloso. Creo que acabo de encontrar el razonamiento: El guion, el dibujo, la narrativa… no hay nada de esta obra que no me guste o a la que le pueda poner un mínimo “pero”.

Y, mentira que parezca, aquí están mis diez cómics favoritos. Lista donde no he incluido obras que adoro, pero en las que he colaborado de alguna forma. Probablemente el año que viene a estas alturas cambiaría alguno, y no tiene por qué ser por uno que se publique durante este año. Me encanta hacer relecturas de todos los cómics que tengo, e incluso volver a revisitar el catálogo de las editoriales en busca de obras que en algún momento me hayan pasado inadvertidas por cualquier motivo. Si has llegado hasta aquí ahora conoces un poco más mis gustos, pero también sabrás que, como todo en esta vida, nada es inamovible. Por el momento seguiré leyendo, releyendo, y recomendando cómics en función de quién me pregunte y para quién sea la recomendación. Y vosotros lectores, ¿qué pensáis de esta lista?