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Suiza fracasa al salvar los glaciares: mantas blancas frenan el deshielo un 70 %, pero generan microplásticos y son caras

Glaciares envueltos en mantas blancas: la lucha suiza contra el deshielo que protege solo fragmentos concretos de zonas turísticas mientras el hielo desaparece a gran velocidad. Y hay grandes dudas.

Suiza ha recurrido a un método insólito para intentar frenar la acelerada pérdida de sus glaciares: cubrirlos con enormes mantas blancas. En los Alpes, donde el blanco siempre fue sinónimo de nieve, ahora el paisaje se ha llenado de paneles geotextiles que reflejan la luz del sol y buscan proteger el hielo del calor veraniego.

En el glaciar del Ródano, uno de los más antiguos y visitados de Europa, la práctica se ha convertido en un ritual anual. Cada primavera, equipos especializados suben a las alturas para desplegar las lonas, asegurándolas con sacos de arena y piedras. El efecto es inmediato: las zonas cubiertas conservan hasta un 50-70% más de hielo que las secciones expuestas, que siguen derritiéndose con rapidez.

El contraste visual entre el blanco del manto y el azul-gris del resto del glaciar es evidente, una imagen que recuerda tanto a un laboratorio científico como a una intervención artística en la naturaleza.

Suiza fracasa al salvar los glaciares: sus innovadoras mantas blancas limitan la pérdida y el derretimiento de agua hasta un 50‑70%, pero su impacto ambiental preocupa a expertos

La estrategia se basa en el efecto albedo, un fenómeno que determina cuánto refleja una superficie la luz solar. Cuando la nieve se ensucia con polvo o contaminación, absorbe más calor y se derrite más rápido. Las mantas actúan como escudos, reduciendo el calentamiento directo y ralentizando la fusión del hielo. Los tejidos geotextiles utilizados, compuestos de poliéster y polipropileno, soportan radiación UV, viento y nieve, y permiten un paso mínimo de humedad, suficiente para no alterar completamente el equilibrio natural del glaciar.

El coste, sin embargo, es elevado: entre 60.000 y 85.000 dólares por hectárea cada año. Por esta razón, las mantas se concentran en áreas estratégicas, como pistas de esquí y atracciones turísticas, incluida la famosa cueva de hielo del Ródano. Además, el material requiere retirada en otoño antes de la llegada de la nieve, para evitar daños que aumenten el gasto.

Los tejidos geotextiles utilizados, compuestos de poliéster y polipropileno, soportan radiación UV, viento y nieve

Pero el método no está exento de críticas. El desgaste de las mantas genera microplásticos que pueden llegar a ríos y ecosistemas alpinos, y su aplicación masiva es inviable: Suiza cuenta con 1400 glaciares y cubrirlos todos sería imposible. En los últimos dos años, los glaciares suizos han perdido un 10% de su volumen total, recordando que la solución protege solo parcelas concretas mientras el problema global del deshielo continúa avanzando implacable.