Sundar Pichai, el hombre que identificó una grieta en el dominio de Internet Explorer y acabó construyendo Chrome, y que ahora apunta a la inteligencia artificial, no tiene reparos en admitirlo: muchas veces ha trabajado con gente más brillante que él. Y eso, asegura, ha sido una de las claves de su éxito.
Sundar Pichai desvela su clave del éxito: "Rodéate de personas que pongan a prueba tu talento"
Lo ha dicho recientemente en el podcast de Lex Fridman, donde compartió reflexiones sobre su recorrido dentro de Google y su visión del liderazgo en una industria que no perdona la complacencia. "He trabajado con personas que consideraba superiores a mí", explicaba, sin adornos. Y no lo hace por falsa humildad: lo dice convencido de que rodearse de quienes te desafían es lo que realmente te obliga a crecer.
Para Pichai, posicionarse en entornos incómodos no es una trampa, sino una táctica. "Trabaja con quienes pongan a prueba tus capacidades", recomienda. Solo así, cree, uno es capaz de sorprenderse a sí mismo.
La historia respalda sus palabras. Comenzó en Google en 2004 como responsable de producto, y en apenas una década ya tenía la atención directa de Larry Page y Sergey Brin. Fue él quien detectó un riesgo silencioso: la hegemonía de Internet Explorer y Firefox en los navegadores ponía en jaque la línea de flotación del negocio de búsquedas de Google. La solución fue directa, arriesgada y efectiva: crear Chrome como movimiento defensivo. El resto es historia corporativa.
Desde entonces ha ido ascendiendo en el organigrama hasta convertirse en CEO de Google en 2015 y de Alphabet en 2019. Y aunque hoy ya forma parte del club de los multimillonarios, Pichai sigue compartiendo principios que parecen de otro tiempo: premiar el esfuerzo más que el resultado, escuchar al corazón antes que al mercado, y tener el valor de admitir errores antes que disimularlos.
En sus propias palabras, los empleados que más admira no son los infalibles, sino aquellos que detectan sus propios fallos antes de que nadie les diga nada. Y ante las crisis, mantiene la cabeza fría: sobrerreaccionar —dice— solo amplifica el daño. Pero no todo es inspiración. Bajo su mandato, Google ha atravesado turbulencias importantes. Los despidos masivos de los últimos años, el endurecimiento de las condiciones laborales y el retorno forzoso a las oficinas han generado malestar interno. En paralelo, su salario se ha disparado hasta convertirlo en uno de los CEOs mejor pagados de Estados Unidos, algo que ha tensado aún más la relación con sus empleados.
Paradójicamente, mientras Pichai hablaba del futuro flexible del trabajo, sus ingenieros recibían otra directriz: semanas laborales de 60 horas y presencia diaria en la oficina. Sergey Brin, incluso, ha pedido a los equipos de inteligencia artificial que dejen de teletrabajar y vuelvan a pisar el suelo de Googleplex. Así es el mundo de Sundar Pichai: una mezcla de brillantez táctica, discursos inspiradores y exigencia al límite. Un lugar donde triunfar significa, también, sobrevivir.