X
  1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. Si te gustó Primate, los creadores de Tiger King estrenan en HBO un documental sobre el peligro de estos animales en cautividad

Si te gustó Primate, los creadores de Tiger King estrenan en HBO un documental sobre el peligro de estos animales en cautividad

Si lo tuyo es ver cómo una premisa casi pulp se vuelve incómodamente plausible, esta es de las que dejan poso: no te vende “chimpancés asesinos”, pero te enseña lo que podría pasar en la vida real.

Si te llamó la atención Primate, en Chimp Crazy vas a encontrar el mismo punto de partida —"chimpancé + peligro"— pero pasado por el filtro de la no ficción: una docuserie de cuatro episodios que mira de frente el negocio de los primates "de compañía" en EE. UU. y el tipo de vínculos (y autoengaños) que se construyen alrededor. Está dirigida por Eric Goode, uno de los nombres detrás de Tiger King, y se estrenó en Max como un true crime con estética de circo, pero con un trasfondo muy serio.

El personaje que lo domina todo es Tonia Haddix, exenfermera reconvertida en intermediaria de animales exóticos que se presenta como una especie de "protectora" carismática, exagerada y contradictoria. El relato pivota sobre su obsesión por Tonka, un chimpancé con pasado en el entretenimiento, y sobre el pulso legal y mediático que se abre cuando organizaciones animalistas y autoridades cuestionan las condiciones de cautividad y exigen su traslado.

Un "gato y ratón" que destapa una economía paralela

Lo que convierte la historia en un gancho de thriller es el componente de persecución: declaraciones, inspecciones, giros y la sensación constante de que, cuando el sistema aprieta, siempre hay una rendija por la que escaparse. La serie aprovecha ese "juego del gato y el ratón" para enseñar cómo funciona la economía paralela de los primates (ventas, cesiones, refugios, "rescate" como narrativa) y por qué el espectáculo —incluso el espectáculo de "yo lo hago por amor"— suele tapar preguntas básicas de bienestar animal y seguridad pública.

PUBLICIDAD

En paralelo, el documental aterriza una idea que los primatólogos repiten desde hace décadas: criar un chimpancé como si fuera humano funciona hasta que deja de funcionar. La adolescencia y la edad adulta traen fuerza, impulsividad y comportamientos difíciles de gestionar; y en cautividad, esa mezcla puede escalar a agresiones graves. Instituciones zoológicas y entidades de conservación advierten de que los grandes simios no son mascotas y de que el riesgo aumenta cuando se les humaniza (ropa, pañales, convivencia doméstica) y se subestima su comportamiento natural.

Riesgo para terceros, estrés para el animal

Además, hay un ángulo que conecta con el terror "realista": la docuserie recuerda que el problema no es solo un mordisco o un susto, sino el impacto potencial en terceros y en el propio animal. Por un lado, están los ataques (cuando ocurren, suelen ser devastadores); por otro, el círculo vicioso de encierro, estrés, sedación y traslados. Y a eso se suman riesgos sanitarios: el contacto estrecho con primates no humanos se asocia a zoonosis y otros peligros biológicos, algo que las agencias de salud pública suelen subrayar cuando se discute su tenencia privada.