En el corazón de Adelaida se libra una batalla silenciosa por el futuro de su perfil urbano. La capital de Australia Meridional ha iniciado una de las transformaciones urbanísticas más importantes de su historia reciente con el comienzo de la construcción de la segunda torre de Festival Plaza. Este ambicioso proyecto busca redefinir el horizonte de la ciudad y su proyección económica. Festival Tower Two, con una inversión de 800 millones de dólares, alcanzará los 160 metros de altura y contará con 38 plantas, convirtiéndose en el primer rascacielos de Adelaida.
Oficial: arranca la colosal torre de 160 metros y 1000 millones anuales que redefinirá el horizonte de la ciudad
Más allá de su imponente altura, que supera en diez metros la de los edificios más altos de la ciudad, este proyecto tiene un profundo significado político y económico. El primer ministro estatal, Peter Malinauskas, ha destacado la importante creación de empleo que generará: más de 1.300 puestos de trabajo durante la fase de construcción y hasta 5.000 cuando el edificio esté completamente operativo. La torre formará parte del complejo de Festival Plaza, junto a Festival Tower One, inaugurada en 2024, y el aparcamiento subterráneo, finalizado en 2021, consolidando un nuevo distrito financiero a orillas del río Torrens.
El calendario del proyecto ha experimentado una enorme variedad de ajustes ajustes en los últimos años. La culminación de la construcción, inicialmente prevista para una fecha anterior, se ha retrasado hasta finales de 2028 debido a modificaciones en el planeamiento. Entre los cambios más significativos se encuentra la eliminación de la pasarela aérea que debía conectar el edificio con el Parlamento estatal.
El Ejecutivo descartó esta estructura por su elevado coste y el impacto patrimonial que implicaría intervenir en la fachada histórica del Parlamento, una línea roja en una ciudad que protege con celo su herencia arquitectónica. Como es habitual en toda gran operación inmobiliaria, la polémica no ha tardado en surgir.
Colectivos como Save Festival Plaza Alliance y el Partido Verde cuestionan tanto la ubicación como el modelo de desarrollo del proyecto. De hecho, alertan de que la torre proyectará una alargada sombra sobre el Parlamento y critican que un enclave simbólico como este se convierta en un macrocomplejo de oficinas. Por otro lado, la líder opositora Ashton Hurn defiende que el edificio reforzará la competitividad y la imagen internacional de la ciudad, proyectándola como una urbe adaptada a los nuevos tiempos.
En paralelo, el Gobierno reconoce que el centro cultural aborigen Tarrkarri, anunciado hace cuatro años en los terrenos del antiguo Royal Adelaide Hospital por el anterior Ejecutivo liberal, sigue estancado por una falta de financiación externa. Aseguran que el compromiso político permanece, pero la realidad presupuestaria impone sus tiempos. Mientras tanto, la silueta de Adelaida comienza a transformarse.